Nahiara espera un donante de corazón: “Yo soy valiente y voy a salir de acá”

Nahiara Jazmín tiene 5 años y actualmente está internada en el Acosta Ñu a causa de una miocardiopatía restrictiva dilatada que la tiene en espera de un donante de corazón desde hace dos meses. Pasará la Navidad en el hospital, acompañada de su mamá, Rocío, quien habló sobre la importancia de la donación de órganos y la esperanza, que se mantiene fuerte en la familia.

Campaña en honor a Nahiara
Campaña en honor a NahiaraGentileza

El diagnóstico médico de Nahiara es miocardiopatía restrictiva dilatada, insuficiencia cardíaca y tiroiditis autoinmune. A sus cinco años, es una niña fuerte, quien valientemente sigue las instrucciones de los médicos, según comentó su madre.

Después de días complicados, Nahiara actualmente esta “compensada”, de acuerdo a lo que señalan los médicos.

En esta víspera de Navidad, poco antes del mediodía, Rocío, mamá de Nahiara, acepta conversar con ABC Color sobre el estado de salud de su hija y la importancia de la donación de órganos. Su voz se entrecorta en medio de la entrevista, mientras habla de la esperanza que se mantiene fuerte en espera de un donante. En medio de su angustia, demostró fortaleza y alentó a las familias que también estén pasando por una situación similar a la suya.

“Hoy voy a pasar con mi hija en esta sala. Del otro lado de la puerta estará mi marido y mi otra hija de 3 años. Tengo fe en que la próxima Navidad ya estaremos todos juntos”, sostuvo.

La salud de Nahiara

Nahiara se internó el 19 de octubre en IPS debido a una descompensación tras la cual fue diagnosticada con miocardipatía. El 19 de noviembre fue trasladada al hospital Acosta Ñu, en donde actualmente espera un donante de corazón.

“Llegamos acá y ella estaba descompensadita, recibió medicamentos, se le estabilizó y hace dos semanas que ya no recibe remedios endovenosos. Todo es vía oral. En líneas generales, los médicos dicen que está compensada”, comentó Rocío.

“Ella está como una bebé, necesita de mí para movilizarse; se cansa mucho. Actualmente no podemos ir a casa, la opción de vida de Nahiara es el trasplante. Si vamos a casa, corremos el riesgo de que vuelva a descompensarse. Mientras está en la cama, está todo bien”, relató.

Su madre contó que aparecieron dos posibles donantes, pero lastimosamente, ninguno de ellos fue compatible para su hija, debido al peso de los donantes. No fueron compatibles porque superaban los 60 kg. “Hasta un máximo de 60 kg tiene que tener el donante, y por suerte su tipo de sangre es 0-, es universal, por lo tanto, puede recibir cualquier tipo de sangre”, señaló.

“Nahiara es Prioridad 0, es decir, urgente. En lo que es pediátrico, ella está para ser la siguiente trasplantada”, sostuvo.

Un órgano que puede dar vida a otra persona

Rocío contó que desde el primer momento recibieron mucha ayuda de la ciudadanía, que se acercó a brindarle apoyo económico y emocional. “Recibimos mucha ayuda solidaria y la atención en el hospital es perfecta”, afirmó.

En cuanto a la importancia de la donación de órganos, Rocío manifestó: “Lastimosamente, una persona que fallece es la que le va a dar una oportunidad a mi hija. Le quiero decir a las personas, que si su familiar está en una situación difícil, si ya no se puede, que no se lleve consigo un órgano que le puede dar vida a otra persona. En este caso, mi hija, ella puede seguir con otro corazón”.

Aprendí mucho con mi hija. Dentro de lo que es su medicación y sus cuidados, tengo que buscar la manera de animarle, de hacerle reír. Estar acá no es fácil para ella. Tiene días en que está muy bien y otros no tanto. Ella está consciente de lo que le pasa, pero como toda niña, tiene miedo de ciertos procedimientos y tengo que tenerle de la mano para que se los puedan hacer”, contó.

En su inocencia de niña de cinco años, Nahiara explica lo que implica su estado de salud actualmente. “Con su papá le explicamos todo lo que le tienen que hacer y ella dice: ‘Mi corazoncito ya no funciona, me tienen que poner otro’”. Cuando le dijimos que estamos esperando otro corazón, ella me preguntó: ‘¿De la farmacia me van a traer para mi corazón’’”, cuenta Rocío.

“Yo trato de ser fuerte la mayor parte del tiempo para estar con mi hija. Una vez me vio llorar y me dijo: ‘No te pongas así, mami, yo soy valiente y voy a salir de acá”, cuenta conmovida.

El ángel que le va a donar su corazón

Rocío, desde la sala de internación del hospital Acosta Ñu, brindó un mensaje a la ciudadanía: “Solo con Dios es posible una Navidad tranquila y feliz. A las mamás que estén pasando la misma situación que yo, si no está Dios, no se va a poder. Les animo a los familiares que perdieron un ser querido, que ya no tienen otra alternativa, que antes de desconectarle a ese familiar, que piensen que su cornea le va a seguir dando vista; sus pulmones..., sus riñones... Y que esa persona piense que mi hija necesita de un corazón y que le puede donar. Estamos esperanzados en que llegue ese ángel”, sostuvo.

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