En conversación con ABC Rural, Mario Andrés Pereira Ozuna, de El Rodeo Consignataria, destaca que el mercado “se mueve bien y va creciendo año tras año”, acompañado por una demanda firme y una profesionalización cada vez mayor del rubro.
Operaciones superan los G. 3.000 millones
Si bien no existe una cifra consolidada sobre el volumen total que mueven los remates a nivel país, los valores promedio permiten dimensionar la magnitud del negocio.
En el caso de El Rodeo, el precio medio de los toros comerciales se mantuvo durante varios años entre G. 15 y 18 millones, mientras que en 2025 ese promedio subió a G. 19 millones. Sin embargo, el rango es amplio: se han registrado ventas de animales desde G. 15 millones hasta reproductores de élite que superaron los G. 3.000 millones, dependiendo del valor genético y del destino productivo.
Lea más: Precio histórico de una vaca: pagan G. 504 millones más IVA por 50% de una Nelore
Según Pereira Ozuna, el productor que sale hoy al mercado debe pensar en valores de referencia claros. Un toro reproductor comercial ronda los G. 18 millones, mientras que un padre de cabaña se ubica como mínimo entre G. 28 y 30 millones. En el caso de animales destinados a centros de inseminación artificial, los precios escalan considerablemente y pueden ubicarse entre G. 80 y 100 millones, incluso más.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
La lógica del mercado se apoya en una relación histórica: tres novillos equivalen, en promedio, al valor de un toro reproductor. Con un precio del novillo gordo cercano a US$ 4,60, y un peso estimado de 220 kilos de carcasa, el cálculo lleva a un valor aproximado de US$ 2.700 por toro, que luego se traduce al mercado local según costos y genética.
Calendario: arranca en abril y se extiende hasta noviembre
El movimiento de los remates no es uniforme durante el año. Los primeros meses suelen ser más tranquilos debido a las vacaciones y al calendario sanitario. Tras la vacunación, comienza a activarse la zafra de terneros, y recién en abril, mayo y junio se inicia con fuerza la temporada de remates de reproductores. Desde allí, la actividad se mantiene constante durante el invierno y la primavera, con eventos que se extienden hasta octubre y noviembre.
En este contexto, uno de los fenómenos más relevantes del mercado actual es la falta de ganado, especialmente de desmamantes machos. La demanda supera a la oferta, lo que rompe la relación histórica entre precios y empuja los valores al alza, tanto en machos como en hembras. A esto se suma la necesidad de reponer stock tras la pandemia, un proceso que, según el entrevistado, Paraguay aún no logró completar.

Reproductores y costos: el piso no baja de G. 15 millones
Pereira Ozuna es categórico al señalar que hoy un reproductor no puede valer menos de G. 15 millones. Los costos de balanceado, preparación, sanidad, transporte y manejo hacen inviable un precio inferior. A partir de ese piso, entra en juego el componente genético: linaje, padres destacados y antecedentes productivos son los factores que explican las grandes diferencias de precios dentro de un mismo remate.
El mercado se divide claramente en tres segmentos: consumo, invernada y reproductores. En el caso de los toros, apenas entre el 30% y 35% de lo que necesita el país se comercializa vía remates; el resto se vende de forma directa o se produce dentro de los propios establecimientos. En consumo, la participación de los remates ronda el 15%, mientras que en invernada la proporción es intermedia.
Streaming y televisión: 100% clave tras la pandemia
Uno de los cambios estructurales más profundos llegó con la digitalización. Hoy, organizar un remate sin streaming o televisión es, según el rematador, “impensado”. La certificación en campo, la responsabilidad de la consignataria y la posibilidad de comprar sin trasladarse transformaron la operatoria.
Un productor puede adquirir 1.000 terneros desde su casa, eligiendo dentro de un evento que ofrece 3.000 animales, sin recorrer campos ni asumir riesgos innecesarios.
Incluso en reproductores, donde el detalle visual sigue siendo clave, el sistema híbrido se impuso: inspección presencial durante el día y puja online por la noche. La confianza en la certificación es el eje del negocio.
Bancos toman protagonismo con plazos de hasta 5 años
Otro cambio relevante es el rol del sistema financiero. Las consignatarias no son entidades de crédito. En 2026, los bancos asumieron ese rol con mayor fuerza, ofreciendo líneas competitivas, créditos AFD, un año de gracia y plazos de hasta cinco años para la compra de hembras. Esto alivió a las consignatarias y profesionalizó aún más el mercado.
Finalmente, el mayor desafío sigue siendo cultural: confiar en la consignación. “Las consignatarias transparentan el negocio”, afirma, al destacar que los precios son públicos y verificables. Con empresas que superan los 50 años de trayectoria, la confianza aparece como el activo central para sostener el crecimiento del negocio ganadero en Paraguay.
Un negocio que se define por la calidad
El negocio de los remates atraviesa un momento de expansión. Lejos de estancarse, el sector muestra un dinamismo creciente, con la aparición de nuevas empresas consignatarias y la asociación entre firmas para organizar eventos de mayor escala.
Según explica Alberto Noria, de Everdem, los grandes eventos suelen concentrar animales de genética, con menor cantidad de cabezas pero valores significativamente más altos. “En una exposición lo que se está viendo es el negocio de la mejora genética: precocidad, adaptación, facilidad de parto, eficiencia de engorde. Son decisiones de largo plazo”, señala.

Dos negocios diferentes: genética vs. comercial
Los remates de ganado comercial movilizan un mayor número de animales, aunque con precios unitarios más bajos, mientras que los de genética operan con volúmenes reducidos y valores superiores. “Son productos distintos y no se pueden comparar de manera directa”, aclara Noria.
En el caso de Everdem, la empresa se especializa en haciendas comerciales, priorizando lotes cuya calidad genética se traduzca en mejores resultados productivos y financieros.
El comportamiento de remate está condicionado por múltiples variables. El factor climático es clave: años con buenas lluvias generan más pasturas, mayor carga animal y mayor comercialización. A esto se suman factores externos como mercados internacionales, sanidad o fluctuaciones cambiarias.
“A priori, 2026 presenta mejores variables que 2024 y 2025: hay más mercados abiertos, buenas pasturas y menor oferta, porque el hato ganadero cayó en los últimos años”, explica. Este contexto anticipa una comercialización más fluida, regida por la clásica ley de oferta y demanda, aunque con un fuerte peso de la calidad.
400 ferias y 10.500 lotes
Con 25 años de experiencia, Everdem organizó una de las primeras ventas de ganado por pantalla en Paraguay. Antes de cerrar el ejercicio 2026, la firma alcanzará su feria número 400, con más de 700.000 cabezas certificadas y 10.500 lotes comercializados. “La puja aparece cuando hay más de un interesado en un lote, y eso suele ser una referencia directa de calidad”, afirma el asesor.
Venta por pantalla no supera el 20%, pero tiene potencial
Actualmente, la modalidad de venta por pantalla representa menos del 20% del total del mercado, lo que deja un amplio margen de crecimiento. Para Noria, los remates virtuales democratizan la información: son públicos, en tiempo real y transparentes. “El productor sabe qué se paga, por qué categoría y con qué certificación. Eso permite construir márgenes con información concreta”, destaca.
En Everdem, el negocio se mide al final del ciclo productivo, cuando el animal llega a faena. La invernada eficiente requiere genética, manejo, nutrición y lotes parejos que conviertan pasto en carne en el menor tiempo posible. “Pero esa inversión en genética debe ser reconocida por la industria”, advierte Noria.
El crecimiento del sector dependerá de una cadena cárnica que funcione por tracción desde los mercados internacionales. “Si hay exportaciones sólidas y buenos precios, el estímulo se derrama a todos los eslabones. Todo comienza en un mismo origen: la vaca”, concluye.
