El nuevo árbol frutal de Honor Colorado

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La tenaz defensa que hizo Honor Colorado al imputado gobernador de Central, Hugo Javier González, recuerda a la que hicieran al fallecido senador Oscar González Daher, una suerte de símbolo de la corrupción y la prepotencia de la política vernácula.

El animador de fiestas devenido a jefe departamental ni siquiera puede ser presentado por sus defensores como un perseguido político, porque las instituciones que investigaron su administración y hallaron flagrantes irregularidades y delitos están vinculadas al Poder Ejecutivo y no a la oposición.

En 2017, en plena campaña proselitista, el exministro de Hacienda Santiago Peña, candidato reincidente a presidente, llegó a decirle a González Daher que las graves denuncias en su contra eran piedras que se arrojan a un árbol por dar frutos.

A esta altura, Honor Colorado parece de nuevo dispuesto a cargar sobre su espalda con otro árbol frutal, como si se creyesen inmunes a la reprobación ciudadana que tan caro le costara en ocasiones anteriores.

En lo que parece una arriesgada decisión política, sus correligionarios salvaron ayer a Hugo Javier de que su administración sea intervenida, pese a que, a todas luces, correspondía.

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A mediano plazo, puede ser una victoria pírrica con varias consecuencias al involucrar a todo el Partido Colorado: cartistas, abdistas y demás.

Por un lado, vemos que Honor Colorado adopta una actitud desafiante y repite conductas reprochables que le costaron muy caro en elecciones internas de 2017.

Por el otro, el abdo-velazquismo perdió una brillante oportunidad de desmarcarse y demostrar que no son lo mismo que sus adversarios internos.

Puede que a los líderes de ambos movimientos no les pese tener candidatos vinculados al narcotráfico, a robos al Estado, o a compras amañadas y otros delitos, durante la pandemia.

Pero la reacción de la mayoría ya no es el miedo o la actitud cómplice, porque cada vez más se dan cuenta de que finalmente todos perdemos cuando los sinvergüenzas y delincuentes quedan impunes.

El diputado colorado cartista Ever Tomás Rivas podrá librarse de una sentencia haciendo un arreglo extrajudicial para devolver con intereses el dinero que sacó del presupuesto de la Cámara Baja para pagarle a sus empleados particulares (que además fueron condenados por este hecho). Sin embargo, esto no borrará su conducta delictiva ni su inmoralidad.

No termina de asombrar que el líder de Honor Colorado hable de que quiere lo mejor para el país y dar oportunidades de progreso a la gente humilde, mientras protege a personajes como González Daher, Hugo Javier o Ever Tomás Rivas, que se dedicaron a robar el dinero público.

En el fondo, y no tan en el fondo, el mensaje es que el único objetivo es llegar al poder, aún si para ello deba pactar con el diablo y mentirle a la gente pretendiendo mostrar una imagen de sensibilidad hacia quienes pasan necesidades.

En política y en otros ámbitos que requieren el trabajo asociado y el consenso es inevitable que uno se parezca o termine pareciéndose a las personas de las que se rodea.

También es un hecho que no existen los arrepentimientos mágicos ni los ataques de honestidad repentinos que nos hagan confiables a personas de cuya conducta y motivaciones ya tenemos demasiadas muestras.