La historia de Carlos Quintana está estrechamente ligada a la tierra. Desde niño aprendió de su padre el valor del trabajo y la importancia de cultivar para ganarse la vida. Aquellas enseñanzas marcaron su carácter y le permitieron construir un proyecto familiar que hoy recuerda con orgullo.
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Don Carlos relata que desde pequeño contaba con su propia parcela y que fue allí donde comprendió que el esfuerzo y la constancia podían abrirle camino hacia un futuro mejor. Con el paso de los años, el trabajo en el campo no solo le permitió sostenerse económicamente, sino también formar una familia y convertirse en un referente para su comunidad.
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A los 33 años contrajo matrimonio con María Miriam Florentín, con quien comparte hasta hoy las labores vinculadas al cultivo de frutillas. La pareja tuvo dos hijos: Manuel Antonio Quintana, de 37 años, dedicado al comercio, y Carlos Martín Quintana, de 32 años, quien trabaja en el área de la informática.
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Según cuenta, muchas de las lecciones que aprendió en el campo fueron fundamentales para desempeñarse como padre. “Hay que saber organizarse, planificar el cultivo en paralelo a la vida, conocer el momento adecuado para sembrar y cuidar la producción para lograr una buena cosecha”, expresó.
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Agregó que el trabajo agrícola exige orden y previsión, ya que las cosechas son temporales, mientras que las necesidades familiares son permanentes. Sostuvo que la labor en el campo le enseñó valores como la honestidad, la responsabilidad y el sacrificio, principios que buscó transmitir a sus hijos desde temprana edad.
Pionero de la producción frutillera
Además de dedicarse al sustento de su familia, Don Carlos desempeñó un papel clave en el desarrollo de la producción de frutillas en Estanzuela. Hace más de dos décadas impulsó la realización de la primera feria de frutillas sobre la ruta Areguá-Patiño, una iniciativa que marcó un antes y un después para los productores de la zona.

A partir de aquella experiencia, numerosas familias comenzaron a organizarse en comités de producción que continúan vigentes. Posteriormente se conformó la Asociación de Frutilleros de Estanzuela, entidad que cuenta con un showroom para la exposición y comercialización de productos, y cuya primera presidencia estuvo a cargo de Carlos Quintana.
Actualmente, los productores ofrecen al público una amplia variedad de artículos derivados de la frutilla, entre ellos dulces, mermeladas y otros productos elaborados, comercializados de manera directa y sin intermediarios.
En este Día del Padre, la historia de Don Carlos refleja el legado de quienes, con trabajo silencioso y perseverancia, no solo sostienen a sus familias, sino que también contribuyen al crecimiento de sus comunidades.
