Luego de varios reclamos ciudadanos por el mal aspecto del arroyo Potî’y, ubicado en el límite entre las ciudades de Encarnación y Cambyretá, las autoridades evalúan la situación ante una posible contaminación del cuerpo de agua.
Por parte de la Dirección de Gestión Medioambiental de la Municipalidad de Encarnación, refieren que existe un peligro, pero que todavía encuentran la calidad del agua dentro de los parámetros regulares.
No obstante, identificaron una proliferación de malezas acuáticas de una especie invasora de tipo macrófita, que genera un mal aspecto visual al cuerpo embalsado de agua.
Ante esto, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) comenzó a utilizar máquinas pesadas para el retiro de estas malezas macrófitas. Utilizan dos retroexcavadoras, una anfibia y una de menor porte.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
También esperan una maquinaria más grande que llegará desde el otro margen de la binacional para ayudar en los trabajos de limpieza.
Fueron retiradas más de 2.000 toneladas de estas vegetaciones acuáticas desde noviembre del 2025, que fueron llevadas hasta el vertedero municipal de Cambyretá.
La ingeniera Cecilia Vergara, de la Dirección del Medio Ambiente de la EBY, mencionó que también entregan una parte de esta carga a viveros, que la utilizan como abono.

Según los datos preliminares de los estudios que se realizan, la ingeniera detalló que los parámetros físico-químicos del agua del subembalse se encuentran dentro de los rangos bueno y regular, según los estándares del Mades.
Los estudios tuvieron en cuenta aspectos como el pH, oxígeno disuelto, sólidos disueltos, conductividad, temperatura, demanda química de oxígeno, nitrógeno amoniacal y amonio, explicó.
Lea más: Reasentados de la EBY tienen agua unas pocas horas al día en Encarnación
Alerta por posible contaminación
La profesional indicó que “el arroyo Potî’y es uno de los cuerpos de agua más vulnerables, porque se encuentra entre dos ciudades con gran crecimiento poblacional, que son Encarnación y Cambyretá”. Esto genera que existan vertidos de contaminantes orgánicos e inorgánicos que llegan hasta el subembalse.

Si bien estas macrófitas generan un aspecto visual de deterioro del cuerpo de agua, cumplen una función importante para filtrar los residuos orgánicos, lo que contribuye a una depuración de la calidad del agua. Por ese motivo es que no retirarán toda la maleza, sino que garantizarán la circulación del cauce en los bordes y embocaduras.
La profesional explicó además, que una intervención agresiva para el retiro total de estas malezas generará un desequilibrio que puede contribuir al decaimiento de la calidad del agua y dejaría vulnerable al cuerpo de agua a una contaminación. Esto debido a que se acercan temporadas de pocas lluvias y el calor aumentaría la temperatura del agua, haciendo que la vida acuática se pueda ver perjudicada.
Actualmente, las aguas del arroyo Potî’y son aptas para la navegación, vida acuática y uso recreativo con precaución, y presentan un ecosistema saludable, describió la ingeniera.
Lea más: Una mujer y su nieta fueron atendidas por mordedura de murciélago en Hohenau
Problema de fondo
El director de Gestión Medioambiental de la Municipalidad de Encarnación, ingeniero Victoriano Vázquez, indicó que para entender el problema hay que comprender que no se trata de un cuerpo de agua natural, sino formado artificialmente por el embalse de la Central Hidroeléctrica Yacyretá.

El antiguo arroyo Potî’y y sus desembocaduras hacia los arroyos Santa María hasta la cuenca del Mbói ka’ê tenían naturalmente un ancho máximo de cuatro metros. Tras la terminación de la represa, el valle de inundación acrecentó este ancho hasta los 400 metros, hace unos 18 años. Además, el sitio carece de una profundidad adecuada, siendo en promedio de menos de un metro en las zonas costeras.
Las características del terreno, ya sea que se trata de un cuerpo de agua con poca circulación y poca profundidad, son propicias para que se genere un bioma parecido a un estero.
“El terreno no fue preparado para que en un futuro se pueda tener un aspecto estético y con calidad de agua”, manifestó el ingeniero. Lo ideal era que esa zona que era habitada sea dragada y que los pozos negros que quedaron en el lugar sean tapados. Este trabajo no se realizó antes de que la zona sea inundada y, como consecuencia, resultó en el espejo de agua que actualmente se encuentra con un aspecto desagradable.
Vázquez dijo que existen alternativas, pero que cualquiera de ellas generará un impacto medioambiental. Además, las que generen resultados más estéticos para la ciudad tienen un mayor costo.
El técnico apeló a la conciencia ciudadana y al trabajo interinstitucional para evitar el vertido de residuos aguas arriba, que terminan en la zona baja del arroyo y se estancan en el subembalse. Esta situación puede generar una contaminación que propicie afectaciones para la población local.
