Durante el inicio del Vía Crucis en la noche del viernes, el obispo Gabriel Escobar pidió poder evangelizar por la cruz, para que su palabra y su entrega transformen nuestra vida y nos envíen a anunciar la fuerza del Evangelio, a través de gestos concretos y sencillos, la buena noticia del Reino de Dios.
Decía el religioso que este largo vía crucis a diario lo viven numerosos compatriotas, que ya no saben dónde recurrir, debido a que las instituciones públicas encargadas de velar, escuchar y servir al pueblo no cumplen sus funciones sociales específicas.

Proseguía mencionando que el anciano y el adulto mayor no logran acceder a un servicio de salud pública pronta y barata debido a la tremenda burocracia estatal, donde deben formar largas e interminables filas en los hospitales para luego encontrar que no se cuenta con medicamentos.
“Son interminables los padecimientos que debemos vivir en nuestra sociedad”, dijo el obispo, al resaltar la falta de kits escolares o el almuerzo en varias instituciones educativas, lo que conspira de forma negativa contra los niños y adolescentes. A esto se le suma el pésimo servicio del transporte público, cuando las personas son chantajeadas con las famosas reguladas.
Destacaba además la tremenda inseguridad que se vive en nuestro país, reflejada en los asaltos cotidianos, donde un comerciante o la gente de a pie se encuentra con un motochorro, acentuada todo esto por el nulo actuar de las autoridades judiciales, donde el indígena o campesino no puede encontrar una justicia pronta, barata y equitativa.
Por todos estos flagelos e injusticias que a diario nos toca vivir, monseñor pedía “romper las cadenas de pecado personal y social que no nos permiten ser prójimo con los demás, sobre todo con los más vulnerables y pobres”, para luego iniciar el recorrido del Vía Crucis por las calles de la población y culminar en la explanada de la catedral, previa escalada de los fieles por el cerro donde está edificado el templo.

Pindó
Desde tempranas horas de este sábado, están recorriendo por las calles de la comunidad los vendedores de pindó (palma), elaborado por las artesanas indígenas de los Ishir o Chamacocos, en base a la hoja del karanda’y. Esto es algo tradicional y que se convertirá en “pindó karai” mañana domingo durante la bendición de palmas, con lo que se da inicio a la Semana Santa.

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A diferencia de años anteriores, se puede observar un leve repunte en los precios del pindó ofertado por los nativos, que se comercializa a G. 10.000 por unidad, elaborada a través del trenzado de las artesanas, con lo que se demuestra un verdadero arte.

