El alcotest también se adecua a los tiempos del coronavirus

Así como las rondas de tereré o compartir el vaso de alguna bebida espirituosa deberían ser cosa del pasado con la llegada del coronavirus, pasa lo mismo con apoyar los labios a la boquilla de un equipo de alcotest, aunque estas sean intercambiables.

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Marta Escurra

El “modo COVID-19 de vivir” también se aplica a los controles de la Patrulla Caminera, cuyo equipos de control de alcoholemia, si bien aún requieren de una intensa bocanada de aire, ahora al menos eliminan el contacto físico con las boquillas.

Quien en algún momento anteriormente se sometió al alcotest recordará que los equipos de medición habituales requerían apoyar los labios a una boquilla intercambiable de la máquina de medición y el inspector pedía soplar a todo pulmón hasta escuchar un pitido que indicaba que la máquina ya tenía el resultado.

Si bien el principio general no varió mucho, ya que tendrá que seguir soplando y poniendo a prueba su capacidad pulmonar, ahora ya no es necesario que la boca contacte físicamente con nada. El aparato es capaz de captar eventualmente el grado de alcohol de la persona que sople hacia el aparato.

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Obviamente, los agentes de tránsito también deben llevar las medidas de protección para su salud, tales como usar guantes y tapabocas, teniendo en cuenta que pueden estar expuestos a que el virus le llegue a través de una exhalación.

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