Recorriendo el mundo en una silla de ruedas

¡Todos queremos viajar! Hacerlo es muchas veces un sueño difícil de cumplir pero cuando se pone empeño y esfuerzo, se puede convertir en realidad, como Manuel Heras, quien a fuerza de voluntad y "a dedo" recorre Sudamérica en su silla de ruedas.

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De mochilero, sin una hoja de ruta definida y con su silla de ruedas, Manuel Heras (39) dejó su Barcelona natal para embarcarse a la aventura de su vida: “recorrer el mundo a dedo”. Con mucho ímpetu, lo está consiguiendo, salvando los obstáculos que se le presentan debido a su incapacidad motora.

 

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Manuel tuvo un accidente a los 18 años y con ello cambió su vida. Una vida que disfruta plenamente haciendo lo que más le gusta: viajar. Hace 6 años abandonó la rutina y se encamino rumbo a conocer el mundo, guiado por su instinto y por las ganas de hacer amigos en cada destino al que llega.

Él explica que el accidente que le cambió radicalmente su vida llegó justo cuando se estaba haciendo independiente. No obstante asumió esto nuevo desafío y una oportunidad para potenciar todas sus posibilidades.

“Muchas veces uno ve en una persona discapacitada solo lo que no puede hacer y se olvida de que hay un millón de cosas que si puede hacer”, comentó.

Camboya, Laos, Marruecos, Australia, Costa Rica, Canadá, México, Perú y Bolivia son algunos de los países que visitó, tratando siempre de llegar hasta ellos por sus propios medios. Se queda en hostales o acampa en parques o playas, siempre buscando la forma más económica de visitar los sitios a los que quiere ir, pues costea sus viajes con una pequeña pensión que recibe por parte del gobierno de su país. También vuelve cada tanto a Barcelona para trabajar y ahorrar tanto como pueda, para luego encarar un nuevo destino.

En parte de su relato, Manuel describe que cada ciudad que conoció le dejó alguna enseñanza y que siempre hizo buenos amigos. Destaca que la solidaridad y la hospitalidad  son virtudes que suman a la percepción positiva que le dan los países y que más allá de la belleza de los paisajes y la exuberancia de las ciudades, lo que más lo impacta es la calidad de las personas que conoce.

También contó que ir en sillas de ruedas conlleva dificultades, pero a cada kilómetro recorrido va ganando experiencia, lo que le ayuda a sortear los obstáculos con mayor naturalidad. Comentó que alguna vez sintió discriminación pero entiende que cada quien tiene un proceso y que de a poco se van superando las barreras y se da más la inclusión. “Siempre hay una barrera social con el tema de la discapacidad porque creen que eres alguien diferente, pero hasta que no ven que hay alguien detrás de esa silla o tras la discapacidad, la conexión es menos fluida”, expresó.

Como persona discapacitada él observa y analiza la situación de cada país, y en un resumen indica que el mayor desafío en todos los sitios es llegar a la accesibilidad. No solo en lo que se refiere a las condiciones logísticas sino a la percepción que tienen las sociedades sobre la discapacidad.

Manuel utiliza su experiencia aventurera como un testimonio de inclusión y empatía. Siguió la carrera de Turismo y trabajó en varios proyectos en su ciudad, buscando hacer más accesible los lugares y las actividades para los viajeros que llegan a conocer España.

Este testimonio también lo comparte en las regiones a las que va. Alega que la mirada de un extranjero muchas veces ayuda a tener una apreciación diferente de la realidad en la que se vive, por lo que considera que se tiene que ser crítico y a más de desarrollar planes para hacer los sitios más accesibles, es necesario querer ser accesible. “Cuando la ciudad es accesible, yo ya no soy discapacitado”, afirmó.

Manuel llegó hace unos días a Paraguay, se aloja en la casa de una amiga que hizo a través de la red Couchsurfing. Tiene planeado recorrer Asunción, visitar Encarnación y otras ciudades. Luego partirá rumbo a Salta, en Argentina desde donde quiere ir hasta Chile y si logra que lo lleven “a dedo” buscará conocer Ushuaia. Para finales de marzo, finalizará su recorrido por Sudámerica e irá a Marruecos y de allí a Barcelona, donde planea recibir sus 40 años rodeado de su familia.

Al final de sus relato Manuel comentó que hace difusión de sus viajes porque para él es muy importante dar un ejemplo, que sirva de motivación para que otras personas se animen y vayan tras sus sueños.

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