Sin límites, crece en España

Desde inicios del año 2000 cientos de compatriotas emigraron a España en busca de mejoras económicas y alcanzar sueños. Cinthia es una de ellas; hoy dueña del bar musical “Nde ha Che”, ubicado en Barcelona. 

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Cinthia Espinosa Medina nació en Pedro Juan Caballero, pero cuando tenía ocho años su familia se mudó a Fernando de la Mora. Allí realizó sus estudios primarios y secundarios, además de ser una destacada deportista del Colegio Nacional Dr. Fernando de la Mora, de dicha ciudad. 

La joven tenía solo 18 años cuando decidió viajar al viejo continente, pero sus motivos fueron un poco diferentes al de la mayoría de los paraguayos.  

“Si bien siempre asumí mi condición sexual, estaba convencida de que en Paraguay me iba a costar muchísimo más todo. En esa época (marzo de 2001), la gente todavía discriminaba mucho, así que con ayuda de mis padres pude emprender el viaje”, cuenta Cinthia, desde Barcelona.  

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Al poco tiempo pudo conseguir trabajo en una residencia familiar, donde no solo le brindaron la oportunidad de iniciar una nueva vida, sino que la ayudaron a estudiar. De esta manera ella fue adquiriendo formación profesional y pudo ahorrar dinero para cumplir un anhelo: el negocio propio.  

Ella comenta que el comienzo fue muy sacrificado, ya que a sus 18 años quedó a cargo de una casa y las dos hijas de sus jefes. Trabajó siete años con la familia que le dio la oportunidad de formarse en diversas áreas, y también sufrió la debacle económica del año 2008, situación que la llevó a estar sin trabajo por un año, hasta que pudo recuperarse y seguir adelante.  

Cinthia se desempeñó además como auxiliar de enfermería mientras terminaba sus estudios, para luego especializarse y trabajar en el área de la geriatría. Sin embargo, su proyecto comenzaba a tomar forma, al menos mentalmente, por lo que decidió empezar a capacitarse en la administración de negocios.  

“No fue fácil, pasaron muchos años, tuve que realizar infinidad de trámites que si bien son necesarios, también conllevan gastos, tiempo y todo lo que eso implica. Así pude abocarme a mi propio emprendimiento con ayuda de mi pareja, que también es paraguaya, se llama Montserrat Adorno. Mi familia también me apoya desde Paraguay y, por supuesto, cuento con el respaldo de los compatriotas residentes aquí”, explicó.  

Nada fue fácil. Luego del sacrificio de años, ahorrar, tramitar el dinero del “paro”, cuando se quedó desempleada, y presentar el proyecto del bar musical para que le otorguen los permisos correspondientes, tuvo que lidiar con la discriminación de mucha gente.  

“Nos decían que seguro sería un bar gay. Ya cumplimos tres añitos y realmente podemos afirmar que es el bar paraguayo donde las familias paraguayas y otros latinos llegan para bailar, cantar, celebrar cumpleaños, escuchar nuestra música, los clásicos latinos de los 80 y 90, sentirse como en casa. Pero sí sentimos un poco la discriminación, sin embargo hoy la gente tiene la mente más abierta, respeta más y eso nos hace felices porque luchamos para que eso suceda”, manifiesta.  

De profesión Dj  

“Soy Dj por fuerza, porque el Dj en realidad era mi hermano Sandro, quien me enseñó cómo usar la mesa de mezclas. Fue poco antes de que él tuviera que regresar a Paraguay por motivos personales. Me puse al mando de la música y me di cuenta de que se me da bastante bien, así que empecé a perfeccionarme. Amo la música desde siempre, incluso cuando era chica fui la animadora y musicalizadora de las fiestas familiares”, recuerda con añoranza.  

Hoy Cinthia tiene 35 años, es contratada de forma particular como Dj para eventos y es dueña del bar “Nde ha Che”, donde busca todas las formas posibles para mantener viva la cultura paraguaya entre los connacionales residentes en la madre patria.

“Conseguí mi propio negocio trabajando muchos años, viviendo de la casa al trabajo y del trabajo a la casa sin ningún tipo de distracción, aprovechando al máximo mi juventud para poder juntar capital, además de capitalizar mi paro”, cuenta orgullosa la joven.

 

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