El motorizado que espera el llamado en la puerta de un shopping asunceno no lo sabe todavía, pero desde hace tres días trabaja, en los hechos, para otra empresa. La app que usa para recibir pedidos seguirá llamándose PedidosYa. El logo no cambia, pero el dueño, sí y probablemente el impacto en el mercado se sentirá muy pronto. Es la operación más grande que haya hecho Uber desde su fundación, y reordena de un golpe el mapa del delivery mundial.
La operación más grande de su historia
Uber ofrecerá 41,50 euros en efectivo por cada acción de PedidosYa, lo que valora a la compañía alemana en US$ 14.800 millones. Como Uber ya poseía cerca de 25% del capital, el desembolso neto ronda los US$ 13.700 millones.
El consejo de PedidosYa respaldó la oferta por unanimidad. Kristin Skogen Lund, presidenta del Consejo de Supervisión de la compañía, planteó que sumar fuerzas con un socio robusto es la vía para asegurar la competitividad futura del grupo.
El cierre está previsto para la segunda mitad de 2027, sujeto al aval de los reguladores de competencia en Alemania y otros mercados. Uber ya se comprometió a mantener la sede de PedidosYa en Berlín, sin cambios en su plantilla corporativa hasta 2029, y a invertir 2.000 millones de euros en el país durante los próximos cinco años.
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Lo que se lleva y lo que no
La compra no es pareja en toda la región. Uber se queda con el control directo de PedidosYa en los mercados de mayor escala: Argentina, Uruguay, Perú, Paraguay, Bolivia y varios países de Centroamérica. Son las plazas donde la marca ya tiene comercios integrados, flotas de repartidores activas y una base de usuarios que sería difícil de replicar desde cero en poco tiempo.
Chile y Ecuador quedan fuera de ese paquete. Ahí, PedidosYa pasará a manos de SSW Partners, un fondo de inversión neoyorquino que pagará US$ 1.600 millones por esas operaciones junto con activos de Glovo en Europa. Es una jugada pensada para reducir la superposición entre Uber Eats y PedidosYa en los mercados donde ambos ya compiten, y así allanar el visto bueno de los reguladores antimonopolio.
Qué cambia en Paraguay
PedidosYa opera en el país desde 2015 y hoy es, según reportó ABC Negocios hace pocas semanas, la plataforma con mayor penetración del mercado local, con presencia en Asunción, Ciudad del Este, Encarnación y otras ciudades del interior. El negocio del delivery paraguayo creció más del 40% desde la pandemia y el consumidor local espera en promedio 35 minutos para recibir un pedido.
Ese es, justamente, el activo que Uber compró: escala y densidad operativa ya construidas, en un mercado donde competir desde cero le habría tomado años. La empresa había ingresado antes al negocio del delivery en la región y se había retirado; ahora, en lugar de reconstruir esa red comercio por comercio, pasa a controlarla directamente.
Para los comerciantes afiliados —restaurantes, farmacias, supermercados— el escenario inmediato no debería moverse mientras la operación no cierre. El interrogante es qué pasa después: si la marca PedidosYa se mantiene tal cual, si eventualmente convive con Uber Eats en el país, o si se fusionan las dos redes de comercios y repartidores en una sola. Ninguna de esas decisiones fue confirmada todavía.
La cuenta pendiente
La fusión todavía tiene que pasar por los reguladores de varios países, y en Paraguay no hay, por ahora, señales de objeciones desde los organismos de competencia.
Lo que sí es un hecho es que el negocio de la última milla, ese tramo final que lo describimos como el campo más caliente del comercio local, ya tiene un solo gran dueño detrás de su jugador más grande.





