El muro del silencio: la Comisión Permanente da la espalda a las víctimas de la “mafia de los pagarés”

Víctimas de la mafia de los pagarés en la platea de periodistas del Congreso, en calidad de observadores.
Víctimas de la mafia de los pagarés en la platea de periodistas del Congreso, en calidad de observadores.

​En una jornada marcada por la indignación y el sentimiento de traición, representantes civiles denunciaron que el Poder Legislativo les impidió participar en la sesión donde se definía su futuro.

Entre el hambre y la enfermedad, las víctimas de “la mafia de los pagarés” exponen la existencia de una “triple alianza” entre la política, la economía y las mafias judiciales.

​Lo que debía ser un espacio de diálogo democrático se convirtió, para Pedro y decenas de afectados por la denominada “mafia de los pagarés”, en la octava, y más turbulenta, expedición hacia la decepción, ya que a pesar de haber solicitado formalmente un espacio de apenas diez minutos para exponer su realidad, la Comisión Permanente del Congreso les cerró las puertas del pleno, confinándolos al cuarto piso, donde se encuentra la platea de periodistas que da a la sala de sesiones, en calidad de simples observadores.

​“Es una decepción total”, declaró Pedro, referente del grupo de víctimas. “Teníamos esperanza por la actitud inicial del presidente, pero ahora vemos que hay imposiciones. No existe valentía en nuestros representantes”.

​Estómagos vacíos frente a estómagos llenos

​El testimonio de los afectados dibuja una brecha humana y ética difícil de ignorar. Mientras los legisladores debaten desde la comodidad de sus curules, las víctimas denuncian una desconexión absoluta con la realidad del ciudadano de a pie.

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​Una de las representantes, paciente oncológica y aportante de IPS por 25 años, comparó amargamente su situación con la de la élite política: “Alliana (el Vicepresidente) se fue al Brasil y se curó con medicamentos completos. Yo tengo que estar rogando en el Incan porque IPS no me da ni una aspirina”.

La mujer describió el accionar legislativo como una “puñalada por la espalda”, señalando que mientras el cáncer da la cara, los políticos se ocultan tras formalismos para no escuchar el dolor del pueblo.

​La tragedia no es solo económica, es de vida o muerte. Según los voceros, la desesperación ante el acoso de la mafia de los pagarés y la indiferencia judicial ha llevado a varios compañeros a tomar la “triste decisión” de quitarse la vida.

“¿A qué le tienen miedo? ¿Qué perderían con escucharnos?”, cuestionaron con impotencia ante las cámaras.

Sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Nación, donde se trató el caso de la "mafia de los pagarés".
Sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Nación, donde se trató el caso de la "mafia de los pagarés".

​Las tres banderas de la resistencia

​Pese al revés sufrido en la jornada, el grupo de víctimas reafirmó que no se rendirán y mantienen tres exigencias fundamentales para sanear las instituciones:

  1. ​Juicio político: sostienen que existen elementos suficientes contra ministros de la Corte, pero denuncian una falta de coraje por parte del Congreso para avanzar.
  2. Reforma legislativa: exigen una ley complementaria que permita el traslado de expedientes, una medida que consideran vital pero que es frenada porque “generaría pérdidas a la mafia”.
  3. ​Debate nacional: la apertura de una mesa interinstitucional para fortalecer los principios republicanos y limpiar el Poder Judicial.

​Una guerra moral

​Para Pedro y las demás víctimas, la exclusión de la sesión no es una derrota definitiva, sino una batalla a la que denominan una “guerra contra la Triple Alianza”: el poder político, el poder económico y la mafia.

​“De un lado están ellos, con onerosos recursos; del otro estamos nosotros, el pueblo hambreado y humilde, pero con la moral en alto”, concluyó Pedro.

La jornada cerró con una advertencia clara a la clase política: el silencio del Congreso no acallará el reclamo de quienes ya no tienen nada que perder, excepto la dignidad.