Historia de vida: cuando el uniforme también ayuda

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Ña Leo, orgullosa con su nueva heladera, y su benefactor, el suboficial Alberto Noguera.Carlos Almiròn

Alberto Noguera, uniformado al servicio de la Policía Nacional, lejos de involucrarse en hechos de corrupción, como últimamente lo demuestran varios de sus camaradas, decidió honrar el uniforme. Con un gesto altruista, procedió a regalarle una heladera a una humilde recicladora, en busca de alivianar la pobreza de la mujer y la de su familia.

El caso del efectivo policial Alberto Noguera, que tuvo un destacable gesto, sucedió en la localidad de Puerto Casado, departamento de Alto Paraguay. Al tiempo de realizar una acción de solidaridad, pone de manifiesto que también existen, como es lógico suponer, agentes policiales que demuestran estar al servicio de la patria y honrar el uniforme con este tipo de ayuda.

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Doña Leonarda Carballo (53), madre soltera, se dedica al reciclaje. De manera diaria procede a juntar latitas de cobre y todo tipo de plástico entre los desechos de la ciudad, a fin de obtener alguna ganancia que le ayude a mantener el hogar donde vive en compañía de sus dos hijos, uno de ellos aún en edad escolar.

La mujer, en medio de su pobreza, en una ocasión procedió a invitar unos sorbos de tereré al agente policial que se encontraba realizando su recorrida diaria por la comunidad. La temperatura superaba los 43 °C, por lo que el calor era realmente desesperante.

El uniformado, al saborear el primer mate, sintió que el agua era natural, por lo que le mencionó a la trabajadora si podía traer algo de hielo.

Ña Leo, como todos la conocen, le mencionó entonces que no podía hacerlo, ya que no disponía de heladera y que, además, comprar hielo significaba despojarse de lo poco que podía ganar con la venta de los objetos que obtenía del reciclaje.

Este hecho causó tristeza en el uniformado y, lejos de quedarse sin hacer nada, apenas llegó a su hogar le comentó su experiencia a su esposa, relatándole cómo sobrevive doña Leo y su familia bebiendo agua natural con el calor chaqueño. Ambos decidieron realizar algo a favor de la mujer.

La pareja se puso en campaña para organizar sus gastos y ver la posibilidad de adquirir una heladera. Por suerte, una persona ofertaba dicho electrodoméstico seminuevo en perfectas condiciones. Alberto y su esposa no lo pensaron dos veces y procedieron a comprar el producto.

El viernes 13 de marzo, Alberto cumplía años, y no pudo elegir un mejor momento y ocasión para hacerle llegar la heladera a doña Leo. Regocijada y feliz, entre lágrimas, la mujer no paraba de agradecer al uniformado y a su esposa.

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Alberto y doña Leo, felices luego de la entrega de la heladera.

El policía, Alberto, dijo que, a pesar del pequeño gesto, pudo notar la enorme felicidad en la humilde mujer, muy trabajadora como todos la conocen en la población. Saber que desde ahora podrá disfrutar de un tereré bien frío y que le ayudará a mejorar su vida en medio de la pobreza le genera tranquilidad.

Celular

Buscamos de todas las formas poder comunicarnos con doña Leo. Sin embargo, por un momento se hacía difícil, debido a que la mujer no cuenta con un aparato celular. Finalmente, obtuvimos la colaboración del concejal municipal Saturnino Ferreira, quien se llegó hasta el lugar y nos dio la posibilidad de poder hablar con la mujer.

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Doña Leo calificó como una muy buena persona al uniformado. La mujer refirió que anteriormente poseía casi todos los electrodomésticos, pero un incendio consumió su humilde vivienda y, con ello, todas sus pertenencias.

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Ña Leo ya cuenta con su heladera gracias al gesto humanitario de un efectivo policial y su esposa.

El edil municipal destacó la vida sacrificada que lleva la recicladora, y que precisamente esta experiencia de vida fue la que la ayudó a tener un nuevo hogar gracias a la colaboración de la ciudadanía, tras la tragedia que sufrió.

Doña Leonarda aprovechó la ocasión para pedir a las personas de buen corazón un aparato celular. Manifestó que, cuando lo necesita, recurre a algunos vecinos para utilizar el aparato, sobre todo cuando las maestras envían tareas para su hijo, que está cursando el sexto grado.