Minutos después de 19:00 los tres reos y el rehén ingresaron a un furgón de traslado de internos, aún armados, rumbo al Cereso. Uno de los secuestradores tenía una herida aparentemente en el tobillo, ya que rengueaba y le costó abordar el móvil. El traslados se hace a paso de hombre ya que un pelotón de policías escoltan a pié el vehículo.
Los tres internos exigieron la presencia de la prensa para garantizar que la Policía no los ultime durante la entrega o el traslado. Los mismos, verse acorralados, desistieron de su intención de huir y aceptaron volver a ser trasladado al centro de reclusión.

Según imágenes difundidas por los propios reos, los mismos portaban al menos una escopeta y una pistola con la que mantienen amenazado a Miguel Medina, jefe de seguridad del Cereso. Los sujetos fueron rodeados, aunque tienen a su costado el monte.
El fiscal Rubén Lial exigió que entreguen las armas antes del traslado, pero estos se opusieron hasta antes de llegar al centro de reclusión. El agente del Ministerio Público también temió un amotinamiento una vez que los mismos lleguen al Cereso.
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El comisario Germán Real fue uno de los que lideró las negociaciones y logró la entrega pacífica de los internos.
La Policía cubrió las bocacalles para evitar una eventual fuga durante el trayecto de aproximadamente 3 km. hasta el centro de reclusión. Los fiscales que teormaron intervención en este procedimiento, además de Lial son Enrique Díaz, Lorena Castelvi y Raquel Bordón.
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