Párroco lamenta que la restauración del histórico templo Ñandejára Guasu siga sin comenzar

El histórico templo Dulce Nombre de Jesús permanece cercado con vallas y cerrado al público, debido a que la obra de restauración continúa paralizada.
El histórico templo Dulce Nombre de Jesús permanece cercado con vallas y cerrado al público, debido a que la obra de restauración continúa paralizada.Faustina Agüero

El padre Alcides Mendoza expresó su preocupación por la demora en el inicio de las obras de restauración del histórico templo Dulce Nombre de Jesús de Piribebuy. Aunque los trabajos fueron anunciados para junio o julio, el santuario continúa cerrado, en avanzado estado de deterioro y sin señales del inicio de la esperada intervención.

La restauración del histórico templo Dulce Nombre de Jesús, conocido como Ñandejára Guasu, continúa sin iniciarse, pese a que las autoridades habían anunciado que las obras comenzarían entre junio y julio de este año. La situación genera preocupación en la comunidad parroquial y, especialmente, en el párroco Pbro. Alcides Mendoza, quien lamentó el incumplimiento de los plazos mientras el emblemático edificio sigue deteriorándose con el paso del tiempo.

El sacerdote señaló que la comunidad mantiene la esperanza de que finalmente se concrete la intervención, pero aseguró que hasta el momento no existe ningún movimiento en el lugar.

“Nos dijeron que en junio o julio empezarían los trabajos, pero hasta ahora no se hizo absolutamente nada. Lo único que nos informaron es que recién concluyó la licitación y que ahora se definirá a la empresa que ejecutará la obra”, expresó con preocupación.

El templo permanece completamente cerrado debido al delicado estado de su estructura. El paso de los años, la humedad y la falta de una restauración integral agravaron los daños en el edificio, considerado uno de los patrimonios históricos y religiosos más importantes del Paraguay.

Mendoza explicó que una de las naves laterales ya no puede ser utilizada por el riesgo que representa su estructura y que las celebraciones religiosas deben realizarse en el salón parroquial o, cuando el clima lo permite, al aire libre. Indicó además que el deterioro es cada vez más evidente y que existe temor de que los daños continúen avanzando mientras no se inicien los trabajos.

La preocupación también alcanza a los fieles y pobladores de Piribebuy, quienes desde hace meses aguardan el inicio de la restauración de un templo que forma parte de la identidad histórica y espiritual de la ciudad.

En estas condiciones se encuentran las paredes y el techo del santuario Dulce Nombre de Jesús.
En estas condiciones se encuentran las paredes y el techo del santuario Dulce Nombre de Jesús.

Obra nunca se concretó

En agosto de 2025, el templo fue entregado oficialmente al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y a la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) para su restauración. Posteriormente, Itaipú Binacional anunció una inversión de G. 11.400 millones destinada a recuperar integralmente el edificio, incluyendo pisos, muros, techos, estructuras internas y otros componentes afectados por el deterioro.

Sin embargo, a casi un año de aquella entrega y pese a los anuncios oficiales sobre el inminente inicio de las obras, el histórico santuario continúa esperando la intervención prometida. Mientras tanto, el tiempo sigue jugando en contra de uno de los templos coloniales más emblemáticos del país, cuyo deterioro avanza sin que, hasta ahora, se haya colocado un solo ladrillo para su recuperación.

El templo Dulce Nombre de Jesús permanece cercado con vallas y sin ser utilizado, debido a que la restauración continúa paralizada.
El templo Dulce Nombre de Jesús permanece cercado con vallas y sin ser utilizado, debido a que la restauración continúa paralizada.

Un templo cargado de historia

El templo Dulce Nombre de Jesús, Ñandejára Guasu, conocido popularmente como Capilla Guasu por sus dimensiones, fue construido en 1753 por el entonces cura párroco Gaspar de Medina, en honor al Santo Cristo de los Milagros, más tarde venerado como Ñandejára Guasu (Nuestro Gran Señor).

Piribebuy, considerada una de las ciudades históricas más importantes de la Cordillera, fue en su época impulsora del poblamiento de la zona. Desde allí surgieron comunidades como Barrero Grande (actual Eusebio Ayala), Caacupé, Itacurubí de la Cordillera y San José de los Arroyos.

Hoy, después de más de dos siglos de historia, el templo espera su restauración para poder recuperar su valor arquitectónico, religioso y patrimonial.