En su homilía, el prelado cuestionó con dureza la costumbre de responsabilizar exclusivamente a los gobernantes, sin asumir el rol que cumple la ciudadanía al tolerar irregularidades que luego derivan en graves consecuencias. Fue durante la misa central celebrada en Caacupé.
“Ani jacolabora para la corrupción. Ñande voi jacolabora a veces la corrupciónrã”, expresó en guaraní, subrayando que muchas veces se permite lo indebido por comodidad, miedo o conveniencia.
Monseñor Benítez sostuvo que esta tolerancia termina cobrándose vidas y profundizando las desigualdades. “¿A quiénes se sacrifica cuando se permite la corrupción? A los inocentes”, cuestionó, señalando que las consecuencias recaen especialmente sobre los sectores más vulnerables y sobre los jóvenes, quienes pierden oportunidades o incluso la vida en situaciones evitables.
Como ejemplo de esta realidad, mencionó el estado deplorable de las calles y caminos del país, llenos de baches y carentes de mantenimiento, indicando que esa situación no es casual ni aislada.
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“Nuestras calles están así porque muchas veces permitimos. Porque miramos a otro lado y dejamos pasar”, afirmó, vinculando directamente la corrupción con la inseguridad vial y los constantes accidentes.
El obispo también criticó la búsqueda de beneficios personales a costa del bienestar colectivo, advirtiendo que esa práctica se ha naturalizado en la sociedad. “Jasacrifica a los demás ñanohẽhagua ventaja ha upea ndaha’éi”, expresó, remarcando que obtener ventajas indebidas no solo es un acto injusto, sino una forma directa de dañar al prójimo.
En otro momento de su mensaje, lamentó las recientes muertes registradas en distintos puntos del país, muchas de ellas de personas jóvenes, y expresó sus condolencias a las familias afectadas. Sin embargo, fue enfático al señalar que estos hechos no deben reducirse a simples estadísticas ni atribuirse únicamente al “destino”.
“Son consecuencias de decisiones mal tomadas, de controles ausentes y de una sociedad que muchas veces calla”, advirtió.

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Romper la indiferencia y asumir el compromiso
Monseñor Benítez exhortó a la comunidad a romper con la indiferencia y asumir un compromiso activo para frenar la corrupción en todos los niveles. “Cuando pensamos en corrupción, apuntamos rápido a las autoridades, pero esto empieza en nuestra propia casa, en nuestra forma de actuar y de permitir”, insistió.
Finalmente, llamó a preservar al país de toda maldad y corrupción, enfatizando que el cambio no será posible mientras se continúe normalizando prácticas que terminan perjudicando a toda la sociedad.
Su mensaje cerró con una invitación a la reflexión colectiva, señalando que los hechos trágicos que golpean al país deben interpelar a la ciudadanía y generar una reacción real, antes de que sigan pagando el precio los más inocentes.
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