Valientes guerreros que dan esperanza a un aquejado país

Cientos de necesidades y retos son los que debe enfrentar el personal de salud desde el inicio de la pandemia del covid-19, que en las últimas semanas muestra su peor rostro con una explosión de casos diarios y el desborde de hospitales abarrotados por pacientes en delicado estado.

LA CRISIS SANITARIA DEL COVID -19
LA CRISIS SANITARIA DEL COVID -19

“No llevar otro propósito que el bien y la salud de los enfermos”, fue la base del juramento que Hipócrates les hizo hacer a sus discípulos que transmitirían a lo largo y ancho del mundo la medicina.

A más de dos milenios, el juramento hipocrático continúa siendo la base de la ética médica, que hoy más que nunca queda en evidencia al afrontar estos -cual valientes guerreros- la crisis sanitaria que atraviesa el país como consecuencia de la pandemia del covid-19, que durante su primer año en nuestro país ya derivó en el deceso de más de 4.000 personas y que sigue sumando casos por el alto porcentaje de contagios diarios.

El primer caso de coronavirus en Paraguay fue anunciado el 7 de marzo del año pasado, siendo -a partir de ese momento- el personal de la salud los “soldados” al frente de la contienda; una batalla que se encuentra aún lejos de acabar y que muestra por el momento el peor rostro imaginable.

Ataviados de batas quirúrgicas, gorro, guantes, mascarilla y protector ocular, el personal de blanco pelea contra la temible enfermedad sin descanso, con guardias diarias de hasta más de 12 horas, pero unidos con el único interés de brindar asistencia médica a los cientos de pacientes que durante las últimas semanas desbordan los hospitales del país.

Aparte de su enorme impacto en la salud así como en el sector económico, la pandemia del covid-19 ha modificado de manera gigantesca la forma de practicar la medicina moderna así como también la educación médica.

Paraguay actualmente se encuentra en una etapa sumamente delicada en la que muchas veces son los médicos de turno quienes deben decidir prioridades, dándole cama y atención especial en las salas de terapia intensiva a un paciente joven mientras otros deben seguir aguardando en salas de urgencia o reanimación porque tienen “menos posibilidades de sobrevivir”.

Es así que la labor del personal sanitario no se limita actualmente a la atención en el plano de la salud, sino que además debe hacer toma de decisiones sumamente importantes que no debería de tener la necesidad de realizar además de sostener a los familiares desesperados que no saben dónde recurrir para obtener recursos.

Asimismo deben lidiar con la falta de insumos básicos y medicamentos e incluso salir a las calles a reclamar a las autoridades del Ministerio de Salud Pública (MSPBS) y del Gobierno Nacional mayores recursos para seguir al frente de una batalla que se sigue peleando desde todos los hospitales del país y que no tiene fecha de victoria.

Es en estos momentos más oscuros y críticos para salud paraguaya, que se precisa del acompañamiento de la ciudadanía en general, por lo que los médicos insisten en la necesidad de respetar y aplicar las medidas sanitarias vigentes. Claman incluso por endurecer las restricciones impuestas actualmente para mitigar la expansión de un virus cada vez más contagioso y letal.

El primero de muchos otros

El doctor Hugo Diez Pérez se convirtió en la primera víctima fatal del coronavirus en Paraguay, cuando el 20 de marzo del año pasado, el Ministerio de Salud Pública (MSPBS) anunciaba su deceso.

En aquel entonces, para muchos paraguayos, el covid-19 era todavía algo lejano del que poco o nada se sabía. Esa semana de marzo se inició para todos así como para el doctor Diez Pérez, que se contagió de la enfermedad en el centro médico donde prestaba servicio.

Un día normal en el trabajo acabó convirtiéndose para el neurocirujano de 69 años en uno de los últimos, pues a la consulta había acudido un ciudadano argentino portador del virus.

A dos días de esa atención médica, el doctor comenzó con los síntomas según los archivos de ABC. Inició con tos seca y fiebre y comenzó a mostrarse cada vez más cansado. Finalmente, el 8 de marzo, un día después de confirmarse oficialmente en el país el primer caso registrado de covid-19, el doctor fue hospitalizado e intubado en una Unidad de Terapia Intensiva (UTI).

En aquel momento ninguno de los médicos que le prestó atención médica al doctor Diez Pérez siquiera se imaginó que su repentina enfermedad estaría relacionada con el nuevo virus que azotaba por aquel entonces toda Europa, por lo que otro médico más se contagió del virus. Sin embargo, este logró superar la enfermedad.

Desde aquel momento, un elevado número de personal de salud al frente de la lucha contra el covid-19 ha sido contagiado de la enfermedad y muchos han caído.

Los que perdieron la lucha

Este primer año de pandemia del covid-19 más de 4.000 personas perdieron la batalla contra el virus, en su mayoría adultos mayores de 60 años con una o más comorbilidades o enfermedades de base.

Según el reporte de la Dirección General de Vigilancia de a Salud, entre los principales factores de riesgo de pacientes fallecidos por coronavirus se encuentran la cardiopatía, enfermedad pulmonar, enfermedad renal, enfermedad neurológicas, diabetes, inmunosupresión y obesidad.

Es importante mencionar que el 99% de los fallecidos a la fecha, fueron registrados en algún tipo de servicio sanitario público o privado, donde fueron asistidos por personal de salud, que bajo el riesgo de contagio prestan atención médica.

Justamente, según el último reporte del Ministerio de Salud Pública (MSPBS), hay unos 10.000 profesionales de la salud entre médicos, enfermeras y personal de apoyo que ya fueron contagiados por el virus, muchos de ellos prestando atención hospitalaria en sus puestos de trabajo.

La gran mayoría logró reponerse y seguir brindando atención sanitaria; sin embargo, otros no lograron superar la enfermedad y pasaron a engrosar la lista de fallecidos por covid-19.

Es así que a la fecha, alrededor de 50 son los médicos fallecidos por la enfermedad, mientras que otros siguen luchando intubados a una cama de terapia intensiva.

Por su parte, son 33 los miembros del personal de enfermería que perecieron a la fecha por coronavirus.

Unas 175.000 personas superaron la enfermedad

El primer recuperado de covid-19 fue anunciado por el Ministerio de Salud Pública (MSPBS) el 27 de marzo del año pasado. En ese momento, recuperarse de un virus que azotaba Europa y del que casi nada se conocía parecía casi imposible.

En aquel entonces, el personal de salud apenas se iba adentrando en los conocimientos médicos que se requerían para pelear contra el coronavirus. Sin embargo, actualmente, ya casi nada desconocen y brindan atención inmediata y eficaz contra el virus a miles de pacientes en todo el país.

Es así que desde el inicio de la pandemia en Paraguay, alrededor de 175.000 personas sanaron de covid-19, en gran medida gracias a la intervención médica oportuna.

Según el último informe de Salud Pública, unas 15.416 personas requirieron de hospitalización hasta el 23 de marzo, del que el 16%, es decir, 2.178 personas necesitaron de una cama y cuidados especiales en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), en tanto que el 84%, equivalente a 12.938 pacientes, fueron internados en salas generales.

No obstante, las autoridades sanitarias alegan que el 95% de las personas contagiadas se recuperan en sus hogares sin requerir atención hospitalaria.

Salud mental también está en crisis

Las extensas horas de guardia sumadas a la intensa labor realizada día a día y el estrés de lidiar con la falta de insumos y drogas sumamente requeridos para la atención de pacientes son solo algunos de los inconvenientes que enfrenta el personal de blanco desde el inicio de la pandemia en Paraguay.

Sin posibilidad siquiera de tomarse unas merecidas vacaciones, padecen diariamente de cansancio físico, pero por sobre todo mental. “Hay unos 12.000 médicos activos luchando contra este virus y la gran mayoría ya no da más del agotamiento. El médico también necesita descansar, dormir bien, tomarse unas vacaciones, pero con la situación actual es imposible”, expresó la doctora Gloria Meza, presidenta del Círculo Paraguayo de Médicos.

En Paraguay, tan solo el 1% del presupuesto sanitario es destinado a la epidemia activa de la salud mental, mientras que las enfermedades que derivan de este problema han crecido alrededor del 40% durante el primer año de pandemia del covid-19.

Una silenciosa batalla

El personal de enfermería es uno de los principales pilares de la lucha contra el covid-19 en nuestro país, cumpliendo muchas veces funciones que se encuentran fuera de su estricto ámbito y batallando de manera silenciosa contra el virus.

Desde hace semanas, ante el desmesurado aumento de pacientes que requieren de hospitalización, cada personal de enfermería debe hacerse cargo incluso de hasta 20 pacientes a la vez, según indicó la licenciada Mirna Gallardo, presidenta de la Asociación Paraguaya de Enfermería. Según precisó, en el sistema público de salud se tienen registrados unos 22.000 profesionales del área de los que alrededor de 5.000 ya enfermaron y 33 fallecieron a causa del covid-19.

Según indicó, 27 están internados, tanto en salas generales como en terapia intensiva, en tanto que alrededor del 30% al 33% están en constante ausencia, ya que deben aislarse por ser posibles contagiados o padecer de la enfermedad.

La licenciada Gallardo explicó además que este primer año de pandemia se contrató a unos 3.000 licenciados en enfermería, pero que aún así no es suficiente, ya que conforme aumenta la cantidad de pacientes hospitalizados, se incrementa también la relación numérica que existe entre paciente y personal de salud.

Según dijo, durante las últimas semanas un enfermero debe hacerse cargo de 10, 15 y hasta 20 pacientes, en tanto que lo ideal es solo llegar a un personal de enfermería para cada cinco pacientes.

Crece la demanda de camas generales y terapia intensiva

Marzo cerró ayer como el mes más catastrófico desde el inicio de la pandemia con alrededor de 2.000 casos positivos confirmados por día y una cifra similar de pacientes internados totales por cuadros de covid-19, con un promedio de 400 en estado crítico en las salas de terapia intensiva.

A nivel país y tras la excesiva demanda se cuenta a la fecha con 679 lechos en la salud pública para cuidados intensivos. No obstante, unos 150 pacientes en estado delicado aguardan fuera de las UTI y son contenidos por el personal sanitario en salas de reanimación.

Según explicó el doctor Roque Silva, responsable de la XI Región Sanitaria, estos pacientes son también debidamente atendidos por los profesionales de la salud tal como ocurre en terapia intensiva. Sin embargo, alegó que si el requerimiento de camas continúa ya no habrá infraestructura que pueda contener la situación.

“Va a llegar un momento en que ya no tendremos cómo subsanar la demanda”, expresó, e indicó que actualmente la ocupación de camas de internación en cuidados intensivos está sobrepasada y ya no hay recursos humanos suficientes.