Las intensas lluvias que cayeron sobre Asunción durante prácticamente toda la jornada de este lunes volvieron a colapsar la infraestructura pluvial. En Santo Domingo, donde el intendente, Luis Bello (ANR-cartista), estuvo de visita días atrás, la acumulación de agua volvió a causar estragos.
Los vecinos de la calle Capitán Maciel casi Nuestra Señora del Carmen denunciaron la destrucción total de sus veredas, como consecuencia de la fuerza del agua. En el lugar, el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) había prometido un desagüe pluvial cono los bonos G8 (2022). Su gestión desvió el dinero y el proyecto quedó inconcluso.
“Mirá, se derrumbó toda nuestra vereda, se nos cayó todo”, dice una vecina en un video compartido con ABC. En las imágenes se ven máquinas de gran porte hundidas en medio de un panorama de destrozo total. El proyecto, iniciado en marzo del año pasado, continúa “estancado” precisamente en ese punto.
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El otro frente de obras sigue abierto en Juan XXIII y Soldado Desconocido. En esa zona, los vecinos también reportaron dificultades para llegar hasta sus casas. En los videos se observa que el agua corre sin control y que la erosión sigue comprometiendo la seguridad de algunas viviendas, que están ahora al borde del cauce del arroyo.
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La cuenca Santo Domingo había sido adjudicada por Nenecho al Consorcio Pluvial Santos (Covipa y Chávez Construcciones), representado legalmente por Óscar Rubiani, por un total de G. 72.389 millones, con un adelanto de G. 14.000 millones. Los vecinos de Manorá y Santo Domingo habían amenazado al intendente con la presentación de un amparo y hasta una denuncia penal, para que las obras reinicien.
Promesa bajo agua
La promesa del intendente Bello, de retomar los trabajos paralizados en la zona de obras del desagüe pluvial de San Pablo (cuenca Lambaré), también quedaron bajo agua.
En su agenda oficial, Bello tenía prevista una visita al lugar para este lunes por la mañana, donde informaría a los vecinos “sobre el reinicio de las obras” y explicaría “en qué etapa se encuentran actualmente los trabajos”.
Las condiciones climáticas, con intensas lluvias durante prácticamente toda la jornada, evitaron no solo su presencia, sino también la movilización de máquinas. Esta situación, sumada al pronóstico meteorológico que anuncia lluvias para toda la semana, alarma a los vecinos. Temen que no se cumpla la promesa de concluir los trabajos, en esta zona, para la Semana Santa.
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El sector corresponde a la cuenca de desagüe pluvial San Pablo, adjudicada por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) al Consorcio CCC Tecsul, representado por Mauricio Javier Cordero. De un total de G. 64.777 millones ya se pagaron G. 18.156 millones (28%), según el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP).

El proyecto fue uno de los 8 que Nenecho prometió con los bonos G8 (2022). Sin embargo, su gestión solo inició 4 y no terminó ninguno. Carlos Pereira, interventor de su gestión, documentó que mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvió G. 512.000 millones de esa emisión, que debían ser para obras, pero fueron a gastos corrientes, en su mayoría salarios.
Lamentan paralización
Pobladores del área más comprometida del proyecto, sobre la calle Incienso entre Yporá y Capitán Baldomero Ruiz, misma zona donde a mediados de febrero se registró la caída de al menos 4 vehículos en los enormes pozos abiertos en la vía, lamentaron una nueva postergación.
En comunicación con ABC, dijeron que al menos durante la semana pasada, tras el anuncio del intendente, las obras empezaron a tomar un ritmo razonable. “Estaban entre 10 (trabajadores), trabajaron esa semana como locos, tanto del lado de Incienso, como del lado de Ypora”, dijo una de las vecinas.
Destacó que tras la colocación del cemento se instalaron las rejillas, justo donde antes habían caído los vehículos. Señaló que pese a desconocer los detalles técnicos, este ritmo de trabajo mostrado durante la semana pasada les devolvió la esperanza. La vecina lamentó, sin embargo, que esto se haya dado recién después de los reclamos y coincidiendo con el recrudecimiento de la temporada de lluvias.
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Como la lluvia no cesó en todo el día, para la tarde la zona se volvió demasiado riesgosa debido a los raudales.

Incluso, los vecinos señalaron que, por el riesgo a caer en los agujeros, ni siquiera se animaban a ir a mirar si es que la infraestructura colocada recientemente, estaba funcionando. “Es muy hondo, roperos, camas y todo eso lleva (el raudal)”, agregaron. Aseguraron que, recién cuando deje de llover, harían una evaluación del impacto que tuvo el temporal en la zona.
