La Misa Guarayo consiste en una puesta en escena de la música barroca y de la tradición mestiza, que incorpora expresiones y melodías ancestrales. Esta actividad se ha convertido en una cita tradicional de Semana Santa en la ciudad, aprovechando la gran afluencia de visitantes durante esos días.

El director de la Escuela Cecilio Valiente Arámbulo, Pedro Sosa, explicó que la propuesta se caracteriza por la combinación de instrumentos indígenas y europeos. Entre los primeros se destacan los tambores de la banda Peteke Peteke, mientras que entre los segundos figuran violines y violonchelos, dentro del estilo barroco guaraní, propio de las reducciones jesuíticas en América Latina.
El repertorio se basa en partituras rescatadas por el maestro Luis Szarán, quien recuperó obras provenientes de Bolivia vinculadas a las misiones jesuíticas y franciscanas. Estas composiciones tienen más de 300 años de antigüedad.
Durante la Misa Guarayo, “se respeta la letra y la partitura original; las adecuaciones corresponden principalmente a la interpretación y a la puesta en escena de las músicas sacras”, precisó Sosa.

Lea más: Declaran de interés cultural nacional el encuentro “Araguasu Yaguarõnpe”
La escenificación incluye elementos que recrean el ambiente de la época: los integrantes del coro utilizan túnicas franciscanas y la iluminación del templo se realiza únicamente con candiles, mientras los participantes ingresan en procesión acompañados de cantos.
Partituras que dan vida a la misa
El historiador y gestor cultural Fernando Díaz explicó que la Misa Guarayo combina repertorios de partituras encontradas durante la restauración de iglesias en la Chiquitanía boliviana.

Detalló que el arquitecto suizo Hans Roth, reconocido por su labor en las misiones jesuíticas de la región de Chiquitos, halló estos materiales y posteriormente contactó con el maestro Szarán. Juntos identificaron que contenían canciones litúrgicas escritas en lengua guarayo.
A partir de ese material, en la Escuela de Música Cecilio Valiente Arámbulo se inició el desarrollo del espectáculo barroco, con el apoyo del proyecto Sonidos de la Tierra, dirigido por el maestro Luis Szarán, consolidándose desde hace unos 20 años como una representación estable en la parroquia local.

Lea más: Yaguarón se viste de misterio y leyenda con el “City Tour de Ensueño”
Díaz agregó que en las misiones los cantos se realizaban en latín, castellano y lenguas indígenas.
La música fue el principal instrumento de los evangelizadores, ya que permitió transmitir el dogma católico a los pueblos originarios, quienes además mostraban gran habilidad para su aprendizaje, afirmó el historiador Díaz.
Propuesta cultural y espiritual
El coordinador del proyecto Armonías de la Memoria de Sonidos de la Tierra, Júnior Pujol, destacó que esta iniciativa busca ofrecer al público una experiencia de profunda espiritualidad a través de la música.

Indicó que la Escuela de Música Cecilio Valiente Arámbulo forma parte de la red de escuelas comunitarias de la organización, promoviendo la formación artística con identidad cultural.
La Misa Guarayo será el eje central del programa, con cantos litúrgicos en lengua guarayo, originaria de la antigua Chiquitanía boliviana, reflejando el encuentro entre tradiciones europeas y culturas originarias

El concierto también incluirá música de tradición oral y religiosidad popular. La Banda Peteke Peteke interpretará melodías ancestrales, acompañada por un ensamble de alumnos, mientras que el coro de estacioneros presentará el tradicional ñembo’e purahéi, recreando la Pasión de Cristo a través del canto.
