Una inversión de US$ 50 millones avanza a unos 10 kilómetros del centro de Coronel Oviedo. Allí, en la zona de Ñurugua, Alcoenergy construye una planta industrial que tendrá capacidad para procesar maíz y producir 150.000 litros de etanol por día durante su primera etapa, además de burlanda y aceite de maíz.
La obra comenzó a mediados de 2025 y contempla un plazo de construcción de 24 meses. Las primeras pruebas están previstas para mayo de 2027, según explicó Cristhian Machuca, director de Energy y Alcoenergy, pertenecientes al Grupo Crisma, compañía con más de 30 años de trayectoria. El proyecto es impulsado por capital paraguayo y forma parte de una estrategia de integración que busca avanzar desde la importación, distribución y comercialización de combustibles hacia su producción local mediante biocombustibles.
“La primera etapa va a producir 150.000 litros de alcohol por día; eso representa 4,5 millones de litros al mes y 54 millones de litros al año. Además, vamos a producir alrededor de 40.000 toneladas de burlanda anuales y recuperar unas 4.200 toneladas de aceite de maíz. La industria ya está pensada para duplicarse y, una vez consolidada esta primera fase, la segunda etapa nos permitiría llevar la producción al doble”, detalló Machuca.

Más valor local
La escala de la iniciativa no se limita al etanol. La utilización de maíz como materia prima abre una cadena adicional para productores de la zona y permite obtener otros productos con demanda en actividades agropecuarias e industriales.
La intención inicial, de acuerdo con Machuca, es adquirir el grano de productores ubicados en un radio aproximado de 50 kilómetros alrededor de la planta. Esa cercanía busca acortar la logística de abastecimiento y, al mismo tiempo, generar una nueva alternativa comercial para la producción regional.
“Lo que siempre escuchamos es que Paraguay tiene que dejar de exportar solamente materia prima y empezar a darle valor agregado. Eso es lo que buscamos hacer: tomar un grano que hoy puede salir en estado primario y transformarlo acá en alcohol, proteína animal y aceite de maíz. Cuando industrializamos, ese mismo producto multiplica su valor y genera actividad dentro del país”, sostuvo.
Uno de los principales derivados será el DGS, conocido localmente como burlanda, un insumo proteico utilizado en la alimentación de ganado, aves y cerdos; a ello se suma la recuperación de aceite de maíz, que puede utilizarse como materia prima para biodiésel. Para Machuca, este circuito permite que la planta no dependa de un único producto y se conecte con distintas cadenas productivas.
Mercado en expansión
Coyunturalmente, el proyecto aparece en un momento de mayor participación de los biocombustibles en la matriz nacional, siendo que las naftas de menos de 97 octanos deben contener como mínimo 30% de alcohol anhidro, mientras el país también viene incrementando progresivamente la mezcla de biodiésel con el gasoil.
En esta primera etapa, el etanol producido por Alcoenergy tendrá como destino principal la operación local de Energy, distribuidora de combustibles del mismo grupo. La segunda fase, que contempla duplicar la capacidad instalada, abre en cambio la posibilidad de colocar excedentes en mercados externos.
“Nosotros creemos que Paraguay tiene condiciones para convertirse en un gran exportador de biocombustibles. La primera fase está pensada para el mercado local, para mezclar el alcohol con los combustibles que comercializa el grupo, pero cuando dupliquemos la industria el excedente de etanol, DGS y aceite de maíz ya pueden mirar hacia afuera. Estamos teniendo conversaciones con empresas interesadas en llevar productos paraguayos a otros mercados”, indicó Machuca.
El ejecutivo considera que la combinación entre combustibles fósiles y biocombustibles seguirá ganando participación antes que una sustitución absoluta de una fuente por otra. Desde esa perspectiva, el crecimiento del parque automotor, la expansión agrícola y una mayor demanda energética sostienen un mercado que, según señaló, viene mostrando un crecimiento orgánico de entre 5% y 6% anual en el consumo de combustibles.
Empleo y capacidades
Asimismo, la construcción y posterior operación de la planta incorpora otra variable, que es la disponibilidad de mano de obra especializada. El proyecto estima una generación de alrededor de 200 empleos y actualmente reúne técnicos y trabajadores de distintas nacionalidades para avanzar en el montaje y la transferencia de conocimiento.
“Hacer hoy una industria en Paraguay es complejo porque necesitamos mano de obra muy específica. Tenemos paraguayos, argentinos, brasileños y bolivianos trabajando en el proyecto y estamos formando equipos. Hay muchos jóvenes preparados y con ganas de trabajar, pero en determinados puestos todavía falta experiencia industrial. Este tipo de inversiones también tiene que servir para ir creando esa capacidad”, afirmó.
Con ese esquema, el proyecto busca abarcar dentro del país una parte mayor de la cadena, es decir, yendo desde la compra del grano, pasando por su transformación, colocación del etanol en el mercado de combustibles y, posteriormente, comercializar los subproductos derivados en otras actividades o cadenas.
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Alcoenergy en números
- US$ 50 millonesde inversión inicial
- 54 millones de litrosde etanol por año
- 150.000 litrosde producción diaria
- 40.000 toneladasde burlanda por año
- 4.200 toneladasde aceite de maíz por año
- 200 empleos en promedioprevistos con el proyecto
- 2027inicio estimado de operaciones
