Hace 17 años, paraguayo fue ejecutado en EE.UU.

Un día como hoy pero de 1998 fue ejecutado por inyección letal en los Estados Unidos el paraguayo Ángel Francisco Breard, acusado de abusar sexualmente y luego matar a una joven.

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Ángel Francisco se arriesgó a buscar un mejor futuro económico y en 1986 viajó a los Estados Unidos, como muchos otros compatriotas. Tras un tiempo trabajando en empleos menores y como otros emigrantes se casó con una ciudadana estadounidense tal vez buscando dejar de ser ilegal y por ahí tener un mejor panorama laboral.

Sin embargo, el 17 de febrero de 1992 la vida del compatriota iba a tener un giro jamás esperado. Esa noche Ruth Dickie, una joven a quien conoció, apareció muerta y con signos de abuso sexual en su casa ubicada en la ciudad de Arlintong. Al día siguiente Breard fue detenido como principal sospechoso.

En un proceso breve, se expusieron pruebas que desembocaron en la sentencia contra Ángel Francisco Breard; la suerte estaba echada. Recién luego de saber que el condenado tenía fecha de ejecución las noticias llegaron hasta Paraguay.

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El caso fue tomado como una cuestión de Estado y el entonces presidente de la República, Juan Carlos Wasmosy, designó al Dr. José Emilio Gorostiaga para defender a Breard y viajó para entrevistarse con su nuevo cliente.

En la década de los 90' las comunicaciones no eran tan fluidas como hoy, poco se sabía del caso de Breard. Tampoco habían manifestaciones de la gente o de las ONG, sin embargo se dio un hecho histórico cuando la Corte de La Haya exigió al gobierno de los Estados Unidos que se aplace la sentencia de muerte de Ángel Francisco.

En 1997 una acción de Hábeas Corpus se interpuso alegando que se condenó al paraguayo violando el Art. 36 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, la cual se halla vigente en razón de que fue ratificada por los Estados Unidos.

Pero todo petitorio era rechazado uno tras otro, mientras el sentenciado esperaba en el pabellón de la muerte lo que parecía su irreversible final.

El Tribunal fijó para el 14 de abril de 1998 la ejecución de Breard.

Todos los esfuerzos parecían en vano, el tiempo se acortaba para el reo, quien en un pedido público solicitó clemencia al gobernador de Virginia Jim Gilmore y perdón a la familia de la víctima.

La idea era que Breard no fuera ejecutado, sino condenado a un largo encierro, pero los delitos por los que fue condenado llevaban a la pena capital.

Ángel Francisco Breard, en las últimas semanas, ya solo esperaba su ejecución, tal vez resignado por no encontrar esa tabla de salvación se dejó estar. El 14 de abril de 1998, en la noche, el condenado fue llevado hasta el sector de ejecución en el presidio. Acostado en una camilla recibió varias dosis letales y en cuestión de minutos falleció. El informe oficial decía que Ángel Francisco Breard dejó de respirar a las 21:05.

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