Crédito Agrícola refuerza apoyo al campo con foco en mujeres y pequeños productores

Alicia Samaniego, mujer trabajadora, realiza la recolección de sus productos que son distribuidos vía delivery rural con la ayuda de su hijo mayor.
Alicia Samaniego, mujer trabajadora, realiza la recolección de sus productos que son distribuidos vía delivery rural con la ayuda de su hijo mayor.Archivo, ABC Color

Con desembolsos que ya rondan los G.154.658 millones en lo que va del año, el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) impulsa en 2026 una estrategia que va más allá del financiamiento, incorporando asistencia técnica y acceso a mercados para fortalecer al pequeño productor.

La presidenta del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), Amanda León, comentó que en 2026 cuentan con un presupuesto superior a G. 500.000 millones, en cuyo marco se están realizando los desembolsos.

Indicó que, en promedio, se están abonando entre G. 50.000 y G. 55.000 millones mensuales, lo que permite mantener una “presencia importante” en el campo, con 81 puntos de atención a nivel nacional y cobertura en los 17 departamentos. Contó que en lo que va del año, ya entregaron a los G. 154.658 millones.

“También estamos trabajando en alianza con sectores públicos y privados, porque el pequeño productor no solo necesita crédito, sino también servicios no financieros. En ese sentido, acercamos a nuestros aliados estratégicos para brindar una atención integral”, precisó.

En ese sentido, adelantó que trabajan en producto exclusivo para mujeres, con condiciones bastante competitivas. Dicha iniciativa implica la participación de la oficina de la Primera Dama y el Ministerio de la Mujer, al igual que con todo el ecosistema del MAG (Ministerio de Agricultura y Ganadería), en el fortalecimiento del empoderamiento económico de las mujeres a nivel territorial.

“Estamos trabajando para que el pequeño productor y emprendedor rural, además del crédito, tenga acceso a otros servicios como la asistencia técnica y la conexión con el mercado, porque necesitan que todo ese ecosistema esté alineado para que sus emprendimientos sean mucho más exitosos”, expresó.

Programa Jepytaso

Asimismo, indicó que desde el año pasado se trabaja con el programa Jepytaso, una iniciativa que recoge las principales necesidades del pequeño productor, como la asistencia técnica, la posibilidad de acceder al Fondo de Garantía del Paraguay para respaldar sus operaciones y una línea de crédito con condiciones competitivas en plazo y tasa.

Añadió el programa fue presentado el año pasado y sigue su implementación, utilizando los recursos y gestionando nuevas fuentes de financiamiento para impactar en más beneficiarios, priorizando a jóvenes y mujeres.

“Realmente, las oportunidades que se están dando ahora son muy interesantes para el pequeño productor. Conocimos experiencias de clientes del Crédito Agrícola que empezaron en la horticultura de manera muy precaria y hoy trabajan con alta tecnología, cuentan con sistemas de riego, invernaderos y están avanzando en su formalización”, destacó.

Producción de algodón de pequeños productores de San Joaquín. (Archivo)
Producción de algodón de pequeños productores de San Joaquín. (Archivo)

La formalización de productores, la clave

Sobre este último punto, sostuvo que la formalización es un aspecto clave que están impulsando, de modo que los productores comprendan los incentivos que conlleva.

Explicó que, de esta manera, podrán comercializar directamente con programas como Hambre Cero y acceder a financiamiento en condiciones más competitivas.

“Estas son cuestiones que trabajamos con ellos, y atribuimos la baja morosidad del crédito a un proceso de educación financiera que venimos desarrollando desde hace tiempo. Hoy, los productores cuidan su acceso al crédito y hacen el esfuerzo necesario para cumplir con sus compromisos, pese a las dificultades del campo”, subrayó.

En cuanto a la asistencia que brinda la institución, indicó que están acercando los servicios a la población mediante la habilitación de oficinas en distintos puntos del país, considerando que muchas veces resulta difícil para el pequeño productor trasladarse largas distancias por los costos que implica.

“Es una política de la institución acercar el servicio. De hecho, gran parte de nuestro tiempo estamos en el campo, escuchando las necesidades para plasmarlas en nuevos productos y servicios que realmente respondan a la demanda”, concluyó.