Nemesia Rodríguez (77) vive en una precaria vivienda de madera en la colonia Araujo Cué, distrito de Curuguaty, en medio de las necesidades por la difícil situación económica de su familia. Y es que, según dijo, hace dos años fue excluida del programa del adulto mayor, luego de que una funcionaria del Ministerio de Hacienda visitara su casa y relevara datos que no corresponden.
“Una mujer vino y me exigió que firmara con el sello de mi dedo, advirtiéndome que si no lo hacía, ya no iba a cobrar la pensión; sacó fotos a la casa y a los animales que no son míos que estaban en el piquete y se fue”, señaló.
Doña Nemesia dijo, además, que ahora más que nunca necesita de la pensión porque sufre varias afecciones de salud. Recordó que fue intervenida quirúrgicamente y sufre de presión arterial, “Necesito medicamentos para mi tratamiento” refirió.
Por su parte, Víctor Arellano, hijo de la mujer, dijo que, a consecuencia de la suspensión del cobro de dicho beneficio, había fallecido su finado padre, víctima de un infarto pocos meses después.
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El hombre aseguró que su madre vive en un terreno cuya extensión es de solamente 20x30 metros y junto a su hermano se dedican a la venta de remedios yuyos para el sustento de sus familias. Acotó que no tienen ganados ni intereses de alto valor, por lo que exige que su madre vuelva a ser incluida para recibir la pensión del adulto mayor.
