Dicen por ahí que la vida da muchas vueltas. Un buen ejemplo de ello podría ser el liberal Daniel Jorge Martino Báez, un político al que la candidatura a intendente del distrito de Tacuaras le llegó de manera totalmente repentina.
Martino fue designado días atrás como el candidato azul para la intendencia de ese distrito del departamento de Ñeembucú, ubicado a unos 370 kilómetros de Asunción, de manera unánime por el Comité (el equivalente a las seccionales coloradas) local. La designación “a dedo” de Martino se dio luego de que el actual jefe comunal de Tacuaras, Lorenzo Irún, desistiera de presentarse como candidato. Irún incluso fue elegido como candidato de consenso en Tacuaras para las internas, con el respaldo de los movimientos liderados por Víctor Ríos, Blas Llano, Efraín Alegre y Federico Franco. Había sido proclamado por el Tribunal Electoral Independiente como candidato por 160 votos.
Su renuncia fue considerada por sus correligionarios como una “traición” y enseguida fue elegido Martino como el nuevo candidato. El único detalle es que a Martino le persigue un historial interesante de vinculaciones con hechos criminales, por los cuales de hecho fue condenado, como por ejemplo su participación en un caso de secuestro y asesinato del hermano del hoy presidente electo de la ANR y diputado de la nación, Pedro Alliana.
El hecho ocurrió en octubre de 2003. El joven Rodolfo “Pili” Alliana fue interceptado a escasos 50 metros de su casa en Pilar mientras se desplazaba a bordo de una camioneta Toyota siendo las 23:50 del 9 de octubre. El primer contacto con la familia se produjo a las 04:00 del día viernes 10, cuando los delincuentes, utilizando el celular de la víctima, llamaron a su padre, Héctor Rubén Alliana, para informarle que tenían cautivo a su hijo Rodolfo y que la camioneta del mismo había sido abandonada en el barrio San Francisco de esta ciudad. Los criminales solicitaron US$ 150.000 por su liberación. Tras un largo diálogo con el padre de la víctima, en que aseguraron que respetarían la vida de Rodolfo, acordaron la entrega de G. 250 millones, suma que fue depositada al costado de la escuela del barrio San Francisco y retirada por los captores.
Los malvivientes exigieron silencio a los familiares a cambio del retorno del joven Alliana. Sin embargo, y a pesar de las promesas de los delincuentes, la liberación de “Pili” no se produjo y, ante la incertidumbre, los familiares decidieron romper el silencio y comunicar la situación a la Policía y los medios de comunicación. Finalmente, la incertidumbre tuvo un trágico desenlace al encontrarse el cuerpo sin vida del joven luego de algunos días de búsqueda. El cadáver había sido arrojado a las aguas del río Paraguay. El cuerpo presentaba heridas de bala y había sido arrojado con un objeto metálico adherido, con la intención de que permaneciera sumergido. Tenía los ojos vendados y las manos atadas con cinta de embalar.
Daniel Martino fue uno de los detenidos durante una serie de redadas realizadas por la Policía, junto a casi una decena de otras personas involucradas en el crimen. Durante los allanamientos se encontró hasta una pista de aterrizaje en una estancia que posee el hoy aspirante a la intendencia de Tacuaras en la colonia Mburicá, a unos 17 kilómetros de Pilar.
Martino fue condenado en una causa caratulada como “Reinaldo Javier Morínigo y otros sobre secuestro y homicidio”. En principio, se le dieron tres años de prisión, una medida que apeló y consiguió reducir. También fue condenado en otra causa caratulada como “Juan Ramón Olmedo Pereira y otros contra la seguridad de la convivencia de las personas” y existe además una tercera causa por la que fue condenado. Como si esto no fuera suficiente, Martino llegó a ser procesado también por narcotráfico.
Las cosas no pintan muy bien para el distrito de Tacuaras, si se tiene en cuenta la “oferta” electoral con la que cuentan sus pobladores para elegir intendente en noviembre próximo. El rival de Martino, condenado por secuestro y homicidio, es el colorado Efrén López, vinculado al ordeño de combustible.
