De una pequeña huerta creada durante la pandemia a un emprendimiento familiar

Mujer de cabello trenzado y camiseta lila sonríe mientras sostiene zanahorias en un campo agrícola cuidado.
Rosalba Cabrera y su familia encontraron en la producción hortícola una nueva oportunidad de vida tras regresar a Mburika Reta durante la pandemia del COVID-19.Jesús Riveros

SAN JUAN BAUTISTA, Misiones. En plena pandemia del Covid-19, una sanjuanina inició una pequeña huerta para el consumo familiar. Con el paso del tiempo, se convirtió en el principal sustento económico de su familia.

Rosalba Cabrera vive en la compañía Mburika Reta del distrito de San Juan Bautista, Misiones. Se instaló en ese lugar durante la pandemia del Covid-19, en el año 2020.

Junto con su marido Dionicio López, iteño, decidió regresar a su natal San Juan Bautista y establecerse en un terreno propio en la comunidad. Allí comenzó a preparar una pequeña huerta destinada inicialmente a la producción hortícola para el sustento diario de la familia.

Cabrera señaló que es oriunda de estas tierras, pero que, por cuestiones laborales, había migrado a la ciudad de Itá, departamento Central, donde radicó hasta la cuarentena establecida en el 2020.

Decidieron regresar a Mburika Reta, aprovechando que contaban con un terreno en la zona, y emprendieron en el rubro de la producción hortícola, relató.

“Empezamos de a poquito con nuestros cultivos. Al comienzo era para consumo familiar nada más, pero probamos en vender nuestra producción y fue muy requerida, primeramente por los vecinos. Después probamos en vender ya en la ciudad de San Juan Bautista, donde fue bien recibida nuestra producción”, indicó.

Explicó que inicialmente cultivaron tomates y locotes. Ante la buena aceptación de estos productos, decidieron ampliar la producción y, por ende, también el espacio destinado a los cultivos.

Actualmente, además de tomates y locotes, cuentan con plantaciones de lechuga, acelga, zanahoria, remolacha y cebolla de verdeo.

La productora también mencionó que decidieron realizar los trámites correspondientes ante Tributación para formalizarse como una pequeña empresa familiar y poder ingresar al mercado local, con el objetivo de proveer su producción a los supermercados de San Juan Bautista.

“De una producción para consumo familiar, hoy en día estamos comercializando muy bien nuestro trabajo y, gracias a Dios, nos mantenemos de la venta de lo que producimos, porque no contamos con otros ingresos económicos”, agregó Cabrera.

Mujer con camiseta rosa y sombrero cosechando lechugas en un jardín con hileras ordenadas y luz solar.
Rosalba Cabrera realiza la cosecha de lechugas en su huerta, emprendimiento hortícola que inició durante la pandemia y hoy sostiene junto a su familia.

Señaló que semanalmente participa de las ferias de la agricultura familiar, donde ya cuenta con una clientela formada. Además de la producción hortícola, comercializa gallinas caseras y huevos caseros, ampliando así las alternativas de ingreso para el sostenimiento de su familia.

Lo que comenzó durante la pandemia como una pequeña huerta destinada al consumo familiar fue creciendo de manera progresiva hasta convertirse en un emprendimiento hortícola que hoy representa una importante fuente de ingresos para la familia de Rosalba Cabrera, resaltó la hacendosa mujer.

Con trabajo y dedicación, la productora logró transformar la tierra en una alternativa de sustento y en una actividad que le permite comercializar semanalmente productos frescos en San Juan Bautista.