Persecución con tiroteo, un “buen ciudadano”, suerte y policías sagaces

En la noche del miércoles se produjo una persecución con balacera luego del intento de asalto a una estación de servicio en Ñemby. El operativo resultó mal para los cuatro delincuentes, ya que uno resultó muerto y otro herido gravemente, pero hubieron varios detalles resaltantes en torno a esta persecución. Un anónimo “buen ciudadano” que arriesgó su vida para perseguir a los maleantes, balas percutidas que no salieron del arma y otros hechos fortuitos.

Delincuente fallecido tras persecución, a su lado un arma calibre 38.
Delincuente fallecido tras persecución, a su lado un arma calibre 38.Fernando Romero, ABC Color

El Sub Comisario Adolfo Paredes, uno de los principales protagonistas de esta persecución dio los detalles del procedimiento, que pudo haber terminado en una tragedia mayor y con víctimas fatales también de lado de la Policía e incluso de un “buen ciudadano”, cuya identidad aún se desconoce.

Paredes comenzó detallando que su presencia en el momento del asalto fue casual. La policía solían montar guardia en la zona, porque en dos ocasiones anteriores, los delincuentes asaltaron a la misma estación de servicio y a una farmacia cercana.

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La tercera fue la vencida para estos malvivientes, ya que por la carencia de personal en la comisaría por una cantidad de denuncias, el Sub Comisario Paredes se dispuso a cubrir él mismo la guardia, ante un eventual nuevo ataque.

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Ante los robos anteriores, “procedimos a realizar cobertura en silenciosa en vehículos particulares, por supuesto con chaleco y arma larga. Esa cobertura era a partir de las 22:00 hasta las 00:00 inicialmente”, relató a ABC Cardinal.

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Durante la guardia, la actitud sospechosa de dos motociclistas con cuatro hombres lo puso en alerta y no pasó mucho para que dichas sospechas se concreten en un nuevo intento de los malvivientes de atacar donde antes habían tenido éxito.

“Ahí rápidamente me di cuenta que el comportamiento era dudoso,entonces descendí del vehículo (...). Estos delincuentes al verme desde lejos, abordaron sus motocicletas y huyeron. Lo que sí, corrí hasta cierto punto a observar, ingresaron en un empedrado y gracias a la acción de un ciudadano desconocido sobre una motocicleta con casco, se acercó a mí y me dijo: Jaha (Vamos)”, relató el Sub. Crio Paredes.

Comenzó una peligrosa persecución por las calles, a la que se sumó una misteriosa camioneta, dejando en medio al agente policial y el misterioso ciudadano que lo ayudó. “Llevábamos una distancia de 150 metros de las dos motocicletas y detrás mío estaba una camioneta que era manejada por un suboficial también. No sabía cuando eso que era policía, pero sí que nos seguía para ayudarnos”, comentó Paredes. Al final de la persecución se supo que el conductor de la camioneta era el oficial ayudante, Carlos Vázquez, de la comisaría 23, que pese a no estar de servicio activo, se sumó a cumplir con su deber.

El Sub. Crio. Paredes destacó que el motociclista que los ayudó no solo demostró que era un buen ciudadano al colaborar con la justicia, sino también un hábil motociclista, ya que en un momento de la persecución, pudo poner frente a frente a los cuatro malvivientes con el solitario policía.

“Llegamos sobre la Avda. Primero de mayo, conocida en la zona de Pa’i Ñu, ahi prácticamente salimos de frente con estos 4 motociclistas y hubo intercambio de disparos”, continuó relatando el entrevistado, que confesó que no tuvo mucho tiempo en dudar para disparar.

“Realmente tuve que disparar pero asegurar, porque la vida de esa persona que me ayudó y la mía estaban en juego y ahí uno de los motociclistas se escapó hacia la zona del barrio Coca Cola y el otro salió sobre la Avda. Pratt Gill”, refirió.

El fallecido y el herido detenido durante la persecución.

A partir de ese punto, la persecución se desarrolló en dos direcciones distintas, Paredes junto con su ayudante anónimo siguieron a un par de los malvivientes que no llegaron muy lejos, puesto que Líder Javier Miranda Mareco, cayó al pavimento, herido de bala, mientras sus cómplice, lo dejó abandonado así como a la motocicleta, y huyó también aparentemente herido y con arma en mano.

“Con ayuda del buen ciudadano, llamé al 911 y pedí ayuda con la presencia de una patrullera”, continuó contando el policía, destacando que no pudo perseguir al prófugo ya que debía precautelar la vida del herido. Cuando llegó la patrullera, inmediatamente lo trasladaron a un hospital. Miranda Mareco sigue internado por su heridas, pero al menos se le logró salvar la vida.

Misma suerte no tuvo Silvero David Duarte Pereira, que terminó muerto, tendido en el pavimento, doblemente traicionado, primero por su cómplice que lo dejó abandonado a su suerte y segundo por su revólver, que tenía en el tambor cuatro balas percutidas, pero que no terminaron de dispararse.

“Al costado tenía un revólver 32, de procedencia argentina. Tenía 4 cartucho que no llegaron a explosionar, es decir se percutieron pero no salió la bala. La suerte por una parte nos acompañó”, destacó el policía.

El uniformado valoró finalmente la actitud de esa persona anónima que arriesgo su vida para también hace cumplir la ley. “Voy a tratar de conseguir (su identidad), excelente persona, ojala que sea reconocido también aunque sea por la Municipalidad”, dijo comprometiéndose a indagar el nombre de aquel “buen ciudadano” y sin dejar de ratificar que personalmente, si le toca tener que volver a intervenir en un caso con el mismo riesgo, lo volvería hacer.”

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