Hace 20 años la Policía exterminaba a 10 asaltantes en tiroteo en Itakyry

Esta semana se cumplieron 20 años del operativo de exterminio más contundente ejecutado por la Policía desde la caída de la dictadura stronista. Nada menos que 10 asaltantes fueron eliminados en su propia guarida mientras celebraban el éxito de su asalto a un camión blindado. Los bandidos pidieron tregua dos veces durante la balacera. Un solo agente mató a cuatro delincuentes.

El camión blindado de la empresa Águila que fue acribillado y quemado por los asaltantes aquel 7 de diciembre de 2000 en el trayecto Salto del Guairá-Ciudad del Este.
El camión blindado de la empresa Águila que fue acribillado y quemado por los asaltantes aquel 7 de diciembre de 2000 en el trayecto Salto del Guairá-Ciudad del Este.Archivo, ABC Color

La espectacular historia se inició aproximadamente a las 16:00 de aquel jueves 7 de diciembre del año 2000, cuando una camioneta Ford F100 y un automóvil Volkswagen Gol emboscaron a un camión transportador de caudales de la empresa Águila que salió de Salto del Guairá y se dirigía a Ciudad del Este.

El ataque se produjo sobre la entonces conocida como supercarretera, que ahora es la Ruta PY07, entre la colonia Nueva Fortuna y el municipio de Santa Fe del Paraná, en la zona conocida como Santa Mónica, 30 kilómetros antes de alcanzar Hernandarias y 50 kilómetros antes del Puente de la Amistad de Ciudad del Este, que a su vez representa la frontera con Brasil.

El blindado fue atacado a tiros en pleno desplazamiento y acusó al menos 40 disparos que neutralizaron el rodado y dejaron heridos a sus ocupantes.

En cuestión de segundos, los 12 asaltantes sacaron de adentro del camión una bolsa que contenía G. 47 millones y luego quemaron la máquina con bombas molotov.

Supuestamente, hubo un error en el trabajo de inteligencia de los asaltantes, que aspiraban a conseguir un botín de al menos un millón de dólares, pero que tuvieron que conformarse con el exiguo monto en guaraníes ya que apretaron el blindado equivocado. Su informante les dijo que la plata grande iba a ir en el camión de las cuatro, pero había sido se refería al de las cuatro de la mañana, no al de las cuatro de la tarde, según contó a ABC Color uno de los policías que participó de aquel histórico procedimiento.

Luego del éxito del trabajo, los asaltantes huyeron 20 kilómetros en sentido contrario al trayecto del blindado, es decir, hacia Salto del Guairá, aunque ingresaron al cruce Itakyry, desde donde se dirigieron hacia una comunidad rural denominada Villa Cue Cuatro Bocas.

Para ese momento, al convoy de los criminales ya se había incorporado una camioneta Chevrolet S10, que recogió de la ruta a algunos de los tiradores que atacaron el camión de Águila.

En la escena del robo se hallaron vainas de fusiles, escopeta, pistola y revólver, lo que ya advirtió a la Policía del poder de fuego de los atracadores.

Una descontrolada farra y un amanecer iluminado por disparos.

Esa noche del golpe, la docena de asaltantes hizo una feroz farra en su aguantadero.

Ya en pleno festejo, el alto volumen de la música molestó a los escasos vecinos, que avisaron a la Policía la aglomeración de gente sospechosa. Automáticamente, los dos únicos policías de la comisaría jurisdiccional asumieron que podrían ser los asaltantes del camión de Águila. Entonces pidieron apoyo a todos los uniformados de las demás dependencias vecinas, que eran solo siete hombres más.

Así, nueve suboficiales de orden público armados solo con viejos revólveres y que ni siquiera tenían municiones suficientes rodearon esa madrugada el aguantadero.

A las 03:30 del viernes 8 de diciembre finalmente terminó el alocado festejo de los malvivientes, que quedaron dormidos.

Antes de amanecer, los nueve suboficiales recibieron el esperado refuerzo desde Ciudad del Este, consistente sin embargo en solo en un oficial y otros dos suboficiales de Investigación de Delitos.

Para las 06:00, los 12 policías se decidieron a atacar y cubrieron cada punto de salida de la casa de madera.

“¡Policía, policía!”, fue el grito de guerra que desató el infernal tiroteo. El factor sorpresa fue clave para que los agentes del orden exterminaran a los agentes del caos.

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