En conversación con ABC Negocios, Kiantar Betancourt, presidente de la recién creada Cámara Paraguaya de Desarrollo de Comercio de Créditos de Carbono (Capadeco) y director del proyecto REDD+Chaco Vivo, destacó las oportunidades que se abren para el país en un sector que podría generar entre US$ 300 y 500 millones anuales en los próximos años.

Un mercado en plena maduración
Según Betancourt, el mercado de carbono dejó atrás su etapa experimental para convertirse en una industria cada vez más sólida y atractiva para grandes inversores y corporaciones internacionales.
Actualmente, los principales compradores son empresas sujetas a impuestos por emisiones, fondos soberanos y compañías con compromisos climáticos vinculantes.
Mientras el mercado regulado superó los US$ 107.000 millones en 2025, el mercado voluntario alcanzó más de US$ 1.000 millones en ventas durante el mismo período. Paraguay participa de ese movimiento económico con operaciones estimadas entre US$ 10 y 20 millones.
A este avance se suma la reglamentación de la Ley 7190/23, considerada por el titular de Capadeco como un punto de inflexión para el sector. La normativa brinda seguridad jurídica a proyectos e inversores, generando condiciones más favorables para el desarrollo de nuevas iniciativas.
Acuerdos bilaterales y demanda asiática
Entre las principales tendencias del mercado, destacó la creciente bilateralización de las operaciones, impulsada por el artículo 6º del Acuerdo de París, que permite acuerdos directos entre países para la transferencia de créditos de carbono.
Paraguay mantiene conversaciones con Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Suiza, Taiwán, Finlandia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Japón y Noruega. De concretarse estos acuerdos, el país podría alcanzar ingresos anuales de entre US$ 300 y 500 millones.
Asia es el foco de atención
La demanda proveniente de Asia aparece como uno de los motores más importantes del crecimiento. Países como Japón, Taiwán, Singapur y Corea del Sur enfrentan limitaciones para reducir completamente sus emisiones de manera interna y buscan créditos internacionales para cumplir sus objetivos climáticos.
Aunque los proyectos forestales continúan siendo protagonistas, el mercado se está diversificando hacia actividades como movilidad eléctrica, captura de metano, agricultura de conservación, ganadería regenerativa, biocarbón y combustibles sostenibles para aviación.
Betancourt señaló que Paraguay cuenta con aproximadamente 17 millones de hectáreas de cobertura forestal activa (Infona) y un enorme potencial de mitigación de emisiones.
Asimismo, existen oportunidades vinculadas a la reforestación, la electrificación del transporte, la generación de energía renovable y nuevas alternativas industriales como el biocoque, un producto que podría sustituir al carbón mineral en la industria siderúrgica.

El desafío de convertir potencial en resultados
Pese al escenario favorable, el titular de Capadeco advirtió que el principal desafío sigue siendo transformar el potencial existente en proyectos certificados y operativos. Para ello se requieren financiamiento, capacidad técnica y una fuerte coordinación entre el sector privado y las instituciones públicas.
También subrayó la importancia de garantizar la integridad de los créditos mediante verificaciones independientes, monitoreo permanente y transparencia en la gestión. “La confianza es la base del mercado”.
Con la reciente creación de Capadeco, el sector busca fortalecer su institucionalidad y representar de manera organizada a una industria que aspira a convertirse en una nueva fuente de ingresos, inversión y desarrollo sostenible para el país.
Para Betancourt, Paraguay reúne todos los elementos necesarios para liderar este proceso; el siguiente paso será ejecutar los proyectos y aprovechar una oportunidad que considera histórica.
