Importación de maquinarias usadas en alza

Importación de maquinarias usadas en alza
Importación de maquinarias usadas en alzaShutterstock

La reciente sanción de la Ley 7565/25, que regula la importación de maquinaria agrícola usada en Paraguay, busca limitar la entrada al país de equipos con tecnología desfasada de más de cinco años. Para Víctor Servín, gerente general de Tape Ruvicha y vicepresidente de la Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (CADAM), la medida es clave para mantener la competitividad de la agricultura paraguaya, tradicionalmente líder en la región por el uso de maquinarias de alta tecnología y última generación.

“La ley cumple la función de regular el ingreso de máquinas con tecnología muy antigua, lo que significa un retroceso si hablamos de equipos de 8 a 10 años de antigüedad. Lo adecuado es limitar la antigüedad a un máximo de cinco años”, señaló Servín en diálogo con ABC Rural.

Destacó que, a diferencia de los autos usados, la importación de maquinaria pesada no había tenido un crecimiento significativo en los últimos años. Sin embargo, a partir de 2021, se registró un aumento notable en la entrada de cosechadoras usadas, impulsado por el alto inventario remanente de equipos en Estados Unidos, especialmente de la marca John Deere, que representa el 95% de las unidades importadas.

Para finales de 2024, las cosechadoras usadas representaban casi el 40% del mercado total de maquinaria agrícola en Paraguay, una tendencia que se mantuvo durante el 2025. Sin embargo, estas unidades no son accesibles para pequeños productores de entre 50 y 150 hectáreas debido a sus elevados costos y configuración, diseñadas para medianos y grandes productores. Cabe destacar que más del 80% de las importaciones corresponden a máquinas de las clases 6 a 9, con un valor de adquisición que oscila entre US$ 150.000 y US$ 400.000 por unidad, mientras que los equipos nuevos más vendidos van de US$ 280.000 a US$ 590.000.

En términos financieros, indicó el ejecutivo, el valor total de las importaciones de maquinaria agrícola en Paraguay entre el año 2021 y junio de 2025 alcanzó US$ 568.611.235, de los cuales US$ 491.530.801 correspondieron a equipos nuevos y US$ 77.080.434 a usados, representando apenas el 13% del valor FOB total del mercado. Esta situación genera preocupación, ya que la presencia de equipos usados limita la entrada de maquinaria nueva, que además tendría un mayor impacto en los ingresos fiscales del Estado.

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El segmento de cosechadoras de granos es el de mayor peso financiero, con US$ 373 millones en equipos nuevos y US$ 45 millones en usados. Otras categorías, como plataformas de corte, cosechadoras de algodón, caña de azúcar, picadoras autopropulsadas y plataformas picadoras, también muestran un crecimiento en inversión, especialmente en unidades nuevas, que alcanzaron US$ 96.953.565 solo en plataformas de corte.

Apuesta por nuevas tecnologías

El análisis por año evidencia un crecimiento sostenido: en 2021, las importaciones sumaron US$ 75.348.288, mientras que en 2023 alcanzaron su pico histórico con US$ 175.627.114, y la proyección parcial de junio de 2025 ya marcó US$ 60.739.979 (mes que se tuvo el último análisis).

Servín enfatizó que la Ley 7565/25, vigente desde este enero, envía un mensaje claro: apostar a nuevas tecnologías en siembra y cosecha, que garanticen alta productividad y modernización del sector agrícola paraguayo.

“El desafío es mantenernos a la vanguardia tecnológica, asegurando que la maquinaria que ingrese al país sea moderna, eficiente y accesible para los principales actores del sector”, indicó Servín.

Con la regulación de antigüedad máxima de cinco años, el objetivo es equilibrar la disponibilidad de equipos usados con la promoción de la innovación tecnológica, asegurando que la agricultura paraguaya continúe siendo competitiva y rentable a nivel regional, concluyó.

La ley permite equipos de hasta 5 años con controles fitosanitarios

Por otra parte, Juan Fernando Lebrón González, director general de Asuntos Jurídicos del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), resaltó que la ley que regula la importación de maquinarias, equipos e implementos agrícolas usados tiene como objetivo central la protección de los ecosistemas agrícolas, la biodiversidad y la sanidad vegetal del país, mediante la aplicación de controles fitosanitarios estrictos y obligatorios.

Mencionó que de acuerdo con el artículo 1°, la normativa busca evitar el ingreso de plagas, enfermedades o especies invasoras que puedan ser transportadas a través de maquinarias contaminadas con restos de suelo o material vegetal.

En ese marco, el Senave actúa como autoridad de aplicación en materia fitosanitaria, garantizando que estas importaciones no representen riesgos para la producción nacional.

La ley contempla la importación de maquinarias usadas de hasta cinco años de antigüedad, incluyendo tractores, cosechadoras, sembradoras, pulverizadoras e implementos acoplados, según lo establecido en el artículo 2°. Al no fijar un plazo determinado ni un régimen transitorio, se trata de una norma de carácter permanente.

El artículo 7° establece exigencias de limpieza, desinfección, certificación e inspección previa, facultando al Senave a realizar controles rigurosos, que incluso pueden incluir el desmontaje de equipos cuando sea necesario para verificar la ausencia de riesgos fitosanitarios.

Estas acciones se desarrollan en un esquema de control interinstitucional, que involucra además al Ministerio de Industria y Comercio (MIC), la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) y el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades).

Desde el punto de vista institucional, Lebrón González aclaró que la ley no evalúa impactos económicos, productivos ni comerciales, ni introduce restricciones a la importación de maquinaria nueva. “Tiene como objetivo principal prevenir riesgos fitosanitarios para la producción agrícola nacional, estableciendo controles obligatorios para evitar el ingreso de plagas, enfermedades o contaminantes asociados a maquinarias usadas. El rol del Senave se circunscribe exclusivamente a verificar el cumplimiento de estas exigencias técnicas”, señaló.

Si bien la normativa no establece reducciones directas de costos, sí genera un impacto preventivo clave, al disminuir el riesgo de pérdidas económicas derivadas del ingreso de plagas o enfermedades, consolidando así un enfoque de apertura regulada y protección ambiental para el sector agrícola paraguayo.

40% del mercado total de maquinaria agrícola representan las cosechadoras usadas.

80% de las importaciones corresponden a máquinas de las clases 6 a 9.

Equipos usados US$ 150.000 y US$ 400.000 por unidad.

Equipos nuevos US$ 280.000 a US$ 590.000. por unidad.