ABC Rural conversó con el ingeniero Enrique Galarza, consultor especializado en Fruticultura, quien detalla que el país se encuentra aún en una etapa incipiente, pero con condiciones altamente favorables para consolidar el rubro.
“La primera plantación comercial se inició hace aproximadamente nueve años, en la zona de Cordillera. A partir de los resultados obtenidos y de las oportunidades detectadas en los mercados, comenzó un proceso de incorporación de mudas del exterior y, posteriormente, el desarrollo de viveros locales especializados”, cuenta Galarza.
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Si bien el aguacate siempre estuvo presente en distintas regiones del país, la diferencia radica en que la variedad Hass, la más demandada a nivel mundial, no formaba parte del esquema productivo comercial.
Hoy, esa realidad empieza a cambiar, aunque todavía con superficies reducidas. Existe además otra variedad popular como la Fuerte, pero que en el país no tiene la demanda deseada.
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La producción de 300 toneladas anuales
Actualmente, la producción comercial de aguacate Hass se concentra principalmente en los departamentos de Cordillera y San Pedro, aunque existen otras zonas con potencial edafoclimático para el cultivo. Sin embargo, el área de producción sigue siendo limitada.
“En total, las superficies cultivadas con Hass en el país aún se encuentran por debajo de las 100 hectáreas. La mayoría de las plantaciones están en etapa de desarrollo o en sus primeras cosechas. Son muy pocas las que ya alcanzaron su máxima capacidad productiva”, explica el consultor.
Esta situación dificulta contar con estadísticas precisas, ya que los datos de producción suelen mezclarse con otras variedades de aguacate de consumo tradicional. No obstante, Galarza estima que la producción actual ronda las 300 toneladas anuales, con una proyección alentadora.
“Si el proceso de expansión se mantiene, en un horizonte de cinco años Paraguay podría alcanzar una producción cercana a las 1.500 toneladas”, afirma.
Inversión agrícola: entre US$ 10.000 y US$ 12.000 por hectárea
Uno de los principales factores que limita la expansión del aguacate Hass es el alto costo de inversión inicial. Implantar una hectárea bajo estándares técnicos adecuados requiere una inversión estimada de entre US$ 10.000 y US$ 12.000 por hectárea, lo que restringe el acceso de pequeños productores.
“Es un cultivo con barreras de entrada importantes. Sin programas específicos de financiamiento o apoyo, resulta difícil para el pequeño productor incorporarse. Sin embargo, se trata de un rubro de alta rentabilidad, que podría generar un impacto muy positivo si se desarrollan esquemas inclusivos”, explica.

G. 40.000 valor por kilo
En el mercado local, el aguacate Hass alcanza precios en torno a los G. 40.000 por kilogramo, impulsado por una demanda creciente tanto en hogares como en el sector gastronómico.
A pesar de competir con México, Perú y Chile, Paraguay cuenta con ventajas comparativas que podrían posicionarlo estratégicamente en el mercado regional e, incluso, internacional.
Entre ellas, Galarza destaca la baja incidencia de heladas, la disponibilidad de agua, la entrada en producción más temprana y un factor clave: la época de cosecha, que se adelanta casi dos meses respecto a otros países tradicionalmente productores.
“El aguacate Hass paraguayo presenta, además, una calidad organoléptica comprobada, lo que es fundamental para competir en mercados exigentes”, agrega.
La cosecha en Paraguay se inicia generalmente entre febrero y abril, dependiendo de la zona de producción, lo que abre ventanas comerciales interesantes cuando la oferta internacional aún es limitada.
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Exportación con destino a España y Argentina
El crecimiento del consumo de aguacate está directamente vinculado a su incorporación en una amplia variedad de platos y hábitos alimentarios. Esta tendencia explica por qué Paraguay sigue dependiendo de las importaciones, especialmente de la variedad Hass.
“En todos los canales de comercialización se observa oferta de aguacate, pero el producto importado mantiene precios elevados, en parte porque los volúmenes que ingresan aún no permiten una competencia fuerte en precios”, señala Galarza.
A pesar de ello, ya existen experiencias de exportación desde Paraguay hacia España y Argentina, lo que demuestra que el producto local puede cumplir con los requisitos de calidad cuando se manejan volúmenes adecuados.
“El país tiene condiciones para exportar aguacate, siempre que se garantice calidad, volumen y cumplimiento de exigencias fitosanitarias. Cada mercado tiene sus propios estándares”.
Tecnología, desafíos y rol del sector privado
Los emprendimientos actuales apuntan casi exclusivamente al mercado fresco, ya que la industria de procesamiento del aguacate en Paraguay es todavía muy incipiente. No obstante, los niveles de tecnificación aplicados en campo son elevados.
“El uso de sistemas de riego, rompevientos y cultivos de protección permite enfrentar mejor los rigores climáticos. Si bien la tecnología es de buena calidad, aún se están realizando ajustes para optimizar la producción”, explica Galarza.
Los principales desafíos del sector pasan por el financiamiento, la asistencia técnica y la investigación aplicada a la producción. En cuanto al apoyo estatal, no existen programas específicos para impulsar el cultivo, salvo las acciones del Senave en materia de monitoreo y certificación.
Futuro con altas expectativas
De acuerdo a Enrique Galarza, a pesar de las limitaciones actuales, el sector mantiene un fuerte optimismo. Las condiciones climáticas, la ventana de cosecha anticipada y la creciente demanda colocan producto como uno de los cultivos con mayor proyección en Paraguay.
Producción
300 toneladas anuales
Inversión
US$ 10-12.000 por ha
Superficie cultivada
100 hectáreas
Precio
G. 40.000 el kilo
Mercados
Argentina y España
