El obispo de Misiones y Ñeembucú señaló que el Día de la Juventud, en coincidencia con la entrada de la primavera, es la renovación permanente de la sociedad y de la Iglesia católica.
“Para que el festejo sea trascendente más allá de la ‘musiqueada’ y ‘cerveceada’ tiene que haber festejos culturales y artísticos”, expresó.
En una entrevista, el obispo manifestó que el festejo tiene que ser con miras a la formación, a la educación y la personalización. Es decir la preparación para el presente y el futuro de la sociedad.
Monseñor Medina señaló que la expresión “juventud, esperanza del futuro, tiene que ser esperanza de ahora”. Esa esperanza se fundamenta en los hechos reales y sociales, indicó.
Explicó que el Día de la Juventud es coincidente con la primavera que es renovación de la misma naturaleza.
El obispo diocesano felicitó a todos los jóvenes nucleados, organizados y no organizados por el día de la juventud, que se recuerda cada 21 de septiembre.
Añadió que la organización es importante para reclamar sus derechos. “Yo creo que los jóvenes deben organizarse para pedir becas al Gobierno, a las binacionales Itaipú y Yacyretá para ayudarles a formación”, manifestó.
Señaló que el Día de la Juventud debe ser un toque de alerta para los mismos jóvenes para que no se “queden en la pavada y en el vyrorei”, apuntó el obispo.
Agregó que también debe ser una llamada de atención para el Gobierno, la sociedad y los padres de familia para darles más importancia, participación y espacios.
Monseñor Medina dijo que el Gobierno de la nación debe dar atención y oportunidades para que los jóvenes puedan formarse y realizarse, “porque la persona que no descubre su identidad, su vocación humana y cristiana, puede perder el tiempo y quedarse frustrado, estancado y convertirse en un problema social”, dijo.
Explicó que la vocación humana es formarse, organizarse tener sensibilidad, compartir, participar, ser solidario y ayudar a los demás. La vocación cristiana, prosiguió el obispo, con más razón busca la vocación trascendente, la vocación aquí en la tierra y para el más allá, porque la salvación se realiza en el tiempo y en el espacio aquí en la Tierra.
“El mismo papa Francisco dijo que la salvación empieza en los acontecimientos terrenales. Pueden celebrar el día de la juventud, pero no deben quedarse solamente en la farra del momento”, indicó el obispo.
