“Construimos un escudo contra la corrupción y el despilfarro”

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Alfredo Luis Yd Sánchez, candidato a la reelección.
Alfredo Luis Yd Sánchez, candidato a la reelección.Archivo, ABC Color

Alfredo Luis Yd Sánchez es el intendente opositor de Encarnación, perteneciente al partido Patria Querida, el hombre que rompió una hegemonía colorada de 72 años. En esta entrevista hace un balance de su gestión. Confiesa que fue boicoteado desde el inicio de su mandato hace cinco años. En 2018 le incendiaron el edificio municipal y en el 2020 intentaron desalojarlo vía juicio político, pero no lo consiguieron.

–¿Desde hace cuánto tiempo en política?

–En el gremialismo (de los comerciantes de Encarnación) desde los 27, 28 años. No encontrábamos retorno de las autoridades, entonces me planteé activar en política. Mi abuelo fue liberal, un fundador de (la localidad de) Fram, don Mateo Sánchez Díaz. Mi padre era comerciante. No era político. En Patria Querida encontré personas con principios. Me identifiqué con eso y estoy militando hace más de 15 años desde su fundación. Me eligieron concejal por primera vez entre 2006-2010. Fui reelecto como único representante del tercer espacio político sobre un total de 12 concejales, entre colorados y liberales. En 2015 me eligieron intendente por la alianza “Encarnación al Frente”.

–Fue una sorpresa...

–Rompimos una hegemonía colorada de 72 años.

–Y cómo le fue.

–Sobrevivimos a un sinnúmero de obstáculos y dificultades que nos pusieron en todo momento desde el primer año de gestión. La vieja estructura del partido Colorado pretendió expulsarnos varias veces bajo el disfraz de la intervención, de alguna conspiración o poniéndole palos a la rueda a nuestros proyectos más relevantes.

–¿Cómo cuáles?

–Por ejemplo, adquirir una planta asfáltica o modernizar y transformar el transporte público y otros proyectos que no pudimos concretar. La Junta Municipal es de mayoría colorada. Son siete concejales sobre 12.

–Cómo encontró la Municipalidad cuando llegó? Un indeseado en ese puesto reservado exclusivamente a un partido.

–(se ríe) Esa es la palabra: “indeseado”. Hasta ahora soy un indeseado en estos sectores que están calculando cómo volver. La administración que encontré estaba mucho más endeudada de lo que decían las cifras oficiales. Había deudas arrastradas de cuatro administraciones anteriores que rondaban los 30.000 millones de guaraníes. Tuvimos que pagar toda esa deuda. Hoy nos queda un crédito que solicitamos el año pasado para enfrentar la pandemia, de 15.000 millones.

–¿En qué se gastaba?

–En fiestas, cumpleaños, por ejemplo. Se sacaban créditos bancarios para solventar esas fiestas. Se pagaron por monumentos que no se construyeron, me acuerdo el monumento a San Roque González, por ejemplo, y otros que no fueron ejecutados a los fines para los que fueron solicitados. La Municipalidad era nexo de negocios, desde el eje de ciudad turística a la cantidad valiosa de tierra pública que tenemos. Nuestra administración cortó esa manera fácil de hacer dinero de esos políticos que monopolizaban el municipio. En Encarnación construimos un escudo contra la corrupción y el despilfarro.

–Hay una estructura que no se ve pero se mantiene. A los poderes fácticos no se los ve pero están ahí.

–Los poderes fácticos existen. Sus tentáculos están en el Gobierno central, en las distintas instituciones, en la Iglesia, la Policía, las Fuerzas Armadas, en los partidos, en los empresarios, en los que siempre están pescando para cercenar los intereses legítimos de la comunidad en su propio beneficio. La falta de autoridad y de credibilidad moral de las autoridades electas les facilita sacar esas ventajas. El sometimiento de estos servidores públicos les hace perder hasta su propia dignidad.

–¿Qué hizo usted contra la corrupción municipal?

–Nuestra consigna es “ni olvido ni perdón”. En el primer año de gestión presentamos ante el Ministerio Público –hace cinco años– todas las evidencias que avalan los malos manejos. A la fecha no existe ni una imputación lamentablemente. Son denuncias que afectan a 4 intendentes anteriores.

–¿Hay colusión con los fiscales?

–Son denuncias presentadas oficialmente por la institución municipal. Si están cajoneadas, es lógico pensar que no existe un interés en investigar. ¡Pasaron cinco años! Sin embargo, a mi administración ya le cayeron tres auditorías ordenadas por la Contraloría General de la República, imagínese. Las anteriores administraciones jamás fueron auditadas. En cambio, ocho concejales de Encarnación pidieron mi juicio político y la intervención de la Municipalidad...

–¿Cuándo fue?

–El año pasado. Quisieron entrar por la ventana a la Municipalidad pero su intención rebotó en la Cámara de Diputados. Quisieron golpearnos en plena pandemia, pero no les salió.

–¿Quiénes fueron?

–Desde el Presidente de la República, sus diputados y sus ocho concejales aliados de Encarnación. Instalaron una incertidumbre en momentos en que más los ciudadanos contagiados y enfermos necesitaban de la unidad de sus munícipes para ayudarlos a aliviar los efectos de la pandemia...

–Los oficialistas acusan a los opositores de usar la pandemia como recurso electoral porque les tiran el fardo de las muertes como si fueran los únicos responsables...

–La gente sabe quiénes son los responsables de las muertes que hoy estamos teniendo por falta de infraestructura. Creo que la ciudadanía en esta pandemia también está aprendiendo. Todo lo que callamos en el pasado hoy estamos llorando. Encarnación por lo menos tiene una ciudadanía muy activa, muy dinámica, muy exigente y lo hace notar. El Hospital Municipal estaba en virtual estado de abandono cuando llegamos. Por desidia, casi le entregaron su administración al Gobierno, con lo mal que maneja los hospitales del país como se ha visto en esta pandemia. Entonces, nosotros invertimos más de 2 millones de dólares y hoy los encarnacenos están orgullosos de su nueva infraestructura.

–¿Usted fue uno de los que ofreció comprar vacunas?

–No. Nosotros no ofrecimos comprar vacunas. Lo que hicimos desde el primer día de la pandemia fue involucrarnos en los controles, en la adquisición de ambulancias, en la construcción de un pabellón Covid-19. Tenemos una planta de oxígeno propia. Compramos equipamiento, 1.500 saturómetros que entregamos en forma gratuita a los enfermos.

–¿Qué más hizo por la Municipalidad?

–Destinamos los recursos municipales a los barrios. Hemos llegado a 650 cuadras de calles que estaban en deplorable estado, calles de tierra, de ripio, intransitables, no muy lejos del centro y la Costanera. Ese plan vial fue bloqueado por los concejales colorados. Se opusieron a la compra de una planta asfáltica.

–¿Por qué es tan importante una planta asfáltica? El intendente de Ciudad del Este también dijo que le boicotearon.

–La planta asfáltica es esencial para planificar el mantenimiento de las calles y los caminos de todo tiempo. Es fundamental para la expansión y el desarrollo de la ciudad. Se agiliza el tránsito de personas y vehículos, se descongestiona el tráfico. Desgraciadamente las mezquindades políticas conspiran de esta forma contra los intereses de la ciudadanía. Hace tres años que quisimos invertir en esta planta con recursos genuinos municipales. No hemos podido hacerlo y creemos que en estas elecciones de octubre la ciudadanía va a responder con su voto ante tanta iniquidad. Hicieron lo mismo con el transporte público.

–¿Qué hicieron con el transporte?

–Quisimos modificar el sistema a través de una licitación con reglas claras, con un contrato entre el municipio y los transportistas, con mano dura contra las reguladas, las presiones y los incumplimientos con los usuarios. La mezquindad de estos políticos y su complicidad con los que explotan las unidades de transporte público convirtieron el servicio en un monopolio entre ellos. Tres veces planteamos la licitación y la mayoría que tienen en la junta municipal no aprueba.

–¿Siguen vigentes los ómnibus chatarra?

–Los ómnibus chatarra continúan y como se imaginará, están empapelados en estos días con carteles y calcomanías de los candidatos de la ANR. Los mismos que no quieren la modernización del transporte tienen pegadas sus caras en esos ómnibus de deplorable estado. Es un servicio que no se merece la gente que vive en Encarnación.

–No quieren llegar a la licitación, ¿por qué?

–El sistema político de antes quiere seguir manteniendo este modelo que para nosotros ya no da más.

–¿No hay esperanza ni con el tren? Conste que tienen una vía sobre el puente internacional (San Roque González).

–Efectivamente, el tren fue para el Paraguay demasiado importante y para Encarnación su alma. A nosotros nos sacó Yacyretá. Se comprometió a reponerlo pero han pasado décadas y seguimos esperando. Cuando lo hagan se hará justicia.

–¿Todavía se mantienen las vías por lo menos?

–No. Nada. Están bajo tierra, bajo agua. Encarnación es la ciudad ideal para hacer renacer el tren cuando tengamos un Gobierno nacional que persiga los intereses nacionales y no solo los de su entorno como ha sucedido en todos estos años. Uno sueña con colectivos eléctricos, con trenes eléctricos, hasta autos eléctricos con energía barata de Yacyretá, proyectos que vemos en otros países y que nosotros podemos alcanzar si las autoridades empujamos todas juntas para que se concreten. Necesitamos para eso un Gobierno que piense en todos y no uno que solo quiere quedar bien con los gerontes de su partido. Nosotros no miramos partido, color, religión ni ideología. Por eso estamos convencidos que la ciudadanía nos va a acompañar en un período más de Gobierno municipal. Queremos convertir a Encarnación no solo en una ciudad turística para visitar en verano. Queremos que sea la ciudad de los eventos todo el año pero necesitamos de munícipes que piensen en su comunidad, necesitamos del sector privado y de un Gobierno nacional que deje de discriminar.

–El Gobierno le da la espalda...

–Como muestra vale un botón. El Presidente de la República hace más de un año no pisa Encarnación. Eso es fácil de entender. Nos ningunean.

–Y ¿Yacyretá? ¿Ayuda a Encarnación? El intendente opositor de Ciudad del Este dijo que Itaipú ningunea a la administración municipal.

–Yacyretá aportó 150 millones de guaraníes por año, 650 millones en estos cinco años y nada más. Debe ser mucho más. Encarnación es la ciudad más afectada por la construcción de Yacyretá. Imagínese, se hizo desaparecer toda la parte baja. Yo por ejemplo, que soy de familia de comerciantes, nací y me malcrié en la zona baja, hoy bajo agua.