Durante un recorrido realizado por el distrito de Arroyito se pudo comprobar las necesidades con que cuentan dos instituciones educativas ubicadas en esa parte del primer departamento. A pesar de las condiciones de las estructuras edilicias, los alumnos acudieron este martes a estos establecimientos educativos.
La primera es la escuela básica N° 4950 Mártires de Acosta Ñú, que está situada en el asentamiento núcleo 4 Arroyito, a unos 90 kilómetros de la ciudad de Concepción. Allí se tiene un aula con estructura de madera y techo de chapa zinc, esta edificación fue construida hace varios años, indicaron los pobladores.
El director de la institución, Víctor Zárate, explicó que cada vez se hace más difícil la permanencia de docentes y alumnos, del séptimo grado, bajo el techo debido a las altas temperaturas que se registran. Ante esta situación deben salir del aula e instalarse bajo un árbol.

Según mencionó, es urgente la construcción de una nueva sala de clases. Dijo que la institución cuenta con una nueva estructura de material cocido que fue financiada por la gobernación de Concepción y es utilizada para la preparación de los alimentos del programa Hambre Cero.
Asimismo informó que el único baño con que cuenta el local escolar no está en funcionamiento. Una parte del piso está hundido y falta la reparación del sistema eléctrico.
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La escuela básica tiene dos pabellones de material cocido donde se ven grietas en las paredes y en una de las salas de clase presenta goteras, lo que genera humedad en los muros.
Otra institución<b> </b>
A 75 kilómetros al este de la capital del primer departamento se encuentra la escuela básica N° 443 Mayor Julio D. Otaño, en el centro de la ciudad de Arroyito, donde los alumnos del segundo ciclo, cuarto, quinto y sexto grado, no tienen aulas disponibles para el desarrollo de las clases.
Los padres, en asamblea, decidieron que se clausure el pabellón donde están esas salas. Es que el lugar es inundable luego de cualquier lluvia; se precisa que se levante el nivel del piso.

La directora de la institución, Gloria Mabel Cabañas, explicó que cuando se registran precipitaciones en las salas de clase del pabellón destinado a los estudiantes del segundo ciclo, ingresa agua. “Cuando el agua entra a las salas ya no se puede dar clases. Después de las lluvias se tiene que limpiar las aulas y se utilizan horas pedagógicas”, sostuvo.
Por ahora los alumnos y docentes están bajo un árbol, son casi 80 niños los afectados.
