El juicio oral y público contra Junior Rodrigo Ramírez Jara (21), acusado de asesinar a Gerardo Fernández (20) en el distrito de Independencia e intentar posteriormente quemar su cuerpo, continúa su curso tras haber sido suspendido a finales del año pasado.
La causa por homicidio doloso fue elevada a juicio a instancias del Ministerio Público, representado por la fiscal Noelia Soto, quien sostiene la acusación contra el procesado. Ramírez Jara, empleado de una empresa minera de Paso Yobai, ya había confesado su autoría en el hecho, circunstancia que forma parte de los elementos incorporados al expediente.
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La continuación del juicio está prevista para este viernes 20 de febrero, oportunidad en la que se proseguirá con la producción de pruebas testificales y periciales. Durante las primeras jornadas, la defensa técnica del acusado intentó obtener una recalificación del hecho, alegando que el crimen habría ocurrido bajo una supuesta excitación emotiva o estado de desesperación momentánea.

Este planteamiento fue rechazado por la familia de la víctima, que insiste en que el hecho debe ser juzgado como homicidio doloso, sin atenuantes que reduzcan la eventual condena. Emilce Alderete, tía de la víctima, expresó que el proceso ya se encuentra en su segundo día de desarrollo y reiteró el pedido de justicia.
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“Queremos que se le dé la pena que corresponde y que los jueces tengan en cuenta toda la evidencia que hay”, manifestó. La familiar cuestionó que la defensa haya solicitado excluir ciertos mensajes incorporados a la investigación, los cuales —según señaló— fueron claves para identificar al acusado y reconstruir los hechos.
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Indicó que esos mensajes demostrarían que, pese a haber cometido el crimen, el procesado continuó actuando con aparente normalidad e incluso preguntando por la víctima.

Alderete enumeró otras pruebas que obran en la carpeta fiscal, entre ellas pericias, rastros de sangre hallados en los calzados del acusado y en su camioneta, así como el arma de fuego utilizada. Según refirió, el arma no solía permanecer en el vehículo y, de acuerdo con declaraciones del empleador, el acusado no era la persona encargada de manipular armas en la empresa.
