¿Qué están comprando actualmente las empresas y la gente con relación a seguros? Vehículos y pólizas de vida concentran casi dos tercios del total. Según el último reporte de seguros del Banco Central del Paraguay (BCP), la categoría de Automóviles aporta G. 1,1 billones (40,6%) y Vida G. 572.805 millones (21,3%). Juntos explican el 61,9% de las primas a enero de 2026: flotas (logística, ventas, transporte) y coberturas de vida asociadas a plantillas, créditos y beneficios corporativos.
En cobertura patrimonial y operativa, Riesgos Varios suma G. 331.646 millones (12,3%) e Incendios G. 167.066 millones (6,2%). En términos de programa corporativo, suelen ser el “núcleo” para activos (plantas, depósitos, equipos) y continuidad de operación, porque concentran el riesgo físico más caro cuando hay interrupción, pérdidas de stock o daños de infraestructura.
En cuanto a contratos y proyectos, Riesgos Técnicos totaliza G. 112.832 millones (4,2%) y Caución G. 95.151 millones (3,5%). La caución funciona como garantía aseguradora (cumplimiento, fiel ejecución, anticipo) y se activa en obras y licitaciones; el producto de riesgos técnicos cubre construcción, montaje y equipos con exposición alta a fallas, daños y accidentes.

Responsabilidad civil y robo pesan poco en primas
Al comparar productos, se puede observar que dos ramos son termómetro de riesgo no siempre cubierto para las empresas: Responsabilidad Civil (RC) y Robo y Asalto. A enero de 2026, RC representa G. 66.981 millones (2,5%) y Robo y Asalto G. 37.339 millones (1,4%) del total. En sectores con terceros expuestos (obras, alimentos, logística, retail, servicios profesionales), esa participación suele reflejar límites bajos, coberturas parciales o ausencia de programas integrales frente a reclamos y contingencias.
Este es el punto donde se cruza el negocio de la seguridad con el seguro: la vigilancia, control de accesos, monitoreo y protocolos no son un “gasto blando” cuando los seguros de robos y asaltos, además de incendios, tienen un bajo porcentaje de participación en la torta. En esos ramos (y en Transportes con un 3,7%), las medidas de seguridad entran en la ecuación del asegurador para aceptar el riesgo, fijar deducibles y definir sublímites; la cuestión sobre la mesa no es la promesa, sino la evidencia, es decir, observar sistemas instalados, mantenimiento, la trazabilidad y la respuesta.
Rentabilidad técnica: menos presión y mejor margen
En el promedio móvil de 12 meses a enero de 2026, la siniestralidad neta fue 33,2% (porción de prima neta ganada consumida por siniestros retenidos) y el ratio de gastos de gestión netos de 47%. La suma da el ratio combinado de 81,7%, que significa que por cada G. 100 de prima neta ganada, el sistema consumió G. 81,7 en siniestros y gestión, dejando un margen técnico antes de impuestos y resultados financieros.
Esa dinámica ya se ve en resultados acumulados del ejercicio 2025–2026 (julio–enero), donde la Utilidad Técnica Neta alcanzó G. 365.000 millones, por encima de los G. 228.000 millones en el mismo corte del ejercicio 2024–2025. A nivel de resultado global, la Utilidad del Ejercicio acumulada llegó a G. 438.000 millones (vs G. 381.000 millones en el corte anterior), con un aporte importante de la cartera de inversiones, reportando en enero G. 89.000 millones de resultado positivo.
Inversiones y solvencia práctica
Por otra parte, a enero de este año las inversiones del mercado se concentraron en CDA con un 58,6%, bonos privados con un 23,4%, bonos públicos con 8,9%, inmobiliarias con 4,1%, inversiones especiales con 2,8% y acciones con un 2,1%. El mix muestra preferencia por liquidez y renta fija, clave para enfrentar siniestros grandes sin “estrés” de caja.
En el mismo promedio móvil, el mercado mostró un ROA de 11,0% y ROE de 27,8%. Para una empresa grande, estos indicadores se traducen en un punto concreto de negociación, es decir, a mayor disciplina técnica y financiera, más foco del mercado en riesgos “bien gestionados” y más exigencia de estándares (prevención, controles, compliance) para ofrecer condiciones competitivas.
Seguridad privada: formalidad como condición
Asimismo, la seguridad privada todavía se rige por la Ley 5424/15, que clasifica servicios (seguridad física y/o lógica, electrónica, custodia y transporte de valores) y fija requisitos de habilitación. En el debate de reforma discutido en 2024 se citó un universo de unos 60.000 guardias y serenos, y la Policía Nacional había informado de 135 empresas habilitadas tras un proceso de depuración del registro (dato público 2023).
Para la empresa compradora, la regla operativa es simple: si la seguridad no es formal (empresa habilitada, personal registrado, protocolos y trazabilidad), la póliza se encarece o se restringe. En un mercado que ya acumula G. 2,7 billones en primas en siete meses y opera con un ratio combinado de 81,7%, la ventaja no está en “comprar un seguro”, sino en volver el riesgo asegurable, contando con controles verificables, prevención medible y continuidad del negocio totalmente demostrable.
