A través su cuenta de Twitter, Mara Granada relató cómo ella y su prima se convirtieron en “agentes del FBI” y lograron recuperar la camioneta de la marca Isuzu que pertenece a su tío. El robado fue hurtado el sábado 2 de abril, a las 14:28, frente a su vivienda en el barrio Ycuá Sati de la ciudad de Asunción.
Las víctimas realizaron la denuncia a través del 911, pero Mara y su prima no se quedaron ahí, sino que decidieron caminar por su calle y pedir a los vecinos que miren los registros de sus cámaras de seguridad para seguir el rastro de la camioneta.
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“Acá es donde me voy a quejar de cómo accionaron los oficiales de la Comisaría 11° de Asunción de la Policía, porque como que no le dieron mucha importancia al hecho... Su reacción era así como ‘y sí, qué le vamos a hacer’”, reclamó.
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Ayuda de todos los vecinos
Mientras su tío iba a realizar la denuncia a la Comisaría 11°, ese mismo sábado, Mara siguió recorriendo el barrio, buscando videos de vecinos y reenviándolos a un oficial de apellido Carvajal, de la mencionada dependencia policial.
En los videos descubrió que los delincuentes habrían llegado en un auto negro de la marca IST, que fue captado en varias cámaras de los vecinos. Incluso, encontraron un video en el cual se ve al sospechoso subir a la camioneta robada para llevársela. “Toda esa info yo le iba pasando al oficial de la comisaría, a lo que éste decide bloquearme por WhatsApp”, lamentó.
A partir de ahí, Mara y su prima decidieron seguir recorriendo las calles, siguiendo el rastro de la camioneta, pidiendo más videos a los vecinos a medida que avanzaban en su trayecto. Contó que incluso decidieron ir a ver en el taller mecánico al que suelen acudir, pero no encontraron nada allí.
“Mientras estamos volviendo nos mandan más vídeos y entonces empezamos a seguir la ruta de por dónde se iba. Este es cruzando Denis Roa, por ejemplo”, contó y adjuntó una de las capturas que consiguieron recolectar.

El rastro se pierde, pero el azar interviene
“El rastro se nos pierde más o menos saliendo hacia Aviadores, yendo a Luque. Revisamos la zona de una fábrica de por ahí y nada. Como ya era demasiado tarde decidimos volver y quedamos en continuar al día siguiente. Además al ver que ya era medio lejos, pensamos que hule ya”, detalló la joven.
Sin embargo, la mañana del domingo, su prima salió y decidió continuar su rastreo desde el punto en el cual se quedaron la noche anterior. “Después de unas vueltas por la zona ve un brillo verde de lejos y se acerca y era la camioneta abandonada, debajo de un árbol en un empedrado hacia Ñu Guazú”, celebró.
El rodado estaba “oculto” bajo un frondoso árbol. “Esta foto me hace pensar que el ladrón habrá pensado: ‘Uh, soy buenísimo escondiendo cosas’”, bromeó.
Los de la Comisaría 11° ni siquiera cargaron la denuncia
Cuando contactaron al 911 se percataron de que desde la Comisaría 11° ni siquiera se subió la denuncia al sistema. Luego, llegaron agentes de la Comisaría 52, quienes en principio dudaron de que las improvisadas pero eficaces investigadoras hubieran encontra la camioneta por cuenta propia, pero luego se pusieron a disposición para que pudieran recuperarla.
En ese punto, celebró la ayuda de la segunda dependencia policial mencionada. “Ellos se hicieron cargo de todo lo que la Comisaría 11 prácticamente ignoró. Vino Criminalística a labrar acta y después de escuchar mi historia se pusieron a disposición como para que le pueda pasar todos los vídeos, fotos, chapa de los vehículos, etc.”, detalló.
Finalmente, mostró una selfie de las dos “investigadoras” y cómo terminó el día: “Mi tío con su camioneta recuperada y mi prima y yo con ganas de seguir investigando”, describió.