Las exportaciones del régimen de maquila cerraron el 2025 en US$ 1.309 millones, una cifra que cuadruplicó el envío de 2016 (+342%), con 35.357 empleos directos y una ley que por primera vez habilita la maquila de servicios. A mayo de este año el régimen ya llega a los US$ 594 millones exportados (+24%). Mientras tanto el sector pelea inversiones contra Asia, México, Centroamérica, Uruguay y Costa Rica y compite en tres frentes: industrial, autopartes y servicios.
El 92% de fábricas distribuidas entre Alto Paraná, Central, Asunción y Amambay son parte del ecosistema de maquila paraguaya, un régimen que cobra apenas el 1% sobre el valor agregado y que, en una década, convirtió a Paraguay en una pieza visible del mapa industrial sudamericano.

Un récord que ya no sorprende
Según datos del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), de los US$ 1.309 millones totales exportados en 2025, US$ 1.262 millones fueron bienes tangibles y US$ 47 millones, servicios intangibles, un segmento nuevo que recién empieza a pesar con el impulso de la maquila de servicios.
El sector convirtió su éxito en más empleo, con un incremento interanual del 18%, en el que las autopartes lideran (34%), confecciones y textiles (16%), aluminio (14%) y alimentos (12%).
El 81% de esos envíos tiene como destino el Mercosur, y Brasil concentra casi dos tercios de las ventas. Esa concentración es, a la vez, la fortaleza y el punto ciego del modelo: el régimen nació para abastecer la cadena automotriz brasileña y todavía depende de ella. El 2025 se abrieron 6 nuevos mercados: Rusia, Islas Caimán, Omán, Letonia, Ucracia y Nepal.
El imán que atrae capitales brasileños
Según datos de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap), cerca del 70% del capital instalado en el país proviene de Brasil, seguido por Argentina, Uruguay y Estados Unidos. Estos países son atraídos por la baja carga tributaria, la disponibilidad de energía a bajo costo, la mano de obra joven, la estabilidad macroeconómica y la ubicación geográfica dentro del Mercosur.
Sin embargo, Paraguay no compite solo por ser un país de bajo costo, sino por ser una plataforma de inversión atractiva en Sudamérica, pero que tiene temas pendientes por resolver como la digitalización de trámites y reducir la burocracia.
Vietnam y Bangladesh, juegan otro partido de maquila
El otro frente de maquila está en Asia. Vietnam y Bangladesh concentran juntos más del 14% de las exportaciones mundiales de confección, el mismo rubro donde Paraguay busca crecer. La diferencia, hasta ahora, era el costo de la mano de obra; desde abril de 2025, también es el frente arancelario.
En abril de 2025, Estados Unidos anunció aranceles del 46% a Vietnam, 37% a Bangladesh y 49% a Camboya sobre sus exportaciones de indumentaria, en el marco de la guerra comercial de Donald Trump. Las tasas bajaron en agosto de ese año —Vietnam a 20%, Camboya a 19%— y en febrero de 2026 la Corte Suprema de Estados Unidos limitó la potestad presidencial para aplicar esos aranceles bajo la ley de emergencia económica (IEEPA), lo que obligó a la aduana estadounidense a reliquidar buena parte de los cobros. Pese a ese vaivén, el resultado fue una ola de cancelaciones de pedidos y una reconfiguración de las cadenas de suministro globales que todavía no termina de asentarse.
Paraguay queda casi al margen de la guerra arancelaria: apenas el 4% de su maquila se exporta a Estados Unidos. Pero el episodio importa, porque confirma una tendencia de fondo: las marcas ya venían diversificando proveedores fuera de Asia, y cada incendio geopolítico acelera la búsqueda de espacios más cerca de los mercados finales. Ese es, aquí, donde Paraguay quiere posicionarse frente a Brasil.

Centroamérica y México, la otra cara del nearshoring
En Centroamérica el escenario es ambivalente. Países como Honduras, El Salvador y Nicaragua construyeron desde los años noventa una industria textil orientada casi por completo a Estados Unidos. Sin embargo, las importaciones estadounidenses de ropa desde el bloque centroamericano cayeron 6,7% en valor durante el último año.
México juega otro partido. Su cercanía con Estados Unidos y el marco del T-MEC siguen atrayendo inversión en autopartes, el mismo rubro que lidera la maquila paraguaya. México ofrece incentivos fiscales agresivos para manufactura y tecnología. Sin embargo, el Global Entrepreneurship Monitor ubica a México en el puesto 43 de 53 economías en su índice de contexto emprendedor, con score en descenso: el atractivo fiscal convive con fuertes fricciones regulatorias persistentes.

La nueva batalla: la maquila de servicios
El frente más nuevo, y quizás el más competitivo, es el de los servicios. La ley de maquila paraguaya modernizada incorporó de forma explícita al software, los call centers, el BPO y la consultoría exportadora, un segmento que en 2025 generó US$ 47 millones y 4.000 empleos.
Ahí los rivales son Uruguay, Costa Rica y Colombia, mercados consolidados en la región para la tercerización de servicios. Paraguay entra a esta carrera con costos laborales competitivos, un régimen fiscal del 1% sobre el valor agregado, estabilidad macroeconómica y una zona horaria alineada con Estados Unidos .
Pero el principal cuello de botella no es fiscal, sino humano, por la necesidad de ampliar la base de talento bilingüe y de competencias técnicas.
Uruguay lleva casi cuatro décadas de ventaja como exportador de software per cápita en la región y cuenta con reconocimiento europeo en protección de datos. Costa Rica ofrece estabilidad jurídica de largo plazo para sus zonas francas, con parques industriales que ya superan las cuatro décadas de operación continua.
Frente a estos competidores con más kilometraje, Paraguay juega el partido de la velocidad, el costo y el talento.
La carta europea y el desafío 2026
El otro partido que se abrió es Europa. El acuerdo Mercosur-Unión Europea, firmado en Asunción en enero de 2026, ya está en aplicación provisional desde el 1 de mayo: los aranceles sobre una primera tanda de productos ya empezaron a bajar, y eso despertó expectativas concretas en el sector.
La diversificación de destinos es, de hecho, la asignatura pendiente. Mientras Brasil siga comprando dos de cada tres dólares que exporta la maquila paraguaya, cualquier sobresalto en la economía brasileña repercutirá directamente en Asunción.
La fotografía es la de un país que compite a la vez en tres partidos: el industrial clásico, frente a Brasil y a Asia; el de las autopartes y textiles, frente a México y Centroamérica; y el de los servicios exportables, frente a Uruguay, Colombia y Costa Rica.
Desembarcos en Paraguay que redefinen la maquila : 24 programas con US$ 57 millones de inversión
El interés extranjero por instalarse en Paraguay viene en ascenso constante desde 2021. En 2023, Rediex identificó 558 empresas interesadas en invertir en el país. En 2024 esa cifra subió a 1.051 y se tradujo en 7.666 nuevas empresas abiertas, de las cuales 5.926 usaron el esquema simplificado de Empresa por Acciones Simplificada (EAS), vigente desde 2021.
En 2025 el salto fue todavía mayor: 2.354 empresas de 41 países distintos mostraron interés en radicarse, casi el doble que el año anterior, según datos del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Y por otra parte, solo el régimen de maquila aprobó 24 programas nuevos hasta abril de este año, por US$ 57 millones con más de 1.150 empleos proyectados.
Los call centers llegaron en cadena
El segmento de servicios en los últimos años sumó nombres nuevos. En 2024, en Ciudad del Este, se inauguró Alorica, el primer contact center estadounidense que abría en el país. Fue el destino número 9 de la red Latam de la compañía y la apuesta inicial fue generar 1.000 puestos de trabajo a mediano plazo.
Alorica se sumœ a Apex América, BPO de origen argentino con dos décadas de trayectoria regional, que opera en el país desde 2011.
La industria pesada también apostó
En 2024, la compañía Las Lomas PY SA anunció una inversión de US$ 45 millones para instalar una planta siderúrgica en Benjamín Aceval, Chaco, con capacidad de 90.000 toneladas anuales de varillas de acero; entró en operación en agosto de 2025 y ya proyecta una segunda fase orientada a exportación.
Por su parte, Aceros del Oriente SA, de capital chino, se instaló en Alto Paraná con más de US$ 32 millones para producir 17.000 toneladas mensuales de acero destinadas tanto al mercado local como al internacional.
Ambos casos muestran un patrón que se repite: capitales asiáticos y latinoamericanos que eligen Paraguay para abastecer un Mercosur con costos de producción cada vez más altos en sus economías de origen.
Los impulsores redoblan la apuesta
El otro fenómeno es la reinversión de las empresas que ya operaban en el país. Nestlé, que instaló su centro de servicios compartidos NBS LATAM en 2018, anunció en mayo de 2025 una expansión de US$ 8 millones en sus oficinas de Asunción, con la meta de sumar 300 empleos más durante ese año, superando los mil empleos.
Algo similar ocurre en autopartes: Fujikura Automotive, instalada desde 2011 en Ciudad del Este, mantiene conversaciones para ampliar su capacidad productiva y reforzar la formación de mano de obra en Alto Paraná.
Epicus Corporate, una de las primeras empresas paraguayas en exportar el 100% de sus servicios bajo el nuevo régimen que emplea a más de 300 agentes bilingües en inglés, portugués y ruso, en noviembre de 2024 obtuvo su Resolución Bi-Ministerial para exportar interpretación y atención al cliente en inglés, portugués y ruso.

