Sobre la avenida Sudamericana, cerca de la sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol, los niños estaban solos en un rincón, ante la indiferente mirada de los ocasionales automovilistas que circulaban a la madrugada.
Valiéndose de bolsas, inhalaban la cola de zapatero, mientras que otros dormían a metros de ellos, reportó el periodista Víctor Ruiz.
Los pequeños nativos solo reaccionaron ante la presencia del móvil de este diario: agarraron cascotes y lo arrojaron contra el equipo de prensa, sin producir daños.
Nadie se hizo cargo de los nativos, pese al estado de peligro en el que se encontraban, y tampoco se divisó a sus padres.
Los nativos se instalaron hace algunos meses en la zona y, por lo general, sus niños piden dinero en el semáforo del lugar.
