Balazo y “muerte inevitable”

El balazo que acabó con la vida del subcomisario Arístides Peralta dañó varios órganos vitales, incluyendo el pulmón y el riñón. Las heridas que sufrió le causaron una muerte inevitable, dijo el médico forense Pablo Lemir.

El proyectil que recibió el uniformado tiene trayectoria de izquierda a derecha. A su paso causó una hemorragia de tórax por una laceración del pulmón lado izquierdo, también una laceración de la cúpula del diafragma, perforó el estómago, provocó rotura del bazo lado izquierdo y laceración renal, para finalmente salir por la espalda baja lado izquierdo, precisó el Dr. Lemir a ABC Cardinal.

A criterio del especialista, la herida causó la muerte inevitable del subcomisario Peralta. “Con ese tipo de lesiones no se puede evitar la muerte”, acotó.

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El policía falleció ayer pocos minutos después de recibir un disparo en el cuello durante una balacera registrada en Fernando de la Mora contra una banda de asaltantes que acababa de robar un banco. Los cinco sospechosos fueron detenidos.

Una cámara de seguridad registró el momento en que el subcomisario Peralta recibió el disparo y que fue efectuado por otro policía que participaba del enfrentamiento.

El doctor Pablo Lemir mencionó a ABC Cardinal que la Fiscalía deberá hacer una reconstrucción de los hechos para saber quién fue el tirador del disparo.

Por otra parte, informó que están evaluando si el disparo se realizó desde una distancia corta o intermedia. "Lo que sí se descarta que sea un disparo a quemarropa", precisó el forense.

Ahora, el siguiente paso es realizar una prueba química para saber si se trata de un disparo de distancia corta a intermedia.

Lemir enfatizó que para poder determinar el hecho no alcanza un solo vídeo, pues "se necesita una vista de varios ángulos".

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