“Desde hace siete años hemos establecido las grandes líneas de conducta de la empresa: producir más y mejor, respetando el medio ambiente, lo social y cuidando los gastos de producción”, señaló Cecconello. Esta estrategia integral ha permitido que Genpy combine eficiencia productiva con responsabilidad social y ambiental, un factor que se vuelve clave ante los cambios climáticos que afectan regularmente la región.
Innovación genética y razas adaptadas
El corazón del trabajo de Genpy está en la selección genética. La compañía trabaja principalmente con las razas Brahman, Brangus, Braford y sus cruces, incorporando progresivamente la raza Normando-cruzada con otras adaptadas. El objetivo es obtener animales rústicos, productivos y con mayor capacidad de producción de leche y contenido graso.
Para lograrlo, la empresa implementa técnicas avanzadas como inseminación artificial con toros nacionales e internacionales y transferencia embrionaria, que permite criar reproductores propios y asegurar un crecimiento sostenido del hato con la carga genética deseada. “La evolución genética es la clave para la adaptabilidad de nuestros planteles”, afirmó Cecconello, quien enfatizó que la eficiencia comienza desde la selección del animal, buscando precocidad, adaptación y productividad.
Gestión del agua y reservas forrajeras: pilares de la producción
La producción en Alto Paraguay enfrenta un desafío crítico: la disponibilidad de agua. “La gestión del agua es el punto número uno para una producción bovina segura”, indicó. En este sentido, Genpy ha invertido en parcelas de captación para acumular agua incluso en periodos de baja precipitación, asegurando que su hato siempre tenga acceso a recursos hídricos suficientes.
Asimismo, la compañía ha aprendido que no siempre el pasto disponible será suficiente, especialmente durante sequías prolongadas. Por ello, ha desarrollado reservas forrajeras que permiten mantener una alimentación adecuada para los animales, optimizando la rentabilidad de la producción. Desde 2026, Genpy implementará el silo bolsa para autoconsumo, complementando los fardos tradicionales y fortaleciendo la capacidad de almacenamiento de alimento para garantizar el desarrollo del hato.
Aunque Alto Paraguay ofrece tierras ricas en minerales y condiciones ideales para la ganadería, la región presenta dificultades logísticas. Los caminos de tierra y la limitada infraestructura para servicios de campo, como veterinaria y transporte, aumentan los costos de operación y afectan la rapidez de respuesta ante problemas cotidianos.
“La sequía y otros fenómenos climáticos son hechos recurrentes. Lo más importante es saber adaptarse y prepararse de la mejor forma”, explicó. Para la empresa, la transición hacia una ganadería más eficiente implica integrar los aspectos climáticos en la gestión, asegurando productividad desde la preñez hasta la carcasa, sin descuidar la sostenibilidad y la responsabilidad social.
Estabilidad del hato bovino y proyección de crecimiento
Según Estadísticas de Sanidad Animal, el hato bovino de Alto Paraguay se mantuvo estable durante los últimos cuatro años: en 2021 se registraron 1.837.093 cabezas, mientras que en 2024 fueron 1.826.298. Este dato refleja que, pese a un clima adverso, las innovaciones en genética, manejo del agua y nutrición han permitido sostener una producción constante.
Cecconello destacó que la expectativa de Genpy es incrementar la cantidad de vientres de producción para aumentar los productos terminados y desmamantes, siempre priorizando animales precoces y adaptados. Este crecimiento apunta a aprovechar los nuevos mercados que se abren a Paraguay, los cuales demandarán estándares de producción más estrictos y permitirá mantener precios estables en dólares, lo que facilitará la planificación financiera y la implementación de nuevas innovaciones.
Sostenibilidad y futuro de la ganadería en Paraguay
El modelo de Genpy integra tres pilares fundamentales: productividad, sostenibilidad ambiental y responsabilidad social. La compañía se asegura de que la renovación del suelo y el manejo de pasturas estén siempre alineados con la alimentación óptima del hato durante todo el año. “El futuro de la ganadería es crecer en cantidad manteniendo un sistema seguro y adaptado a los cambios climáticos”, afirmó Cecconello.
Además, la gerente general enfatizó la importancia de la colaboración entre productores: compartir conocimientos, probar nuevas técnicas y adaptar innovaciones según la situación de cada campo son claves para fortalecer el sector ganadero paraguayo. En este sentido, Alto Paraguay se perfila como una región con gran potencial, gracias a sus tierras productivas, su clima y la implementación de tecnologías de vanguardia.
