El estrés calórico en vacas lecheras es una situación con la que los tamberos deben lidiar permanentemente, y si bien el calor no distingue razas, tal vez las vacas de alta producción son las que se ven más afectadas. Estudios sobre el estrés calórico y sus efectos en la producción de leche señalan que se puede dar una disminución desde el 10% hasta el 50%, lo cual repercutirá económicamente en la unidad de negocios, empezó diciendo el ingeniero Pistilli.
También en la reproducción
Afecta no solo la producción, también la reproducción, como celos silenciosos, muertes embrionarias, menores tasas de concepción y más servicios para poder tener una preñez (gastos en pajuelas). También se da la disminución en la producción de leche, debido al bajo consumo de materia seca, ya que a 35 grados centígrados de calor, el consumo puede bajar un 14% la ingestión real, y pueden bajar un 50% cuando la temperatura llega a 40 grados centígrados, por lo tanto estas vacas comen la mitad de kilogramo de materia seca de lo que deberían comer por su producción, destacó el profesional, analiza.
Manejos en época estival
“Una de las primeras recomendaciones de manejo tiene que ver con el agua, ya que los animales empiezan a consumir más; por lo tanto, se les debe suministrar agua de calidad y en lo posible a la salida del ordeño, que es uno de los momentos en que tienen más sed, y que tengan espacio para beber sin molestarse. Los bebederos deben ser largos, no profundos y de llenado rápido, colocados estratégicamente, de fácil acceso y bajo sombra”, destacó nuestro entrevistado.
Dentro de lo que es el confort y el bienestar de las vacas, lo recomendable es que estén echadas de 10 a 12 horas por día, y por lo menos el 50% de las vacas debe estar rumiando cuando están acostadas; por tanto, el 80% de las vacas deben estar acostadas cuando no están comiendo.
Cuando las vacas descansan y no están comiendo o no están siendo ordeñadas, el flujo sanguíneo en las glándulas mamarias es mayor. Y esto es importante porque todos los precursores de la leche vienen a través de la sangre.
Inversión, no es gasto
El ingeniero Hugo Pistilli puso mucho énfasis en que el productor, sea pequeño, mediano o grande, debe entender que realizar mejoras en la parte edilicia de sus instalaciones; buscando optimizar al máximo el confort de las vacas a través del mejoramiento de los medios naturales, adopción de sistemas de enfriamiento por medio de aspersores, rociadores y ventiladores en todas las secciones del tambo: comederos, sala de espera y sala de ordeñe; no debe ser considerado un gasto sino una inversión.
Por tanto, la primera toma de decisión del productor tiene que ver con mejorar el manejo de sus vacas lecheras y luego incursionar en las inversiones. Siguiendo bien el camino, podrá evitar pérdidas en su producción.
