Asunción amaneció desierta y bajo una intensa lluvia. Nadie camina por sus calles, como si fuera una ciudad abandonada.
Algunos templos ya están abiertos y en su interior se ve a algunas personas. Este es el día en que, a medida que avanzan las horas, la gente acostumbra a salir y recorrer las siete iglesias.
Es casi como un Viernes Santo de antaño, cuando la Semana Santa estaba exenta de ruidos. Una Semana Santa que se pasaba en familia, para luego ir a rezar.
La Semana Santa de antaño era aquella en que ni siquiera se podía correr, generar alborotos ni mucho menos empacharse de comida.
Hoy, en los templos habrá confesiones, Vía Crucis, lectura de la Siete Palabras y luego la celebración de la Pasión, cerca de las 15:00. Posteriormente, la adoración de la cruz.
Es el único día del año en que no hay misa, pero se podrá comulgar con la hostia consagrada la noche anterior. Entrada la noche, los templos cerrarán para luego abrir de nuevo mañana, Sábado Santo, día que -según la tradición cristiana- es de preparación para la Vigilia Pascual, que convocará a los fieles para la proclamación del gran anunció de la Resurrección de Cristo.
