Luego de que el Poder Ejecutivo presentara oficialmente la reactivación del programa “Cielo Guaraní Soberano”, el comandante de la Fuerza Aérea Paraguaya (FAP), general del Aire Julio Rubén Fullaondo, explicó el trasfondo operativo de esta estrategia que busca cerrarles el paso al narcotráfico y al crimen organizado transnacional.
Si bien el programa nació originalmente en 2015, el jefe militar aclaró que en aquel entonces se limitaba al control mediante radares, sin el despliegue de vectores de defensa. La gran diferencia hoy radica en la incorporación de los nuevos aviones Super Tucano, que permitirán realizar interceptaciones reales en pleno vuelo.
Sin embargo, Fullaondo fue realista respecto a las limitaciones normativas de nuestro país que no cuenta con una ley de derribo de aeronaves ilícitas, y señaló que la efectividad del plan dependerá de la velocidad en tierra.
“Una aeronave ilícita aterriza en cualquier lugar plano de mil metros o un camino descampado, y en minutos vuelve a remontar vuelo. Necesitamos una comunicación directa y una rápida reacción de la Policía Nacional, la Fiscalía y la Senad para capturarlos en ese momento”, enfatizó.
El general comentó que la doctrina de este programa tiene su origen en la Oficina de la Fuerza de Tarea Interagencial Conjunta, con sede en Key West (Florida, EE.UU.), dependiente del Comando Sur.

La importancia del trabajo conjunto entre países
Ante la consulta de qué pasa si un vuelo irregular logra eludir el control local, Fullaondo destacó que se está consolidando una estructura de seguridad fronteriza mediante acuerdos de cooperación con los países vecinos, denominados “andaduras nacionales de defensa aérea”.
Para coordinar estas acciones, el comandante mantuvo reuniones clave con sus pares de la región: Brasil, Bolivia y Argentina.
“Buscamos que haya una interacción y comunicación directa entre nuestros centros de control. Cuando un vuelo ilícito pase de nuestro espacio aéreo al del vecino, inmediatamente intervendrá la Fuerza Aérea de ese país. Si logramos este trabajo conjunto regional, no habrá forma de escapar para una aeronave ilícita”, sentenció de forma tajante.
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Aeronaves destinadas a la asistencia humanitaria
Más allá de la batalla contra el crimen organizado, el titular de la FAP destacó el rol social y de asistencia humanitaria que vienen desempeñando las aeronaves militares en los puntos más vulnerables del país, particularmente ante las severas inundaciones que azotan al Chaco paraguayo.
En lo que va del año, la Fuerza Aérea ya coordinó más de 50 evacuaciones aeromédicas, logrando trasladar a unos 60 pacientes en estado crítico, entre los que se destacan ancianos, niños y miembros de comunidades indígenas que habían quedado completamente aislados.

A esto se le suman dos operativos de traslado de órganos en coordinación con el Ministerio de Salud, realizados desde Ciudad del Este y Encarnación.
Fullaondo también se refirió a las misiones de asistencia integral. Descartó que actualmente estén transportando combustible al norte de la región Occidental, pero detalló que el foco está puesto en la provisión de kit de supervivencia en coordinación con la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN).
“La semana pasada estuvimos de lunes a viernes realizando asistencia médica a siete comunidades indígenas en la zona de Presidente Hayes, usando como base Pozo Colorado. Nuestros médicos atendieron a más de 800 personas, entregando medicamentos, leche, alimentos y agua”, concluyó el general.
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