Lucha contra la impunidad, la gran mentira de Abdo

En su toma de posesión del cargo, el presidente Mario Abdo Benítez lanzó numerosas promesas y pocas de ellas se cumplieron. Habló de consenso con todos los sectores, de una justicia independiente y de luchar contra la pobreza.

Mario Abdo Benítez (centro). Atrás Raúl Torres Kirmser (Corte), Hugo Velázquez (vice), Silvio Ovelar (Sen.)  y Miguel Cuevas (Dip).
Mario Abdo Benítez (centro). Atrás Raúl Torres Kirmser (Corte), Hugo Velázquez (vice), Silvio Ovelar (Sen.) y Miguel Cuevas (Dip).Claudio Ocampo

Entre sus principales promesas, el mandatario dijo que no tendría intromisiones en la Justicia con el fin de alcanzar una reforma. “La impunidad es el cáncer a vencer”. “¿Por cuánto tiempo más nuestro pueblo va a aguantar una justicia implacable y rígida como el acero para los ciudadanos más humildes y complaciente y cómplice para aquellos que tienen influencia en nuestro país?”, cuestionó

Sin embargo, la ciudadanía vivió en carne propia esta diferencia durante la pandemia. Hubo miles de imputados por violar la cuarentena, es decir, por salir a la calle, y casi ningún procesado, sumariado o condenado por negociados con fondos públicos bajo su mando.

“Yo me comprometo a construir los consensos necesarios para construir una justicia verdaderamente independiente. “Yo no quiero un juez amigo. Un juez amigo del poder jamás va a ser amigo de la justicia”, exclamó el Mandatario.

Pese a su promesa, Abdo impulsó el nombramiento como jueza de la Corte Suprema a quien previamente fue su interventora en Ciudad del Este, Carolina Llanes. El último ministro de Corte designado, César Diesel, era considerado un cupo del influyente vicepresidente Hugo Velázquez.

“Vamos a construir una justicia independiente y valiente para que se acabe la impunidad en la República del Paraguay”, dijo.

Pero la impunidad no se acabó y ahora goza de muy buena salud gracias a la “Operación Cicatriz”. Dentro del propio gobierno hubo numerosos intentos de negociados durante de la pandemia. Fuera del Gobierno, la Fiscalía ofreció protección a varias personas vinculadas al cartismo.

“Tenemos la oportunidad y la obligación de recuperar esa confianza de la gente”, aseguró el mandatario, sin embargo, senadores más críticos al gobierno sostienen que la ciudadanía ya le perdió toda la confianza hacia el Poder Ejecutivo ante los negociados con fondos aprobados por la emergencia y la pandemia del covid.

“Si en mi gobierno alguien tiene inconducta, seré el primero en colaborar con la Justicia. No seré un presidente complaciente con esas inconductas”, prometió entonces.

No obstante, el titular del Ejecutivo siempre se mostró tibio con los casos de corrupción y ofreció protección a numerosos titulares de entes investigados. Luis Villordo, quien confirmó haber sobrefacturado a usuarios de la ANDE, apenas renunció el jueves. Nunca se desmarcó de la extitular de Petropar Patricia Samudio. Avaló al ministro de Salud, Julio Mazzoleni, quien mantuvo a todos los funcionarios involucrados en los negociados. Édgar Melgarejo, extitular de Dinac, también tuvo su respaldo, pero presionado por la ciudadanía renunció ante un escándalo de sobrefacturación.

En su primer discurso también prometió impulsar programas sociales, una reforma impositiva, luchar contra la pobreza y la corrupción.

Sin embargo, con el desempleo no se hizo mucho. Incluso antes de la pandemia, el país entró en una recesión que el cartismo aprovechó para reivindicar la figura de la reelección y traer a Cartes como “salvador”. Los índices de pobreza también se mantuvieron, según la oposición.

“A los empresarios les invito a que se involucren. Que con su capacidad creativa e innovadora inviertan más en nuestro país. Fortaleciendo las micro, pequeñas y medianas empresas”, afirmó entonces.

Si bien prometió al inicio de la pandemia salvar a las mipymes, con créditos para mantener los puestos de trabajo, casi ninguna empresa pudo acceder a ellos.

Prometió defender Itaipú, pero aprobó el Acta Secreta

La mentira más grande fue la promesa de defender la soberanía energética del país. Algunas de sus frases fueron: “Los emprendimientos energéticos binacionales deben llevarse a cabo respetando los derechos soberanos”. “La soberanía energética debe ser estratégica. Su uso debe fortalecer la industrialización”. “Lo que es nuestro lo vamos a defender”, dijo. Pero meses después casi es destituido en juicio político por ceder al reclamo de Brasil y generar un perjuicio de US$ 300 millones al país con el Acta Secreta de Itaipú.

Seguridad y secuestrados

En materia de seguridad, dijo que “la inseguridad, tráfico de drogas, crimen organizado transnacional siguen siendo un flagelo. Vamos a trabajar con los países aliados para combatir el crimen en todas sus formas”. Expertos señalan que hubo cambios positivos.

No obstante, también prometió que “no descansaremos hasta que los secuestrados vuelvan a sus casas con sus familias”. Ningún secuestrado apareció, pero hubo pocos golpes de los grupos guerrilleros.

Esperanzó con educación, salud y programas sociales

En materia de Educación dijo: “Los maestros serán mis mejores compañeros”. “Impulsaremos capacitación constante”. “Nos vamos a ocupar de que cada alumno tenga la capacitación y orientación profesional para acceder a un empleo digno”.

En materia de Salud dijo: “Iniciaremos la reforma para avanzar en un sistema único de salud con acceso universal”. “Vamos a enfocarnos en la medicina preventiva” y “que ir a un hospital no sea un drama mayor que la propia enfermedad”.

A las mujeres prometió “empoderar a la mujer. Impulsar su participación en todas las áreas de la vida social, sean protagonistas” y a los ancianos “transformar la realidad de los adultos mayores. Impulsar programas de atención”.

A los pueblos originarios prometió “Mejores condiciones de vida. Tienen un gobierno que los valore” y en cuanto a los recursos naturales dijo que “deben ser protegidos y gestionados. Superar el problema de deforestación y trabajar en la reforestación” .

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