Adultos mayores, entre la estigmatización y la necesidad de protegerlos

Señalados como los más vulnerables y los más propensos a cuadros graves del COVID -19, los adultos mayores confinados en sus casas sufren hoy las consecuencias del aislamiento social, que en muchos casos, lo mantiene lejos de sus familiares. Apostar por un cuidado integral, reforzando actividades e introduciendo el nuevo modo coronavirus de vivir, es el desafío principal para ayudarlos a sobrellevar la cuarentena que para ellos será más larga.

Ancianos del hogar Santo Domingo, recibiendo información sobre el covid -19.
Ancianos del hogar Santo Domingo, recibiendo información sobre el covid -19.Gentileza,

Ya sea con sus familiares o solos, la población de adultos mayores - de 60 años en adelante - se encuentra aislada desde que la Organización Mundial de la Salud declaró al coronavirus como pandemia. Es que las médicos y científicos coinciden en que los ancianos son los más vulnerables a padecer casos graves de la enfermedad y desde el principio sostuvieron que cuidar de los adultos mayores ayuda a reducir la transmisión de la enfermedad y a evitar la saturación del sistema sanitario.

Si bien el aislamiento es una medida sanitaria fundamental, para los adultos mayores tiene efectos no solo en el aspecto físico sino también en el psicológico.

Don Antonio S. Medina, vive en Lambaré.

“Todos estamos encerrados, pero para mí es como estar encerrado esperando lo peor”, comentó don Antonio Medina, quien vive en Lambaré con sus hijos solteros. Desde el pasado 7 de marzo - el último fin de semana antes de que empezara a regir la cuarentena obligatoria - él no ve a sus nietos ni a sus bisnietos, visitas que extraña y necesita porque “son su dosis de alegría”, según contó.

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Por suerte para él, la tecnología ayuda mucho, ya que le permite hablar y ver a sus familiares mediante videollamadas. Don Antonio es uno de los afortunados ancianos que pasa la cuarentena en familia y bajo el cuidado de sus hijos.

Este no es el caso de varios compatriotas que sobreviven a su suerte en las calles, apelando a la solidaridad de vecinos y otros, para apenas conseguir que comer. Esta parte de la población, aunque se sabe que son las personas en mayor riesgo de sufrir casos de COVID-19 de gravedad, no fue considerada en los planes de acción del Gobierno para hacer frente a la pandemia.

Si bien la Dirección de Bienestar Social del Ministerio de Salud cuenta con albergues de ancianos, a estas dependencias no pueden acceder aquellos abuelitos que viven y trabajan en las calles. El Ministerio de Desarrollo Social no planteó una estrategia para auxiliar a este sector y desde la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) tampoco se propuso abrir los albergues temporales que usualmente operan en la temporada invernal, como espacios alternativos para que los ancianos puedan guardar cuarentena. Esto desnuda una serie de falencias y deudas que el Estado tiene para con los adultos mayores.

El miedo y la necesidad de acompañamiento

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La doctora Jeaninne Mongelós, de la Sociedad Paraguaya de Gerontología y Geriatría, remarcó algunos puntos importantes a tener en cuenta sobre los adultos mayores durante la pandemia. “Uno de los factores preponderantes en los adultos mayores en esta pandemia ha sido el factor miedo. Se ha instaurado desde el inicio, no solo en ellos sino en todos, el concepto de que son los únicos que correrían riesgos. Sabemos hoy que no es así, pero ese factor ha generado un estado de ansiedad importante en ellos y también una situación de marginación en el buen sentido de la palabra. Tenemos una idiosincrasia de familia, de reunirnos alrededor de los abuelos, y eso hoy está ausente”, según afirmó.

Otro factor a tomar en cuenta y que ha desnudado esta pandemia en otros puntos del planeta es la poca importancia que se les da a los ancianos al momento de la enfermedad, olvidados, desatendidos y con pocas expectativas. “No cometamos ese error, ellos no se merecen eso”, remarcó

Subrayó además que la información es un arma importante para los adultos mayores en estos momentos y es lo que ayudará desde nuestro lugar, ya sea de hijos, nietos, vecinos, sobrinos o médicos, a sobrellevar el miedo y la ansiedad.

Las consecuencias físicas y psicológicas del confinamiento

Mongelós también habló sobre los aspectos en los que incide llevar tantos días de encierro, los que fueron impuestos por el Gobierno como una medida sanitaria para evitar la expansión del coronavirus. Hoy toda la sociedad va por el día 50 de cuarentena, pero desde el lunes cuando las personas que no estan en grupos de riesgo comiencen a salir, los adultos mayores deberán seguir en sus casas. “El encierro por sí para cualquier grupo etario tiene consecuencias. En los adultos mayores mucho más”, comentó.

Sobre los aspectos físicos manifestó que la actividad física es reducida en muchos de ellos y en estos momentos lo está aún más. Restringida en la mayoría de los casos a la casa, al patio, un departamento o incluso un dormitorio, puede generar una pérdida de masa muscular importante y difícil de ganar normalmente para esta edad.También se da el endurecimiento de las articulaciones, dificultad para deambular, dolores, trastornos digestivos y muchos más efectos como consecuencia de la inactividad.

Desde el punto de vista psicológico, el hecho de estar restringido dentro de un lugar y sin el movimiento normal de personas como antes, los afecta sustancialmente y primordialmente en sus emociones. "Aumentaron los momentos de soledad de muchos, y los pensamientos a veces tristes o a veces felices que vienen, pero ahora en soledad”, enfatizó.

Recomendaciones para acompañar a los adultos mayores en cuarentena

“Para mitigar los efectos de esta etapa en las que estamos viviendo es importante y básico el poder comunicarnos con ellos, de la manera que podamos y la mayor cantidad de veces por semana, integrarlos a los grupos de WhatsApp si existe esa posibilidad, videollamadas, pedirles consejos constantes de todo aquello que ellos sepan hacer (comida, jardín, electricidad, libros), tratar de que realicen actividad física por lo menos tres veces por día, incitar a que disfruten de series, música o películas. Y lo más importante: estar en contacto permanente con ellos y sus emociones”, recomendó la especialista.

Otro punto importante para contener a los abuelos es darles un apoyo en positivo, que sientan que son parte importante de este proceso de cuidado, según mencionó.

Asimismo, señaló que cuando sea conveniente debe existir un mecanismo para que nuestros padres y abuelos de forma segura y protegida puedan salir, ya que ellos serán los que más tiempo deberán guardar la cuarentena. “Que sientan que el sacrificio vale la pena. Muchos de ellos seguirán cuidando de nuestros hijos , nuestra cultura aún mantiene el cuidado de los hijos con muchos abuelos, por lo que es importante la información y la comunicación entre todos los miembros de la familia”, resaltó.

Por otra parte, la médica recalcó que los adultos mayores serán quienes más rápido incorporen en sus rutinas el “modo coronavirus de vivir”. “El estilo de vida en general cambiará, cuánto tiempo aún nadie lo sabe, los adultos mayores tienen por edad y sabiduría una responsabilidad innata, les costará mucho menos cumplir las reglas exigiendo menos. Son capaces de respetar las medidas impuestas siempre pensando en la familia y en los afectos, por lo que debemos implementar medidas saludables de vida en ellos en todo sentido y más aún desde el punto de vista emocional. Ellos serán los que darán el ejemplo del estilo coronavirus de vida sin duda alguna”, afirmó.

Cuidados integrales en los albergues del Ministerio de Salud

El Hogar de Ancianas Nuestra Señora de la Asunción, el Hogar de Ancianos Santo Domingo, el Hogar Tutelado Santa Teresita (Mixto), la Residencia Geriátrica Gijón Roga (Mixto) y el Hogar de Ancianos Emilio Sosa Gaona (Mixto), en Concepción, son las instituciones dependientes de la Dirección de Bienestar Social del Ministerio de Salud, donde se albergan en total más de 150 ancianos.

En estos hogares, la cuarentena es acompañada por profesionales de la salud, quienes están pendientes del cuidado integral de sus huéspedes, que son en su mayoría personas cuyos familiares no tienen cómo hacerse cargo de ellos o que directamente no tienen familiares.

Puestos para lavados de manos instalados en las residencias de ancianos.
Puestos para lavados de manos instalados en las residencias de ancianos.

Debido a la pandemia, en las residencias se suspendió todo tipo de visitas y los abuelitos mantienen una nueva rutina, en la que se fueron introduciendo los hábitos de higiene recomendados para mitigar la propagación del COVID-19.

La licenciada María del Carmen Villar, directora de Bienestar Social, comentó a ABC Color que por parte de la institución y sus profesionales se extremaron los cuidados y medidas de protección para los adultos mayores residentes en los hogares.

Contó que varios programas para el acompañamiento y cuidado de los ancianos a quienes se intenta mantener en el hogar de sus familiares fueron suspendidos para evitar la exposición.

Villar mencionó que en las residencias, los abuelos tienen dos formas de entender la pandemia: están aquellos que lo toman de forma positiva, resaltando que vivieron situaciones similares y se enfocan en los conocimientos que tienen, como el uso de remedios caseros para prevenir enfermedades y otros.

Por otra parte, hay un grupo que se angustia por la incertidumbre que genera ser el grupo de mayor riesgo al que puede afectar al virus. Estos reciben contención de los profesionales de los hogares, quienes en un marco de respeto buscan hacerles entender que los cuidados y la protección que reciben son porque se intenta resguardar “a las personas que son más queridas".

Sobre las medidas sanitarias establecidas en los hogares, contó que las actividades se fueron adecuando a los requerimientos actuales. “Ya no comparten el mate ni el tereré. ‘Sentate más lejos’, dicen ellos mismos”, comentó,

La terapias se dividieron en grupos reducidos y el personal que los atiende pasó de tener turnos de 8 horas cada uno a guardias de 24 horas para evitar salidas y entradas constantes a los hogares. “Es importante tratarlos como adultos y no como niños. Ellos entienden que son muy colaboradores”, remarcó.

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