Mientras el Mundial 2026 es una gran fiesta futbolera en Estados Unidos, México y Canadá, los países organizadores, la agresiva política migratoria en Norteamérica expone la otra cara del mega evento.
En los últimos días, el mundo fue testigo de insólitos hechos en una cita deportiva de estas características. Un destacado árbitro somalí convocado por la FIFA para el Mundial, pero cuya entrada al país del Norte le fue denegada. Miles de hinchas y miembros del staff de varias selecciones, principalmente las de origen africano, corrieron la misma suerte.
Leo Guardado es un reconocido teólogo salvadoreño de la Universidad Jesuita de Fordham, Nueva York. Siendo muy pequeño, emigró junta su madre a los Estados Unidos, huyendo de la violencia que se apoderaba de esa Nación.

Está de visita en nuestro país para presentar el libro “Vivir y Pensar el Dios de los Pobres”, del sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez (+), conocido como el padre de la Teología de la Liberación, corriente católica que plantea una fe cristiana con opción preferencial por los pobres y aborda las injusticias sociales y el respeto por los Derechos Humanos. ¿Qué plantea Guardado sobre la política migratoria que vemos en el Mundial?
“El miedo al otro”: cómo influye la cuestión migratoria en el norte del mundo
El teólogo Leo Guardado afirma que la migración es la cuestión más polarizante en los Estados Unidos. “Hay xenofobia, hay el miedo al otro, pero especialmente al miedo al otro negro. A la comunidad de Haití, personas que migran, se les trata muy diferente que a los latinos de México, por decirlo así. Es migración que se cruza con una historia de racismo en los Estados Unidos”, sostiene.
Muchas veces, las comunidades migrantes que ya consiguieron sus papeles, son quienes votan por leyes antiinmigrantes, aunque eso ocurre en todo el mundo, dice el profesor. “Es una mentalidad del yo me salvo y los otros qué, ese individualismo profundo de los Estados Unidos”, remata.
Expresa que en Europa también se observan estas mismas características hacia los migrantes. Sin embargo, asegura que los países que sepan integrar comunidades migrantes serán las que saldrán adelante. “España creo que es ejemplo de eso, aunque ciertas corrientes políticas quieren combatir eso. Pero ni Estados Unidos ni Europa resistirán sin migración, son territorios que envejecen a un ritmo acelerado y quién va a cuidarlos, son los migrantes”, insiste.
Los migrantes, los pobres, los “insignificantes” de la sociedad, son temas que se abordan en el libro que presenta Guardado en el país. Se trata de la tercera edición que es la que se publicará en Paraguay y que fue presentada este jueves, en el aula magna de la Universidad Católica de Asunción (UC).
El efecto Bukele en El Salvador y la región: esto dice Leo Guardado
En esta exclusiva, Guardado también responde acerca de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, su país de origen. El teólogo apunta su temor hacia el camino que toma su Gobierno sobre políticas represivas y contra la libertad de expresión.

Las cárceles se convirtieron en El Salvador, desde una perspectiva “Bukelista” en una forma de limpiar el país, agrega el teólogo. “Los jóvenes pueden ser o no de pandillas, pero si tienes tatuajes, a la cárcel, sin procesos legales. No defiendo a pandilleros, pero muchos encarcelados son pobres, personas de familia, entonces se da una cuestión de si los pobres molestan, los metemos a la cárcel”, remarca.
¿Y qué solución a largo plazo hay acá con el tema de las cárceles?, se pregunta. A continuación, responde que, dejar que se pudran estas personas en la cárcel, hasta que mueran no es solución en el tiempo. Además, mira con alerta que el Estado de emergencia continúa en el país centroamericano, con los derechos civiles parados.
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Señala estas políticas con preocupación, pues explica que en la región pareciera que se ve con buenos ojos estas acciones. Lamenta que “ya no vemos protestas o son muy restringidas. Yo veo este momento como un camino a la dictadura en El Salvador, cuando tuvimos un pasado terrible en Latinoamérica con las dictaduras, es muy triste”.
¿Cómo analizan la actualidad desde la Teología de la Liberación?
La corriente conocida como la Teología de la Liberación nació a finales de los años 70 en América Latina, como movimiento cristiano que busca la emancipación de los pobres, de las personas marginadas de la sociedad, no como un acto caritativo, sino que planteaba el desarrollo pleno de estas personas.

El sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez es considerado uno de los padres de esta corriente de la fe. El cura falleció a los 96 años de edad en el 2024, sin poder concluir el libro “Vivir y Pensar el Dios de los Pobres”, cuya tercera edición es la que se presenta en el país. El material fue editado y terminado por el teólogo Leo Guardado, quien fue uno de los pupilos de Gutiérrez. El prólogo fue escrito por el Papa Francisco (+).
Guardado explica que tanto la corriente como el ejemplar analizan los temas de actualidad y cómo son afectadas las vidas de los pobres hoy, qué sitio tienen en el mundo y porqué la estructura económica mantiene la injusticia social que “esconde” a los marginados.
“Ciertamente, no es de hablar de actos individuales caritativos, que está bien, sí, dar comida, dar pan, dar una limosna, no quiero decir que eso no está bien, pero la Teología de la Liberación nos invita a preguntarnos sobre las estructuras que crean la pobreza, las estructuras sociales, económicas y eclesiales también, que crean la pobreza o que no se interesan en que cambien esas estructuras", expresa.
Una corriente acusada dentro de la propia Iglesia
Leo Guardado recuerda que el movimiento es toda una corriente de pensamiento católico, nacido en la Iglesia, que “lastimosamente ha sido, hasta por decirlo así, atropellada, por la política hasta por la Iglesia misma”.

En los años 80 hubo investigaciones del Vaticano, se publicaron dos documentos sobre la Teología de la Liberación, en 1984 y en 1986. “No era el pensamiento de Gustavo, necesariamente, lo que estaban persiguiendo, pero sí había muchas cuestiones. Si esto es legítimamente cristiano, católico, si eso es doctrina, etc. Entonces, eso marcó muchísimo a lo que es la Teología de la Liberación”, dice.
Bajo este movimiento, pues, hay de todo, según el teólogo, incluso sacerdotes que decían que la sociedad nunca va a cambiar, que hay que tomar las armas, o sea, habían extremos, pero eran pocos los que se manifestaban así.
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“Alguien como el padre Gustavo nunca se posicionó en estas líneas. Pero lastimosamente, desde el Vaticano, y no solo el Vaticano, pero también intereses de corporaciones y de otras entidades católicas, que veían la Teología de la Liberación como algo que iba contra sus intereses económicos en América Latina”, aclara.

