La propiedad es denominada Cancha de Gallo y se encuentra al lado de la propiedad del brasileño Ulises Teixeira, dividida por un arroyo, a unos 70 kilómetros al norte de Curuguaty.
El dueño es Joaquín Fernandes Martíns, también brasileño, quien no habría hecho la denuncia por temor a represalias.
La intervención se realizó con una comitiva policial-fiscal a cargo de Fidel Antonio Benítez, quien estuvo en representación del fiscal antidrogas de Canindeyú, Diosnel Giménez.
En el lugar encontraron las plantas de marihuana, las cuales estarían diseminadas en 12 hectáreas, mediante seis parcelas, dentro de un área de reserva natural.
Incautaron una prensa artesanal, un campamento precario, ropas y artículos personales de los ocupantes.
Unos 20 policías a cargo del jefe de Orden y Seguridad de Canindeyú, Miguel Anoni, procedieron a la destrucción de las plantas y los otros elementos.
