ABC Rural conversó con Hugo Sánchez Agüero, asesor en producción ganadera, con quien analizamos el estado actual del rubro en relación a las prácticas de sostenibilidad y los desafíos que aún persisten para lograr una adopción más amplia de sistemas productivos responsables.
En los últimos años, la ganadería paraguaya ha dado pasos importantes en la incorporación de buenas prácticas productivas y ambientales. Este avance no responde únicamente a una tendencia global, sino también a una necesidad concreta del productor: sostener la productividad en el tiempo.
Según explicó el especialista, los propios productores han comprendido que recursos como el suelo, el agua, los bosques y la biodiversidad constituyen la base económica sustancial de sus establecimientos. En consecuencia, su conservación ya no es vista como una obligación externa, sino como una estrategia clave para garantizar la rentabilidad futura.
“Existe un interés genuino en preservar la capacidad productiva de los sistemas”, señaló, destacando que esta visión ha sido fundamental para impulsar cambios en el manejo ganadero.
Sistemas productivos con menor impacto ambiental
Una de las características distintivas de la ganadería paraguaya es su desarrollo mayoritario en sistemas extensivos. La producción se realiza principalmente a cielo abierto, sobre pasturas naturales o implantadas, en grandes superficies y con baja concentración de animales.
Este modelo, de acuerdo con el análisis de Sánchez Agüero, presenta ventajas importantes desde el punto de vista ambiental. La menor intensidad productiva reduce la presión sobre los recursos naturales y disminuye el impacto negativo asociado a sistemas más concentrados.
Sin embargo, también aclaró que esta realidad no es homogénea. Existen diferencias significativas entre establecimientos, tanto en el nivel tecnológico como en la implementación de prácticas de gestión ambiental.
Adopción tecnológica para reducir brechas
A pesar de los avances, el sector presenta una marcada heterogeneidad. Mientras algunos establecimientos ya operan con altos niveles de eficiencia y sostenibilidad, otros aún se encuentran en etapas iniciales de adopción de buenas prácticas.
Esta brecha representa uno de los principales desafíos para el desarrollo del sector. La incorporación de tecnología, el acceso a información y la asistencia técnica son factores determinantes para lograr una evolución más equilibrada.
“El proceso es gradual. Hay productores muy avanzados y otros que están comenzando a incorporar estos conceptos”, explicó, subrayando la importancia de fortalecer los mecanismos de transferencia de conocimiento.

Del pastoreo rotativo a sistemas silvopastoriles
Entre las prácticas más difundidas en la ganadería paraguaya se destacan el pastoreo rotativo, el manejo racional de pasturas, la suplementación estratégica y el bienestar animal. A estas se suman iniciativas como la conservación de bosques y la implementación de sistemas silvopastoriles.
Estas prácticas tienen un doble impacto positivo, sostiene Sánchez. Por un lado, mejoran la productividad y la rentabilidad de los establecimientos. Por otro, contribuyen a reducir los efectos negativos sobre el ambiente y a optimizar el uso de los recursos.
“El productor que busca ser más eficiente termina, en la mayoría de los casos, siendo también más sostenible”, afirmó Sánchez Agüero, resaltando la relación directa entre productividad y cuidado ambiental.
Gestión de residuos: una ventaja natural del sistema
En comparación con otros sistemas productivos, la ganadería presenta una ventaja importante en términos de gestión de residuos, especialmente en sistemas extensivos.
En la mayoría de los establecimientos, los desechos orgánicos no representan un problema significativo, ya que se reincorporan naturalmente al suelo como parte del ciclo biológico. Este proceso contribuye a la fertilidad del suelo y reduce la necesidad de insumos externos.
En sistemas más intensivos, como tambos o corrales de engorde, la gestión requiere mayor planificación. No obstante, muchos establecimientos ya implementan esquemas de reutilización de efluentes y estiércol como fertilizantes para cultivos o pasturas.
En cuanto a los residuos inorgánicos, su volumen es relativamente bajo. Sin embargo, el desafío radica en mejorar los sistemas de recolección, clasificación y disposición final.
“Los establecimientos más innovadores ya cuentan con estos sistemas, pero es necesario ampliar su adopción en todo el sector”, indicó.
De residuos a biodigestores, compostaje y biogás
El aprovechamiento de residuos orgánicos ha dado lugar a experiencias innovadoras en el país. Entre ellas se destacan el uso de biodigestores, el compostaje y la fertilización de pasturas con desechos orgánicos.
En algunos sistemas intensivos, la generación de biogás a partir de residuos se ha convertido en un beneficio adicional, permitiendo cubrir necesidades energéticas a nivel doméstico o productivo.
Estas iniciativas, aunque aún no generalizadas, representan ejemplos concretos de cómo la sostenibilidad puede integrarse de manera rentable en los sistemas ganaderos.
“Se están sumando modelos exitosos que servirán como referencia para una mayor expansión de estas tecnologías”, señaló el experto.
Todo empieza en la decisión del líder
Más allá de la disponibilidad de tecnología, sostiene Sánchez, el factor determinante para la adopción de prácticas sostenibles sigue siendo la decisión del productor.
El contexto actual —marcado por el aumento de costos, la variabilidad climática y las exigencias del mercado— obliga a los productores a buscar mayor eficiencia. En ese proceso, la sostenibilidad deja de ser una opción y se convierte en una necesidad.
No obstante, aún existen barreras importantes. Entre ellas, el acceso limitado a financiamiento, la falta de asistencia técnica y las dificultades en la transferencia de tecnología.
“Son obstáculos que se están superando gradualmente, pero que también representan oportunidades de mejora para el sector”, explicó.
Si bien existen algunas líneas de financiamiento orientadas a la ganadería sostenible, su adopción todavía es limitada. Según Sánchez Agüero, esto indica que el motor del cambio no es exclusivamente económico.
En muchos casos, la implementación de prácticas responsables responde a una creciente conciencia empresarial, familiar y social. Los productores reconocen los beneficios no solo en términos económicos, sino también sanitarios y reputacionales.
“El compromiso con el manejo responsable de los recursos está creciendo, incluso antes de que existan incentivos concretos”, afirmó.
Sin embargo, destacó la necesidad de fortalecer y difundir las herramientas financieras disponibles para acelerar el proceso de adopción.

El impacto del cambio climático
El cambio climático se ha convertido en uno de los principales factores que impulsan la transformación del sector ganadero. La mayor frecuencia de eventos extremos, como sequías e inundaciones, obliga a los productores a planificar con mayor precisión.
Entre las estrategias recomendadas se encuentran el aumento de reservas de agua y forrajes, la mejora en la planificación forrajera, el fortalecimiento del bienestar animal y la diversificación productiva. Estas medidas permiten reducir la vulnerabilidad de los sistemas y mejorar su capacidad de adaptación.
“El productor debe ser cada vez más previsor. La planificación es clave para enfrentar la incertidumbre climática”, subrayó.
El nivel de concienciación en el sector ganadero paraguayo ha mostrado una evolución positiva en los últimos años. Este cambio se hace más evidente cuando los productores logran vincular las buenas prácticas con beneficios concretos.
La mejora en los indicadores económicos, sanitarios y de imagen empresarial actúa como un incentivo poderoso para la adopción de prácticas sostenibles.
Aun así, el especialista advirtió que todavía es necesario profundizar la difusión de estos conceptos y ampliar su implementación en todos los segmentos del sector. “Existe una tendencia positiva, pero aún hay mucho camino por recorrer”, indicó.
Productividad y sostenibilidad
La estrecha relación entre productividad y sostenibilidad, lejos de ser objetivos contrapuestos, son conceptos que se refuerzan mutuamente.
En la práctica, los establecimientos que logran mejorar su eficiencia productiva también tienden a mejorar sus indicadores ambientales. Esto se traduce en un uso más racional de los recursos, menores pérdidas y una reducción de impactos negativos.
“El foco actual de los productores está en ser más eficientes para seguir en el negocio. Y esa eficiencia tiene un impacto directo en la sostenibilidad”, explicó Sánchez Agüero.

Los desafíos para dar el siguiente paso
Desde la presión sobre los costos, las exigencias del mercado internacional y los efectos del cambio climático, obligan a los productores a ser cada vez más precisos en la toma de decisiones.
En este escenario, la sostenibilidad se posiciona como un elemento clave para la competitividad del sector. No solo por su impacto ambiental, sino también por su influencia en la rentabilidad y la estabilidad productiva.
El camino hacia una ganadería más sostenible ya está en marcha. Sin embargo, su consolidación dependerá de la capacidad del sector para superar las barreras existentes, fortalecer la transferencia de conocimiento y aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías.
La ganadería paraguaya se encuentra en una etapa de transición. Los avances logrados demuestran que es posible combinar productividad con cuidado ambiental. No obstante, el desafío es lograr que estas prácticas se extiendan a todo el sector para mantenerse en el negocio.
