Durante la Semana Santa, desde hace más de 40 años, los estacioneros de Reducto San Lorenzo preservan una de las expresiones más profundas de la religiosidad popular: el “kurusu ñuguãitî”, acompañado por el lastimero “purahéi jahe’o” o “purahéi asý”. La tradición reúne a maestros, coro, niños y jóvenes que portan faroles de colores mientras rememoran las 14 estaciones de la vida, pasión y muerte de Jesús.
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Anoche, los grupos de la parroquia Virgen del Rosario y de la capilla San Antonio de Padua partieron desde los extremos de la calle Pompeya, avanzando en procesión hasta coincidir en un punto central, donde realizaron el tradicional encuentro ritual.
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A lo largo del trayecto, los estacioneros compartieron su canto con los vecinos del barrio, en un ambiente iluminado por velas colocadas a los costados del camino. La caminata, de aproximadamente 1 km, fue acompañada por fieles que se sumaron al recorrido en señal de devoción.
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A medida que se acercaban, los pasioneros hicieron el saludo característico, seguido del “requerimiento”, una práctica en la que el grupo anfitrión interpela a los visitantes. “Nosotros les hacemos el requerimiento. Les preguntamos de dónde vienen y ellos nos dicen: ‘Venimos de la casa de Jerusalén al encuentro del Señor’”, explicó Édgar Encina, director de los estacioneros de la parroquia Virgen del Rosario.

El ritual continuó con el gesto de reverencia de uno de los integrantes hacia el grupo visitante, para luego dar paso al “kurusu ñuguãitî” y a la mención de cada una de las estaciones del viacrucis.

Encina recordó que participa de esta tradición desde que tiene “uso de razón” y comentó que en sus inicios llevaba la cruz, mientras que hoy cumple el rol de maestro dentro del grupo.

Por su parte, Carlos Talavera, integrante de los estacioneros de la capilla San Antonio de Padua, destacó la necesidad de garantizar la continuidad de la práctica. “Estamos siempre invitando a los jóvenes y niños a participar de esta tradición, porque muchos ya no están y es preciso siempre construir un nuevo camino”, expresó.
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Cada agrupación está conformada por 14 estacioneros, en representación de las estaciones del viacrucis. En el caso de la parroquia Virgen del Rosario, uno de los miembros más antiguos es Gumersindo Coronel, de 85 años, quien sigue formando parte activa de esta manifestación de fe que se transmite de generación en generación.
