Este Miércoles Santo, Asunción amaneció con una escasa circulación de vehículos y personas. Bajo la administración municipal del intendente Luis Bello (ANR-cartista), la capital mostró, sin embargo, una faceta desoladora por la suciedad acumulada. Aunque el centro y sus alrededores están vacíos, los desechos se multiplican en diversas esquinas.
Pese a que la gran mayoría de los ciudadanos abandonó Asunción para pasar la Semana Santa en el interior del país, los vertederos clandestinos no dan tregua. El estado de abandono de los espacios comunes es evidente, con desperdicios que obstruyen el libre paso peatonal. Esta situación deteriora gravemente el paisaje visual de los barrios, en plena conmemoración religiosa.
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En el barrio Ciudad Nueva, la esquina de Herminio Giménez y 22 de Septiembre exhibe un preocupante foco de contaminación ambiental. Se observa una gran acumulación de basura y escombros, que ocupa gran parte de la calle y la vereda. Se aprecian numerosas bolsas plásticas con desechos domiciliarios, cajas de madera para frutas y abundantes restos de poda.

Los escombros son una constante en este punto crítico, con restos de azulejos, mampostería y piedras esparcidas. También se detectaron pedazos de isopor y bolsas de arpillera entre los desperdicios. La basura se amontona peligrosamente alrededor de los árboles, evidenciando una falta total de limpieza pública.
Asunción contaminada
En el barrio Bernardino Caballero, la esquina de Herminio Giménez y 33 Orientales presenta un panorama similar de desidia. En este punto, la acumulación está compuesta por objetos de gran tamaño y diversos desechos orgánicos. Se observa un colchón viejo apoyado contra un árbol, junto a muebles de madera en avanzado estado de deterioro.
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El suelo de esta zona está cubierto por una gran cantidad de hojas secas, recipientes de plástico y envases de cartón. Los desperdicios se ubican entre la base de un árbol y un poste de cemento, junto a una calle empedrada.

Otro punto crítico se encuentra en Teodoro S. Mongelos y Bomberos Voluntarios, donde la basura se concentra principalmente sobre la vereda. Allí se ven varias bolsas con basura domiciliaria, restos de envases desechables y cajas de cartón de cerveza. También hay una presencia notable de ramas mezcladas con otros desechos a lo largo del cordón.
Bello insiste en culpar a la gente
Ante esta crítica situación, producto del pésimo servicio de recolección de residuos, el intendente Bello insiste en responsabilizar a la gente. Ayer, miércoles, en medio de una actividad de limpieza del arroyo Moroti, el jefe comunal enfatizó que “la ciudad más limpia no es la que más se limpia, sino la que menos se ensucia”, volviendo a poner énfasis en la responsabilidad de los ciudadanos.

Sin embargo, además de la consciencia ciudadana, Bello reconoció que la capital cuenta con 32 vehículos recolectores operando para cubrir toda la demanda de los diversos barrios. De esa cifra, apenas 28 camiones son de propiedad municipal y solo una parte, aunque no precisó cuántos, funcionan.
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Como solución, el intendente apura una compra directa de camiones recolectores por casi G. 16.000 millones, sin pasar por la Junta Municipal. A la par, insiste en sacar al funcionariado municipal, incluyendo a los administrativos, a la calle para limpiar. La semana pasada, ese operativo resultó en un fiasco. El acto fue calificado como puro “marketing” electoral por los propios funcionarios.
En lugar de mejorar el servicio, Bello reiteró su intención de aumentar las sanciones económicas a los infractores, argumentando que muchos de los que depositan basura en vertederos clandestinos provienen incluso de ciudades aledañas a la capital.
