Cuenta la historia que Alejandro Magno, al llegar a Gordión (capital de Frigia), se encontró un carro con un nudo imposible de desatar. Quien lo desate conquistaría Asia y Alejandro optó por resolverlo de un solo golpe.
En la vida real, los desafíos que enfrentamos no admiten soluciones simples. Los nudos institucionales, productivos y estratégicos se desatan con tiempo, método y liderazgo.
Ganadería paraguaya frente a un nudo gordiano
El problema demanda mejorar la coordinación entre actores, fortalecer la confianza y avanzar hacia mecanismos que ordenen la operación de la cadena en su conjunto.
Las instituciones rurales han sido fundamentales en la construcción del sector. Han acompañado el desarrollo productivo, promoviendo mejoras tecnológicas y representado intereses clave a lo largo de décadas.
Al mismo tiempo, como ocurre en toda organización con historia, enfrenta el desafío de adaptarse a un entorno que cambia con velocidad.
En paralelo, han surgido nuevas dinámicas, nuevas formas de organización y nuevas demandas que reflejan la evolución del sistema productivo.
Proceso natural
El desafío es lograr que las distintas miradas puedan converger en una visión común en temas como: sanidad, acceso a mercados o competitividad; el sistema funciona como un todo.
Las decisiones, por su naturaleza, requieren niveles crecientes de articulación. En ese contexto, la coordinación deja de ser una aspiración para convertirse en una necesidad.
La experiencia internacional muestra que los países que han logrado consolidar su sector cárnico lo han hecho sobre la base de instituciones sólidas, información transparente y mecanismos efectivos de cooperación entre actores.
Desde la teoría de juegos —impulsada por Robert Axelrod— se ha demostrado que, en contextos de interacción repetida, las estrategias que combinan cooperación, firmeza y capacidad de recomposición son las que generan mejores resultados en el tiempo.
Esa lógica, llevada al plano sectorial, implica construir espacios donde sea posible avanzar, aun cuando no todos participen desde el inicio, pero manteniendo abiertos permanentemente los canales de integración.
En esa línea, la construcción de herramientas institucionales que contribuyan a ordenar la cadena, mejorar la previsibilidad y fortalecer la transparencia es un paso natural en la evolución del sector.
No reemplazar, pero sí complementar y potenciar
El verdadero desafío no radica en las diferencias, sino en la capacidad de gestionarlas constructivamente.
Paraguay cuenta con condiciones excepcionales para continuar desarrollando su ganadería: recursos naturales, conocimiento productivo, vocación exportadora y reconocimiento internacional.
El paso siguiente es consolidar esos activos a través de una mayor coordinación y una visión compartida de largo plazo.
Agradezco especialmente a Pablo Caputi por sus aportes y reflexiones, que contribuyen a enriquecer este debate en un momento clave para la ganadería paraguaya.
(*) Directivo de la APPEC
